Deberá pagarle 30 millones de pesos a su hermano por un posteo en Facebook
La herencia desgastó la relación entre ambos y en 2018 ella publicó una grave denuncia que disparó la demanda.
Una disputa entre dos hermanos, marcada por enfrentamientos familiares y una grave acusación difundida en redes sociales, terminó con una condena millonaria en Bahía Blanca.
La Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial elevó de 10 millones de pesos a 30 millones la indemnización que una mujer deberá pagarle a su hermano por el daño moral derivado de una publicación que realizó en Facebook.
El 12 de diciembre de 2018, G.H.G. -en medio de la disputa económica que se originó tras la muerte de sus padres- hizo un posteo donde daba cuenta que, cuando tenía 11 años, había sido víctima de un abuso sexual por parte de su hermano, a quien se identifica como J.L.G.
El hombre sostuvo que la acusación era falsa y que había afectado su honor, su dignidad y su reputación.
Según expuso, él y su hermana habían mantenido una relación cercana y armoniosa durante muchos años, que se fue desgastando luego del deceso de sus padres, registrada en 2014.
Las diferencias se profundizaron por cuestiones vinculadas con la sucesión.
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El hombre le atribuyó a su hermana el manejo irregular de fondos de una cuenta bancaria de su padre y el retiro y posterior venta de bienes de la vivienda familiar. También recordó una fuerte discusión entre ambos en septiembre de 2018, en el marco del proceso sucesorio.
Meses después, la publicación en Facebook llevó el enfrentamiento familiar a los tribunales.
Al contestar la demanda, ella rechazó el reclamo y explicó que había reconstruido recuerdos de su infancia durante un proceso terapéutico.
Según afirmó, esas imágenes le permitieron recordar situaciones de índole sexual que involucraban a su hermano. También sostuvo que el temor a no ser creída y las consecuencias familiares y sociales habían influido en la demora en revelar lo sucedido.
Contraataque
La mujer manifestó que no se retractaba de sus dichos y cuestionó que su hermano reclamara una indemnización sin que, a su entender, se hubiera demostrado la falsedad de la acusación.
Además, presentó una reconvención y reclamó dos millones de pesos por considerar que las manifestaciones de su hermano sobre un supuesto desapoderamiento de bienes y fondos familiares habían afectado su honor. Ese planteo fue rechazado en primera instancia por falta de pruebas suficientes y porque las expresiones se habían formulado dentro del proceso judicial.
La sentencia de primera instancia había condenado a la mujer a pagar 10 millones de pesos a su hermano por el daño moral.
Ambas partes apelaron: él pidió una suma mayor y ella cuestionó la atribución de responsabilidad, invocando la libertad de expresión y la necesidad de juzgar el caso con perspectiva de género.
Los camaristas Marcelo Restivo, Fernando Kalemkerian y Patricio Lombardi confirmaron la responsabilidad civil de la mujer. Consideraron que la publicación contenía una imputación grave contra un particular, difundida a través de una red social y con repercusión en su entorno familiar y social.
El tribunal aclaró que la perspectiva de género exige considerar las dificultades que pueden atravesar las personas para revelar situaciones de abuso, pero no elimina la obligación de ponderar los derechos de quien resulta señalado públicamente.
Para elevar la reparación, los jueces valoraron testimonios que describieron un profundo cambio en el comportamiento del hombre después de la publicación. Según relataron, dejó de concurrir a reuniones y encuentros deportivos, evitaba salir y atravesó un período de abatimiento.
También ponderaron su trayectoria en el básquet local, donde se desempeñó como jugador, entrenador y dirigente.
Una pericia psicológica señaló un estado de ánimo apesadumbrado, un empobrecimiento de su imagen personal y sentimientos de indignidad.
El profesional advirtió manifestaciones compatibles con un cuadro depresivo, aunque aclaró que no podía establecer un diagnóstico definitivo.
Viajar a ver la NBA
Deseo. El hombre explicó que quería utilizar la indemnización para viajar a los Estados Unidos, con su esposa e hijos, para asistir a un partido de la NBA, costo que la Justicia de segunda instancia consideró apropiado para reparar el daño.
Insuficiente. La Cámara entendió que eran insuficientes los $10 millones iniciales y triplicó la indemnización, tomando como referencia los costos de pasajes, alojamiento, visas, transporte y esparcimiento.
Destino. Los jueces aclararon que no existe obligación de destinar el dinero a ese viaje.
Costas. El fallo de la Sala I, a su vez, confirmó los demás puntos de la sentencia y dispuso que la mujer pague también las costas de la apelación.