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El colapso de dos esquinas tradicionales, 1943

Dos antiguas construcciones frente a la plaza Rivadavia desalojadas por el riesgo edilicio que significaban.

“(...) Puede ser la de enfrente, donde hay ahora un alto edificio con rampas, y antes, un largo conventillo con macetas de flores en el balcón, y antes una casa que ignoro y, en el tiempo de Rosas, un rancho, con la vereda de ladrillo y la calle de tierra”. Esquinas, Jorge Luis Borges

Nunca antes en la ciudad se había generado una situación como aquella de marzo de 1943. Ratificaba eso la enorme cantidad de curiosos agolpada en Alsina y San Martín, donde a media mañana se hicieron presentes funcionarios judiciales, municipales y policiales, para cumplir con la orden de desalojo de los negocios que funcionaban en el lugar.

La intervención respondía al mal estado del edificio y situaciones de falta de higiene.

Lo particular del asunto fue que pese a las reiteradas intimaciones hechas, los ocupantes habían hecho oídos sordos a la cuestión, asumiendo que nunca se iba a llegar a un punto extremo. Pero se equivocaron y, vencido el plazo, el asunto se resolvió por la fuerza.

La medida alcanzó a los comercios ubicados entre Alsina 85 –pegados al palacio municipal—y San Martín 135, incluida la esquina de líneas art decó que databa de 1928 y que ocupaba la Casa Contursi, de Andrés Contursi, dedicada a regalos y fantasías.

A su lado se ubicaba la lechería Miravalles, de Dionisio Miravalles, y, vecino a la municipalidad, la concurrida agencia de lotería, peluquería y salón de lustrar de Braghero y Moreno. Finalmente, sobre calle San Martín, estaba la tienda El Buen Trato, que también debió dejar el sitio.

Alsina y San Martín 1943
Casa Contursi, San Martín y Alsina

En algunos casos la intervención se limitó a verificar que quedaran cerradas las puertas y los ocupantes entregasen las llaves correspondientes. En otros, como la lechería, hubo que retirar mercaderías que requerían un cuidado especial.

Lotería y peluquería Braghero
La gente agolpada ante el desalojo

Más allá de su espectacularidad y singularidad, el procedimiento se llevó adelante sin mayores complicaciones. De los locales desocupados, únicamente la esquina volvió a ocuparse, esta vez con la tienda New Hollywood. La parte de la lechería y la peluquería fue demolida y en julio de 1944 se inauguró en el lugar la sede del Banco de Bahía Blanca –diseño del arquitecto Raúl Costa Varsi--, luego ocupada por el banco Mutual del Sud y actualmente sitio de funcionamiento de una clínica.

Banco Bahía Blanca, 1944

La esquina fue demolida a mediados de los 50 para dar lugar a la construcción de uno de los primeros edificios en altura destinados a oficinas, bautizado con el nombre de Edificio San Martín, popularmente conocido como “La Comercialina”, por la confitería que el club Comercial estableció en la azotea del edificio.

La Comercialina, 1959

Mientras tanto, en la otra esquina

El desalojo de San Martín y Alsina encendió la luz de alarma en la cercana esquina de Zelarrayán y Sarmiento, vecina a la iglesia Catedral.

Ese marzo de 143 los ocupantes del edificio fueron intimados a desalojarlo debido a “las malas condiciones de seguridad” y ser “en extremo antihigiénico”. Propiedad de Vicente y Miguel Caviglia, en el inmueble funcionaban entonces una rotisería y un puesto de flores.

El antiguo edificio databa de 1886, y allí habían instalado sus negocios el Sr. Rivera, junto con la joyería y platería de Lorenzo Temossi y la farmacia Bianchi. En una época supo funcionar también una santería manejada por “un hombre extraño en sus costumbres”, que buscaba captar clientes a la salida de misa hasta que provocó el enojo del cura y el correspondiente abandono.

La Catedral y su vecino del siglo XIX
Zelarrayán y Sarmiento

Pero sin dudas el comercio estrella fue el Bar Americano, de Enrique Ferri, estación obligada de los noctámbulos del diario La Nueva Provincia que llegaban a altas horas de la madrugada, cerrada la edición del día, a comer un bife a caballo o una ración de pollo.

Durante el día tenían mesa reservada los profesores del colegio Nacional y los radicales que estaban a unas pocas cuadras del comité central. Cerca de las elecciones, el lugar era sitio de charlas, discusiones y chismes.

Bar Americano, un clásico

Con el cierre del bar, en 1942, el edificio entró en su última etapa, aunque hasta 1959 se las ingenió para funcionar un local de lotería y venta de diarios. En marzo de 1960 salieron a la venta los departamentos del edificio a construirse en su reemplazo, “El Caviglia”, obra que dio por tierra con una vieja aspiración de la Catedral de quedarse con el terreno para una ampliación jamás concretada.

El Caviglia en obra, 1960

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