Ahora sí: las esquinas volverán a ser cinco en Villa Mitre
Con la puesta en marcha de la obra de desagües pluviales, el municipio también decidió la reapertura de la calle Falucho para que reaparezca el trazado original.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
La posibilidad de implementar un cambio en el diseño de las cinco esquinas de Villa Mitre se instaló en las últimas semanas en las oficinas técnicas del municipio.
Con la puesta en marcha de la obra de desagües pluviales, que además de corregir una insuficiencia mejora la situación general del sector, se comenzó analizar la situación urbana generada por la peatonalización de calle Falucho.
Las críticas que comenzaron hace un par de años con el colapso de los desagües pluviales se ampliaron con la afectación al comercio y la falta de apropiación del nuevo espacio por parte de los vecinos.
Cuando a fines de 2022, gestión de Héctor Gay, se presentó el proyecto, desde el área de planeamiento urbano se anticipó que el mismo generaría en Falucho “un espacio de convocatoria y encuentro”, asegurando además que la propuesta contaba con el visto bueno de vecinos y comerciantes, “a quienes tratamos de dar respuesta a todas sus inquietudes”, según se dijo.
Como parte de esa lectura, se decidió suprimir el tráfico vehicular por Falucho.
“Hoy es una calle totalmente vincular: no se puede disfrutar de otra forma que no sea pasando con el auto; no se puede visualizar ni hay perspectiva. Nuestra idea es que la zona tenga más convocatoria”, se amplió.
Sin embargo el resultado no fue el esperado, la gente no se adaptó al cambio, el acceso al barrio se vio afectado y los vecinos reclamaron una reconsideración de lo realizado.
Y si bien la obra de los pluviales que se lleva adelante no admitió reparos, la municipalidad no planteó en el momento de la licitación otra intervención que no fuera la de mejorar esa infraestructura.
Con la obra en ejecución, desde la secretaría de Obras Públicas se comenzó a barajar la posibilidad de volver la situación a su estado original, más allá de alguna adecuación en cuanto al sentido de circulación de los coches. Se analizaron algunas variantes hasta que finalmente el propio intendente municipal, Federico Susbielles, anunció la modificación.
“Vamos a recuperar este lugar emblemático. La semipeatonalización complicó la circulación, por lo que vamos a aprovechar estos trabajos para abrir la calle", detalló.
“Aplicaremos el sentido común en Falucho, que debe ser lo que siempre fue: un acceso vehicular vinculado con calles Garibaldi y Caseros”, agregó.
Otra vez cinco
La decisión de reabrir Falucho al tránsito vehicular tiene una particular consecuencia en el diseño de las cinco esquinas. Es que con la peatonalización se procedió al cierre de la calle mediante la materialización de una nueva esquina, la cual contenía a las dos existentes y al histórico mástil.
Aunque nadie en principio prestó demasiada atención a ese cambio, el mismo abrió una discusión acerca de si el lugar había resignado una de sus esquinas, al quedar dos de ellas dentro de la nueva. Si bien puede parecer un hecho menor, no lo es para un espacio cargado de tradición e identidad. No parece aceptable que resigne sus cinco esquinas para pasar a tener cuatro o seis, según como se las considere.
Vista actual del sector ¿Cuatro esquinas?
Con la reapertura de la calle se demolerá entonces esa “nueva esquina”, se generará una isleta para el mástil, y reaparecerá el trazado original.
El agua a Washington
Mientras la empresa contratista espera el plano definitivo –el que acompaña esta nota es un trabajo preliminar, que puede tener ajustes menores—avanza con la construcción del nuevo pluvial, que conducirá el agua hasta el conducto existente en calle Washington. Esos trabajos incluyen la demolición de 236 m2 de veredas y 105 metros de cordones.
Se construirán 125 metros de canales, sobre Garibaldi y Caseros, otros 304 sobre Falucho y 154 metros de conductos premoldeados de 800 mm de diámetro, 318 de 600 mm y 38 de 400 mm.
Un paso
La semipeatonalización de las cinco esquinas pretendió ser un primer paso en la puesta en valor de distintos barrios y calles de la ciudad (se habló de la avenida Arias en Villas Rosas, la avenida 14 de Julio y calle Don Bosco) de acuerdo al modelo de cercanía, la ciudad de los 15 minutos.
“Peatonalizar el corazón de Villa Mitre es generar una centralidad donde los vecinos vean atendidas todas sus necesidades sin tener que irse del barrio”, se explicó.
Se mencionó entonces que el diseño fue definido luego de realizar “un análisis urbano de Villa Mitre, estudiando sus antecedentes históricos, cartográficos e infraestructura”.
Se aseguró además haber realizado “un conteo” de la circulación de autos que permitió establecer que Falucho “no contaba con una dinámica que justifique su carácter de Avenida”.
Una lectura de lo ocurrido es que intervenir en cualquier sector de la ciudad exige un análisis serio, profundo y y detallado, con esquemas participativos amplios y abiertos, ensayando incluso consultas a través de las redes, de modo de que el cambio refleje todas las necesidades, usos y costumbres de cada lugar. Sin olvidar además que nunca que, al decir del arquitecto Rem Koolhaas, “La ciudad es una máquina de generar lo impredecible”.