Calle Pasteur: un bulevar cuyos canteros muestran una mejor ciudad
Generalmente ignorado, las calles tipo bulevar tiene un gran potencial para mejorar el paisaje urbano del barrio.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Hay contados bulevares en la ciudad, calles que se destaquen por tener un cantero central, a meses modesta isleta, otras veces con un ancho interesante como para servir como paseo y que bien tratado puede convertirse en un interesante espacio de árboles, arbustos y flores.
Por mencionar algunos, la avenida Parchappe ha tenido su esplendor en los 60 y 70 con añosos eucaliptus y mantiene su potencial. La avenida Cerri fue bulevar y ha perdido esa condición, quedando una mega playa de pavimento sin gracia ni sombra.
Hay calles como Biggio y Magnani, que directamente ignoran los beneficios de ese trazado y otras como Remedios de Escalada y Pasteur que en distinta medida lo han potenciado.
En Ingeniero White la avenida Dasso no tiene un solo árbol y la avenida San Martín ha resignado sus pérgolas y necesitaría una buena plantación para darle valor y uso.
Rompiendo el molde
Pasteur es una calle distinta, con casi 500 metros de su recorrido –entre Rufino Rojas y Cervantes—con trazado de bulevar. Le quedan unos 150 metros sin pavimentar antes de llegar a Fortaleza Protectora Argentina. Ese tramo de tierra hace que su uso sea mucho menor frente al potencial que tiene como vía de ingreso y egreso. También impide disfrutar de una de las mejores vistas del skyline de la ciudad.
Fuera de esa observación, las isletas de Pasteur, sobre todo la primera en sentido descendente, es una maravilla de colores, aromas y paisajismo. Una muestra de como ese tipo de lugares puede aportar un valor agregado enorme al barrio y al paisaje.
Sin dudas en esa consolidación tienen que ver mucho los propios vecinos, que se convierten en cuidadores, que lo protegen y se encargan de sumar cada vez más elementos. No es el clima de Bahía Blanca el que impide consolidar este tipo de espacio: alcanza con un compromiso vecinal, elegir plantas adecuadas y entender todo lo que genera en su entorno.
Las plantas
Son varios ejemplares y especies las que pueblan el cantero. Hay lavandas con sus espigas violetas alargadas, malvones con gran variedad de colores, lantanas con pequeñas flores de tonos amarillos y anaranjados, algunas tunas, una acacia rosada y pitas amarillas.
Pero quizá el aporte más atractivo sea el de los lirios, blancos, amarillos, violetos. Por eso un renglón aparte para ellos.
Lirios
Vincent van Gogh tenía 36 años de edad cuando pintó un pequeño cuadro con lirios color malva. Son los que veía desde su habitacióndel asilo de Saint Paul de Mausole, en Saint-Rémy, apenas un año antes de su suicidio. El artista se sentía atraído por estas flores de seis pétalos y colores vistosos y trabajar con ese tema, confesó, le permitía sentirse con vida. Pintó al menos cuatro cuadro . Nunca imaginó que un siglo después uno de ellos se vendería a 53,9 millones de dólares.
Los lirios se destacan de este cantero-isleta de calle Pasteur, por eso también, con la ayuda de la inteligencia artificial, convertimos un par de ellos en pinturas impresionistas, al mejor estilo Van Gohg.