Una década de crecimiento para la donación de órganos en Bahía Blanca
Desde la inauguración de la UDEPRO en 2016, la ciudad fortaleció sus equipos hospitalarios, amplió su capacidad operativa y contribuyó a concretar 411 trasplantes de órganos y tejidos vinculados con la actividad regional.
Recibido en 1993, acumula 28 años de trayectoria en el periodismo local. Ex jefe de la sección Deportes y La Ciudad y actual secretario de Redacción de La Nueva. Ex profesor de los dos institutos de Periodismo de la ciudad. Especialista en temas deportivos, sociales y gremiales.
A una década de la creación de la primera Unidad Descentralizada de Procuración de CUCAIBA, Bahía Blanca fortaleció su estructura sanitaria y consolidó una red de trabajo entre hospitales públicos. Al 29 de octubre, registra 30 procesos de donación, los mismos de todo 2025.
Con más de dos meses por delante para cerrar el año, la ciudad está a un proceso de superar aquella marca, que había marcado un récord por cantidad.
Mientras, la formación de profesionales, la innovación tecnológica y la articulación institucional son algunos de los desafíos para el futuro.
El trasplante comienza mucho antes de que un órgano llegue a un quirófano. Detrás de cada intervención hay conocimientos médicos, procedimientos rigurosos y un trabajo colectivo que puede transformar una pérdida irreparable en una oportunidad de vida. En ese entramado, Bahía Blanca construyó durante la última década una experiencia que la posiciona como referente de la procuración de órganos y tejidos en el sur bonaerense.
El 20 de octubre de 2016 marcó un antes y un después. Ese día se puso en marcha, en el Hospital Municipal de Agudos Dr. Leónidas Lucero, la primera Unidad Descentralizada de Procuración (UDEPRO) del Centro Único Coordinador de Ablación e Implante de la Provincia de Buenos Aires (CUCAIBA).
La iniciativa fortaleció la detección de potenciales donantes y reconoció institucionalmente una actividad que los equipos locales ya desarrollaban.
Diez años después, la ciudad cuenta con estructuras específicas de procuración en dos hospitales públicos, una trayectoria de cientos de trasplantes vinculados con la actividad regional y nuevos proyectos para mejorar los procedimientos.
Para el doctor Jonás Bracco, coordinador de la UDEPRO de la Región Sanitaria Primera y jefe de la Unidad de Procuración de Órganos y Tejidos del Hospital Municipal, los resultados son consecuencia de años de trabajo, una estructura sostenida y el compromiso de instituciones que incorporaron la procuración a sus prioridades sanitarias.
Una década que cambió la organización
La creación de la UDEPRO fue el resultado de gestiones prolongadas, experiencia profesional y decisiones políticas que permitieron formalizar una tarea que ya tenía antecedentes en Bahía Blanca.
Bracco identifica dos pilares fundamentales: la coincidencia de distintos sectores políticos y, sobre todo, la existencia de un equipo local preparado para desarrollar los procesos de donación con autonomía.
“Bahía tenía en funciones todo lo que se necesitaba para llevar adelante los procesos de donación en forma autónoma, probado en el campo de acción, por lo que se sabía que no íbamos a defraudar, porque lo veníamos haciendo ya. Sólo había que reconocer y garantizar la continuidad del equipo de trabajo local”, explicó.
La inauguración, encabezada por autoridades de CUCAIBA en el Hospital Municipal, reconoció esa experiencia y estableció condiciones para darle continuidad. La entrega de un vehículo para traslados operativos y un equipo de electroencefalografía acompañó la puesta en marcha.
El Hospital Municipal asumió las responsabilidades correspondientes al ámbito comunal, mientras que el crecimiento de la actividad requirió el compromiso de otros actores sanitarios y políticos.
Bracco destaca especialmente el acompañamiento de Gustavo Carestía, entonces director del establecimiento, en una actividad que exigía recursos administrativos, médicos y logísticos permanentes.
La procuración no podía depender de la voluntad de un profesional o de una gestión determinada: necesitaba consolidarse como una política institucional.
En 2018, el Hospital Municipal creó la primera Unidad de Procuración de Órganos y Tejidos de un hospital público de la Región Sanitaria Primera. En 2022, esa estructura se convirtió en servicio. Al año siguiente, el Hospital Interzonal General Dr. José Penna inauguró su propia unidad, con el impulso del Ministerio de Salud bonaerense y CUCAIBA.
En 2024, el Municipal asumió un compromiso de gestión con el INCUCAI mediante el programa PROCURAR, a través de su Unidad Hospitalaria de Procuración de Órganos y Tejidos (UHPROT).
La sucesión de estos hitos muestra que la transformación excedió una inauguración: sumó servicios hospitalarios, amplió responsabilidades y fortaleció la capacidad de respuesta regional.
“Todo tiene que ver con todo”, resume Bracco al destacar la relación entre el trabajo cotidiano, la constancia, la continuidad de los equipos y el respaldo político. Sin ese acompañamiento, sostiene, la evolución no habría sido posible.
Los números de diez años de trabajo
Las estadísticas permiten dimensionar el alcance de aquella transformación. Durante la década, la Región Sanitaria Primera registró 4.709 procesos de donación, el 98% de ellos en Bahía Blanca.
También se certificaron 200 muertes bajo criterios neurológicos, el 94% en la ciudad. Se registraron 96 donantes de órganos y tejidos, el 90% en Bahía Blanca; tres donantes en asistolia controlada, todos locales, y 124 donantes de tejidos, también concentrados en la ciudad.
El balance incluye 411 trasplantes de órganos y tejidos vinculados con esta actividad regional.
De ese total, 218 fueron trasplantes de órganos: 143 renales, uno renal en bloque, 51 hepáticos, 13 cardíacos, uno intestinal y nueve pancreáticos. El 96% fue gestionado en Bahía Blanca.
Los otros 193 fueron trasplantes de tejidos: 172 implantes de córneas y 21 valvulares, con el 99% de la actividad gestionada en la ciudad.
Cada proceso requiere detectar a un potencial donante, evaluar las condiciones médicas, certificar el fallecimiento cuando corresponde, preservar los órganos y tejidos y coordinar a los equipos intervinientes con el sistema de asignación. No todos los fallecimientos permiten donar órganos: la posibilidad depende de circunstancias clínicas y requisitos específicos.
Por eso, una unidad especializada resulta fundamental para identificar oportunidades, activar los protocolos y garantizar una respuesta coordinada. Bahía Blanca pasó así de depender de esfuerzos puntuales a contar con una estructura de intervención sostenida.
Se igualó la marca
Al 29 de octubre de 2026, Bahía Blanca sumaba 30 procesos de donación, mientras que la Región Sanitaria Primera alcanzaba los 32.
En el registro local se contabilizaban 17 procesos en el Hospital Penna, 12 en el Municipal y uno en el Hospital de la Asociación Médica (HAM). A ellos se sumaban dos procedimientos en el Hospital Pirovano de Tres Arroyos y uno en el Hospital Municipal de Coronel Suárez, hasta completar el total regional.
La comparación con 2025 aporta otra referencia. Durante el año pasado, Bahía Blanca registró 30 donantes: 19 en el Hospital Municipal, 10 en el Penna y uno en el Hospital Raúl Matera. La tasa local fue de 20,79 donantes por millón de habitantes, frente a 20,48 a nivel nacional y 8,54 en la región sanitaria.
Así, la ciudad quedó a uno de superar el total de 2025, con semanas todavía por delante para cerrar el año. El resultado definitivo dependerá de los procedimientos que efectivamente puedan concretarse.
La cifra no equivale directamente a la cantidad de órganos o tejidos trasplantados: un solo proceso puede beneficiar a varios pacientes y cada intervención depende de las condiciones médicas del donante.
Algunos operativos de 2026 ilustran ese impacto. El 28 de febrero, en el Hospital Penna, un donante permitió un trasplante por urgencia cardíaca, un procedimiento hepatorrenal en bloque, un trasplante renal y dos implantes de córneas. En otro proceso, el 16 de enero, se posibilitaron dos trasplantes renales, dos de córneas y tres implantes de válvulas cardíacas.
Estos resultados recuerdan que la procuración no se limita a los órganos vitales. Los tejidos, entre ellos las córneas y las válvulas cardíacas, también permiten mejorar la salud y la calidad de vida de numerosos pacientes.
Concientizar y acompañar
Para Bracco, la concientización debe ser permanente y entenderse como una herramienta de educación e información confiable. Considera que la población de Bahía Blanca conoce ampliamente la temática, gracias a la difusión sostenida y a los cambios introducidos por la Ley 27.447, conocida como Ley Justina, sancionada en 2018.
La normativa establece que las personas mayores de 18 años son consideradas donantes después de su fallecimiento, salvo que hayan expresado su oposición. Sin embargo, el marco legal no elimina la necesidad de explicar cómo funciona el sistema, cuáles son los requisitos médicos y qué controles garantizan la transparencia de los procedimientos.
“Esto tiene dos puntas. Cuando uno llega al final de su vida puede ser un donante, sin ninguna duda, y en algún momento del trayecto de la vida uno puede ser un receptor, uno mismo o un familiar puede estar en el otro extremo de la cadena”, describió Bracco.
La reflexión recuerda que cualquiera puede encontrarse en uno u otro lado: como potencial donante o como paciente que necesita un trasplante. Por eso, la concientización no consiste solamente en promover la donación, sino también en respetar la voluntad de las personas y acompañar a las familias en circunstancias críticas.
En ese momento, el trabajo de los equipos de salud adquiere una dimensión humana decisiva. Los profesionales deben combinar sensibilidad, capacidad de escucha y preparación técnica para resolver situaciones médicas y logísticas complejas.
“Otra vez entiendo que al momento de la muerte de las personas, no hay otra fórmula para el éxito en donación que contar con un buen equipo, empático, disciplinado, resolutivo y capacitado para el acompañamiento en situaciones críticas. Eso, creo, hace la diferencia”, sostuvo.
Formación, tecnología y nuevos protocolos
El futuro de la procuración en Bahía Blanca no depende únicamente de aumentar la cantidad de operativos. También requiere formar profesionales y desarrollar procedimientos que permitan aprovechar mejor los órganos disponibles.
La ciudad participa del Programa Nacional de Capacitación Especializada en Gestión Hospitalaria de Procuración y Trasplante, impulsado por el INCUCAI y avalado por CUCAIBA. En sus diez años de actividad, más de 20 profesionales egresaron de las distintas cohortes vinculadas con el equipo local. El programa transita actualmente su novena cohorte y la formación práctica se realiza en el ámbito de la UDEPRO.
La capacitación de médicos y enfermeros permite fortalecer la detección de potenciales donantes, mejorar la coordinación hospitalaria y sostener una red que no dependa exclusivamente de los establecimientos de mayor complejidad.
En paralelo, se trabaja para implementar un programa de ablación hepática regional impulsado por el INCUCAI y los organismos jurisdiccionales de procuración, entre ellos CUCAIBA. Al momento de la entrevista, el equipo local todavía no había podido realizar el primer procedimiento bajo ese esquema.
Otro proyecto, propio del servicio de procuración del Hospital Municipal, apunta a incorporar tecnología para desarrollar donaciones en asistolia controlada mediante perfusión regional normotérmica.
Esta técnica busca restablecer la circulación de sangre oxigenada en determinados órganos bajo condiciones y protocolos específicos, con el objetivo de evaluar su funcionamiento y optimizar su conservación. Su implementación exige equipamiento, capacitación y coordinación estricta.
Aunque se trata de una iniciativa del Hospital Municipal, Bracco destaca que requiere trabajo conjunto con la UDEPRO, responsable de la coordinación local de CUCAIBA y de la fiscalización de los procesos en su ámbito.
La incorporación de estas herramientas podría ampliar las posibilidades de utilización de órganos y mejorar los resultados de los trasplantes. Para lograrlo, será necesario sostener la inversión en tecnología, recursos humanos y logística, además de garantizar que los equipos puedan responder ante operativos que requieren disponibilidad permanente.
Un sistema bajo control
La confianza pública es otro componente esencial. En Argentina, el INCUCAI y los organismos jurisdiccionales coordinan el sistema de procuración y trasplante. La asignación de órganos se realiza mediante el Sistema Nacional de Información de Procuración y Trasplante de la República Argentina (SINTRA), que registra los procedimientos y aplica criterios médicos específicos.
Entre los factores considerados se encuentran la urgencia, la compatibilidad biológica, las características del órgano y el tiempo en lista de espera, según las reglas de cada tipo de trasplante.
Bracco rechaza las versiones que ponen en duda la transparencia del circuito. “Nadie se trasplanta en la Argentina de un órgano, de un tejido, fuera del sistema informático del SINTRA. Esa situación de visibilización de todo lo que sucede ha hecho que los procesos de donación estén controlados por absolutamente todos”, afirmó.
La trazabilidad informática permite fiscalizar las etapas de procuración y asignación, un aspecto central en un sistema donde la disponibilidad de órganos es limitada y los pacientes dependen de decisiones basadas en criterios médicos.
A nivel nacional
Las estadísticas nacionales para octubre de 2026 indicaban que 7.403 personas esperaban un trasplante de órgano. En ese período se realizaron 1.740 trasplantes de órganos, gracias a unos 796 donantes. Además, se contabilizaban 4.211 trasplantes de tejidos.
Los trasplantes renales encabezaban la actividad, con 1.162 intervenciones, seguidos por 384 hepáticas; 104 cardíacas; 45 renopancreáticos, 23 pulmonares, 20 hepatorrenales, dos cardiorrenales, uno hepatointestinal y uno pancreático.
La lista de espera muestra que el desafío no se resuelve solo con una ley o con la voluntad individual de donar. Se necesita detectar potenciales donantes, mantener equipos capacitados, coordinar traslados, preservar órganos y garantizar que los centros de trasplante estén preparados para intervenir.
El desafío de sostener lo construido
A diez años de la inauguración de la UDEPRO, Bahía Blanca cuenta con una estructura sanitaria más sólida, dos hospitales públicos con unidades específicas y una experiencia regional que se tradujo en cientos de trasplantes. Los resultados muestran el valor de la continuidad institucional, la formación profesional y la coordinación entre establecimientos.
Pero los avances no garantizan por sí solos el futuro. La actualización de protocolos, la incorporación de tecnología, la capacitación y la disponibilidad de recursos deberán sostenerse en el tiempo. También será necesario mantener la difusión pública para que las personas puedan tomar decisiones informadas y conozcan el funcionamiento del sistema.
La experiencia local deja una conclusión: los resultados sanitarios duraderos no dependen de una iniciativa aislada, sino de construir capacidades que permanezcan y se traduzcan en respuestas concretas.
Los 30 procesos de donación registrados al 29 de octubre de 2026 sintetizan el presente de una ciudad que se encuentra cerca de igualar su marca anual. Detrás de esas cifras hay profesionales que trabajan coordinadamente, instituciones que sostienen recursos y familias que atraviesan momentos de enorme dificultad. También hay pacientes que esperan una oportunidad.
Como plantea Bracco, cualquier persona puede encontrarse en uno u otro extremo de la cadena de donación y trasplante. Esa posibilidad compartida convierte al tema en una cuestión sanitaria y social.
Diez años después de aquel paso histórico, el desafío de Bahía Blanca es sostener lo construido, ampliar sus capacidades y transformar cada oportunidad de donación en una posibilidad concreta para quienes esperan un trasplante. Porque, aun en medio de la pérdida, puede abrirse una nueva oportunidad de vida.