Fue denunciado por vender drogas en un barrio y terminó condenado
Abel Martínez fue arrestado a mediados de 2025 en Villarino al 2200. Fue sentenciado a 4 años y 6 meses de cárcel.
Al menos cuatro denuncias se recibieron a principios del año pasado acerca de un sujeto que residía en la zona denominada como Más Barrios.
Las personas lo describieron como un individuo peligroso, que tenía armas y se dedicaba a la venta de drogas.
La policía comenzó a investigar y mediante seguimientos logró ratificar los dichos de quienes se comunicaron con las autoridades.
El 30 de mayo de 2025 los efectivos allanaron el domicilio ubicado en Villarino al 2.200, donde secuestraron estupefacientes y detuvieron a Abel Ericilio Martínez (31).
Recientemente, y en el marco de un debate abreviado, el juez del Tribunal en lo Criminal Nº 3, Julián Saldías, sentenció al imputado a la pena de 4 años y medio de cárcel por los delitos de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil.
Previamente, el fiscal de la UFIJ Nº 19, Mauricio Del Cero, y el defensor oficial Augusto Duprat, con la aceptación del procesado, acordaron la calificación legal y la sanción.
De la misma forma, Martínez, quien se encuentra alojado en la Unidad Penal Nº4 de Villa Floresta, fue declarado reincidente.
Para el magistrado quedó probado que el individuo tuvo en su poder una pistola y un revólver calibre 22, además de 35 gramos de cocaína y 31 de marihuana.
Los elementos fueron incautados durante el procedimiento autorizado por el Juzgado de Garantías Nº 2 y llevado adelante por efectivos del cuerpo de Drogas Ilícitas de nuestra ciudad.
Pedido de ayuda
La causa se puso en marcha a partir de la denuncia anónima de una mujer que se comunicó telefónicamente con la policía y pidió la intervención urgente para detener a un sujeto que vendía drogas y andaba “armado todo el día”.
Brindó la dirección del sospechoso (mencionó que no sabía el nombre) y resaltó la peligrosidad de su presencia en el sitio, ya que, según agregó, había muchos menores en esa zona.
Las autoridades advirtieron que Martínez también había sido mencionado en otras dos investigaciones y mediante una presentación efectuada a través de la aplicación del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires.
Efectivos del área de Narcotráfico comenzaron a realizar tareas de vigilancia encubierta en la zona y advirtieron la presencia de personas que llegaban a la vivienda del imputado y se retiraban poco después.
Describieron y documentaron (fotos y videos) lo que describieron como maniobras compatibles con la comercialización de drogas.
Comunicaciones
El análisis del teléfono celular secuestrado en poder del acusado determinó el hallazgo de diálogos con otras personas vinculados a la venta de estupefacientes y respecto de armas.
También se comprobó la utilización de ciertas palabras o términos utilizados en clave para referirse a esos elementos.
En esas circunstancias se detectaron conversaciones en las que se hablaba de un “pastel de carne”, “flores” y “cremona”.
Además, se mencionaban acciones de compra y acerca de la calidad de los elementos.
“Amigo, tengo flores para mandar”, señalaba, a modo de ejemplo, uno de los diálogos hallados en el aparato.
Los investigadores descubrieron en el teléfono un video en el que se advirtió que una mujer (sería la pareja del procesado) le recriminaba que no trabajaba y se dedicaba a la venta de drogas.
Pruebas decisivas
“Como consecuencia de las tareas de investigación, del secuestro de la sustancia de la manera en que la tenía fraccionada, de objetos relacionados con el ilícito (balanzas digitales, recortes de nylon y dinero), y del análisis de los teléfonos celulares, resulta indiscutible que la sustancia que tenía Martinez en su poder, lo era con fines de comercialización”, indicó el juez en el fallo.
Agregó que esto último se establece a partir de “la cantidad (de la droga secuestrada) y de lo que surge de las distintas comunicaciones que tenía con diversas personas ofreciendo y pactando el precio para su futura comercialización, juntamente con las balanzas de precisión y recortes de nylon que fueron incautados en el lugar”.
Por todo ello, el magistrado consideró probada la responsabilidad del sujeto y le impuso la pena de prisión.