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Trabajo remoto: casi la mitad rechazó una oferta por exigir presencialidad

Un estudio revela que el 48% de los trabajadores argentinos descartó al menos una propuesta laboral por su modalidad presencial. El 41% preferiría trabajar completamente a distancia y apenas el 8% elegiría la oficina.

El lugar desde el que se trabaja se convirtió en una variable cada vez más importante a la hora de aceptar o rechazar un empleo. Para una parte creciente de los trabajadores argentinos, volver todos los días a una oficina dejó de ser una condición natural del trabajo y pasó a ser un factor que puede inclinar la balanza a la hora de aceptar una propuesta.

Un estudio de Bumeran muestra que el 48% de las personas trabajadoras en Argentina rechazó alguna vez una oferta laboral porque requería presencialidad.

Dentro de ese grupo, el 39% descartó una propuesta porque exigía trabajar de manera 100% presencial, mientras que otro 9% lo hizo porque requería algún grado de presencialidad.

El dato contrasta con la percepción de los especialistas en Recursos Humanos: el 70% considera que la vuelta a la presencialidad total es una realidad, mientras que el 30% no identifica ese regreso.

La investigación, denominada 100% Presencialidad, reunió las respuestas de 3.181 personas trabajadoras y especialistas en Recursos Humanos de Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Perú, y buscó conocer cómo la modalidad de trabajo impacta en las decisiones laborales y en la motivación de los trabajadores.

Los números muestran una transformación importante respecto de 2025. Actualmente, el 47% de los trabajadores argentinos se desempeña bajo un esquema híbrido, mientras que el 33% trabaja de manera presencial y el 20% lo hace completamente a distancia.

Un año atrás, el escenario era diferente: el 63% trabajaba presencialmente, el 23% bajo un esquema híbrido y apenas el 14% de manera remota.

Es decir que, en un año, la modalidad híbrida ganó 24 puntos porcentuales, mientras que la presencialidad perdió 30 puntos.

“En apenas un año, la dinámica laboral experimentó un giro estructural. El esquema híbrido creció 24 puntos porcentuales respecto a 2025 y se consolidó como la modalidad predominante, al tiempo que la presencialidad total cayó 30 puntos”, explica Federico Barni, CEO de Bumeran.com en Jobint.

Según el ejecutivo, los datos muestran una tendencia hacia modelos laborales “flexibles y combinados”. En esa línea, el 73% de los especialistas en Recursos Humanos considera que el futuro del trabajo será híbrido.

Tiempo, dinero y cansancio

¿Qué hay detrás del rechazo a la presencialidad?

Entre quienes consideran que trabajar de manera presencial tiene un impacto negativo sobre su productividad, el argumento más repetido es el tiempo que demanda llegar y regresar del trabajo. El 91% menciona la pérdida de tiempo en los traslados.

El segundo motivo es económico: el 82% señala el mayor gasto que implica concurrir diariamente al lugar de trabajo. Transporte, comidas y otros gastos asociados a la jornada presencial forman parte de ese costo.

También aparecen el estrés y el cansancio físico, mencionados por el 77%; las dificultades para concentrarse por ruidos, interrupciones o reuniones frecuentes, señaladas por el 69%; y la pérdida de flexibilidad para organizar los horarios, indicada por el 68%.

Además, el 51% afirma que se distrae más en la oficina, el 42% considera que la presencialidad reduce su bienestar emocional y el 31% percibe una menor autonomía para organizar sus tareas.

En términos generales, el 41% de los talentos considera que la presencialidad impacta negativamente en su productividad, mientras que al 34% le resulta indiferente y el 25% entiende que tiene un efecto positivo.

La preferencia de los trabajadores

La diferencia entre las modalidades actuales y las que los trabajadores elegirían si pudieran decidir libremente resulta todavía más significativa.

Ante la posibilidad de optar, el 51% elegiría un esquema híbrido y el 41% trabajaría completamente de manera remota. Apenas el 8% preferiría hacerlo de forma presencial.

Entre quienes se inclinan por el trabajo híbrido o remoto, el principal beneficio señalado es el ahorro de tiempo en los desplazamientos: el 83% lo ubica como una de las principales ventajas.

Le siguen la posibilidad de lograr un mejor equilibrio entre vida laboral y personal, mencionada por el 77%, y el ahorro de dinero en transporte, comidas, vestimenta y otros gastos, señalado por el 73%.

También aparecen la posibilidad de organizar mejor los horarios (63%), contar con mayor comodidad y concentración en el hogar (62%), trabajar desde cualquier lugar (62%) y mejorar el bienestar emocional (54%).

El cambio de preferencias también se refleja en la disposición a aceptar nuevos empleos. El 64% de los trabajadores afirma que rechazaría una oferta si la modalidad no coincide con su esquema ideal. La mitad directamente no aceptaría un puesto 100% presencial; otro 8% descartaría una propuesta que requiriera presencialidad y un 6% no aceptaría un trabajo completamente remoto.

Desde la mirada empresarial, el fenómeno tampoco pasa inadvertido. El 91% de los especialistas en Recursos Humanos considera que la modalidad de trabajo influye en la búsqueda de talentos, frente a apenas un 9% que entiende que no tiene incidencia.

La oficina también tiene defensores

La preferencia por modalidades remotas o híbridas no significa que la presencialidad haya perdido todos sus argumentos.

Entre quienes consideran que concurrir al lugar de trabajo tiene efectos positivos, el 46% destaca que favorece la colaboración y el trabajo en equipo y otro 46% valora la posibilidad de compartir con los compañeros.

El 45% considera que permite mejorar el equilibrio entre trabajo y vida personal, el 42% que ayuda a mantener una rutina más clara y el 39% que facilita la comunicación con líderes y colegas.

También aparecen como ventajas el aprendizaje directo y rápido (38%), una mayor concentración (36%), mejores posibilidades de recibir feedback (29%) y mayores oportunidades de networking (23%).

La modalidad presencial, además, continúa siendo una realidad para un tercio de los trabajadores argentinos y, según el estudio, en el 73% de los casos la forma de trabajo es definida exclusivamente por la organización. Apenas el 7% señala que la decisión se tomó conjuntamente entre la empresa y los trabajadores.

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