Bahía Blanca | Domingo, 11 de enero

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Dos creadores de contenido de Puan cumplieron un sueño en el Sudeste Asiático

Sol Stiep y Agustín Vissani, nómadas digitales que actualmente viven en Granada (España) compartieron en su canal de YouTube Mate Nómade algunos adelantos sobre esta experiencia que les cambió la mente luego de una aventura de casi un mes por Asia.

La pareja de nómadas digitales en Angkor Wat, uno de los destinos que superó las expectativas de los viajeros.

Sol Stiep y Agustín Vissani, dos creadores de contenido de viajes oriundos de Puan y fundadores del canal de YouTube Mate Nómade no salen de su asombro tras haber conocido un sitio que los dejó maravillados y les cambió la mente: el Sudeste Asiático, donde estuvieron un mes recorriendo lugares emblemáticos de Tailandia, Camboya y Vietnam.

Ellos migraron desde Puan a Países Bajos en 2023 y luego de conseguir trabajos remotos –ella es Licenciada en Ciencias de la Computación recibida en la UNS y él es graduado del Instituto Juan XXIII como Analista en Sistemas-- se convirtieron en nómadas digitales, aunque actualmente están establecidos en Granada, España. Cuando viajan –y lo hacen seguido-- comparten sus experiencias en cada destino.

Editando para Mate Nómade en un vuelo.

Desde hace un tiempo empezaron a soñar con visitar Asia y lo planificaron con mucha antelación. En esta oportunidad decidieron no trabajar durante el viaje para disponer de más tiempo y libertad para estar enfocados en su experiencia.

Viajaron en diciembre y estuvieron 15 días en Tailandia (3 al principio y 12 al final), 3 en Camboya y 6 en Vietnam. Ya comenzaron a editar todo el material y a compartir los primeros videos con muy buenas devoluciones.

“Nos llegaron muchos mensajes de agradecimiento por estar compartiendo el viaje y las experiencias que vivimos, todos con buenas intenciones, con felicitaciones. La gente estaba muy contenta por conocer nuevas culturas a través de nuestra cámara y nos escribía para hacérnoslo saber”, contó Agustín.

--¿Qué imagen tenían del Sudeste Asiático y que se encontraron al llegar?

--Agustín: Sabíamos de sus playas espectaculares, las montañas inmensas, los templos de película, pero era un conocimiento intelectual o visual. Conocíamos mucho a través de los ojos de otros, pero verlo en persona fue todavía más increíble. Seguía siendo otro mundo, algo muy distinto a nuestra realidad y difícil de imaginar en lo cotidiano. Cómo se vive ahí, cómo es el día a día, y qué se siente estar en esas calles más allá del turismo.

--¿Qué fue lo que más los sorprendió?

--Sol: Lo más sorprendente de todo fue que a pesar de tener muchas ideas previas porque habíamos mirado muchos videos, leído blogs e incluso escuchado a otros amigos y a personas de nuestra familia que ya habían estado allí, la realidad logró superar esas expectativas que de por sí eran muy grandes. Fuimos con una imagen muy armada del Sudeste Asiático, pero nos encontramos con todo eso y mucho más. La experiencia real terminó superando la expectativa. Sabíamos que eran lugares de gente muy sonriente y tranquila, pero que al mismo tiempo había un gran contraste por el caos que se encuentra en las calles, que es una locura. 

Antes de viajar lo veíamos más como una fantasía que como un lugar tangible. Algo que deseábamos, que idealizábamos, pero que todavía no tenía olor, sabor, sonido, ritmo ni dimensiones. Era todo grandioso y parecía algo lejano y exótico, casi irreal. Sabíamos que había muchas religiones, rituales y tradiciones milenarias, pero solo las conocíamos como espectadores.

--¿Alguna costumbre local les llamó la atención o, quizás, les costó entender o interpretar?

--Sol: Te diría que fuimos con una mirada muy abierta de aprendizaje y de respeto total. Viajamos con la intención de observar, aprender y nutrirnos de la forma de vivir de los locales. Desde ese lugar ninguna costumbre nos resultó difícil de entender o de aceptar, al contrario, muchas nos llamaron profundamente la atención.

Hoi An, Vietnam.

Una de las primeras cosas que nos impactó y que fue en común en los tres países que recorrimos fue la amabilidad de la gente. Siempre se habla de que son sonrientes, pero estando ahí uno se da cuenta de que va mucho más allá de una sonrisa, es una amabilidad genuina, una predisposición real a ayudar y a conectar, incluso cuando existe una barrera de idioma.

--¿Pudieron verlo en el día a día, en las situaciones cotidianas?

---Agustín: Sí, por ejemplo, en Camboya, mientras nuestro guía nos llevaba en tuk tuk, podíamos observar que iba sonriendo mientras manejaba y no estaba hablando con nadie, ni pensando en algo en particular. Simplemente, se lo notaba tranquilo, disfrutando de su trabajo y viviendo un momento con total naturalidad. Lo veíamos, cada vez que frenaba en un semáforo, que sonreía y se ponía a hablar con gente. Hablaban entre ellos de una manera natural y familiar que nos encantó.

Bahía de Ha Long, Vietnam.

--Sol: También nos llamó la atención lo trabajadores que son. En los tres países cumplen jornadas laborales de 10 horas o más. Eso nos lo contó nuestro guía, pero también lo veíamos en las calles porque nos levantábamos temprano y nos íbamos a acostar tarde y ellos seguían trabajando. En una calle de Tailandia, tipo diez de la noche, nos pasó que vimos a un grupo de trabajadores que estaban pintando y lijando un edificio bajo luces artificiales, y en un momento cruzamos mirada con una chica que estaba trabajando ahí y de forma natural nos regaló una sonrisa tranquila y sincera. Ese gesto, en medio del cansancio y la rutina, nos quedó grabado en la memoria. 

--¿Podrían destacar algo de cada país?

Agustín--En Tailandia nos sorprendió el contraste entre lo moderno y lo cotidiano. En Bangkok, que es una ciudad intensa, muy desarrollada, algo que nos llamó mucho la atención, fue que prácticamente cualquier persona con la que hablábamos, sin importar la edad o la situación, podía comunicarse sin problemas en inglés, incluso personas que viven en la calle.

Otra cosa fue la cantidad de motos, familias enteras moviéndose en motos, muchas veces sin casco,  incluso niños yendo solos a la escuela, algo que desde nuestra mirada occidental choca, pero forma parte de su normalidad diaria para ellos.
En Camboya percibimos una vida más tranquila y muy humilde. Incluso algunas calles de la capital eran de tierra. 

Una costumbre que nos llamó la atención fue la tradición relacionada con el matrimonio. Para poder casarse, el hombre debe pagar una suma de dinero a la familia de la mujer que se utiliza para la realización de la boda y otra parte queda para la familia de la novia. Nos pareció interesante entenderla desde su contexto y su historia. 

--¿Cómo les impactó Vietnam y su historia?

--Agustín: En Vietnam la realidad que vivimos fue completamente distinta. Se percibe una mayor pobreza y una vida muy expuesta en la calle. Nos impactó mucho ver que las calles y los comercios están abiertos hacia afuera. La gente come en la vereda o incluso en el piso reunidos en círculos, ya sea en familia, entre vecinos o entre vendedores. El clima acompaña, con madrugadas de 25 grados, y la calle se convierte en una extensión del hogar. También se nota mucho el impacto del clima y la humedad en la ciudad, con edificios más deteriorados, manchas de moho y una atmósfera muy particular que termina siendo parte de la identidad del lugar.

Una postal de Vietnam.

Otra cosa que nos llamó la atención fue la relación con la comida. En los tres países el arroz es la base de casi todas las comidas, incluso el desayuno. No existe tanto la idea del desayuno dulce como en occidente. Son tres comidas al día y el arroz está siempre presente. O alguna sopa. Eso nos ayudó a comprender su historia, su contexto y las consecuencias de períodos difíciles con la guerra en algunos países. 

--¿Qué aprendieron de la forma de vivir de los locales que les gustaría llevar a sus vidas?

--Sol: Una de las cosas más fuerte que aprendimos de ellos es la actitud con la que encaran la vida. Incluso en contextos que para nosotros pueden parecer difíciles. A pesar de trabajar muchas horas al día y llevar rutinas exigentes, los vimos casi siempre con una sonrisa y no como algo forzado, sino como una forma genuina de estar en el mundo. Se los nota agradecidos por tener trabajo, por el día que empieza, por las cosas simples, y eso nos marcó mucho.

--Agustín: Nos impactó la tranquilidad y paz con que viven. Incluso en ciudades caóticas con mucho tráfico, gente y movimiento, ellos se mantienen increíblemente serenos, no se perciben grandes enojos ni tensiones constantes. En espacios cerrados son muy respetuosos, hablan bajo y se mueven con calma. Hay una convivencia silenciosa y armoniosa que contrasta mucho con la forma en que solemos vivir nosotros. Esa paz, tranquilidad y alegría se vive especialmente en los templos. Nos llevamos un aprendizaje enorme por observar cómo viven, cómo se relacionan entre ellos y con los demás. Sin dudas una de las experiencias más fuertes del viaje.

--¿Creen que este modo de vivir está liado a su religión o creencias?

--Sol: Sí, porque otra de las cosas que nos llamó la atención fue la seguridad que había. Y después de hablar con varios locales entendimos que más allá de la presencia de policías, como en cualquier país, gran parte de esa tranquilidad y seguridad tiene que ver con sus creencias religiosas. Creen profundamente en el karma y en la consecuencia de las acciones, no solamente en esta vida sino en las siguientes. La idea de que todo lo que uno hace vuelve y que las malas acciones tienen un impacto espiritual está muy presente en su forma de vivir y funciona como una guía moral muy fuerte y ayuda a explicar por qué se percibe tan poca delincuencia y una convivencia tan respetuosa. 

Si hay algo que nos gustaría llevarnos a nuestra propia vida es justamente eso. Hacer las cosas con una sonrisa, vivir con más calma, valorar lo simple y ser más conscientes del impacto que tienen nuestras acciones en los demás y en nosotros mismos.

--¿Cómo viene creciendo el canal de YouTube y cómo lo proyectan?

--Agustín: El canal vienen en constante crecimiento. Vamos paso a paso pero muy enfocados y comprometidos con el proceso. Como novedad importante de haber alcanzado los 500 suscriptores, lo cual para nosotros en un logro enorme y una motivación para seguir creando contenido y mejorando cada video. Valoramos muchísimo el apoyo de quienes se van sumando a la comunidad. Cada suscripción, comentario, like o video compartido nos ayuda un montón y hace una diferencia real. Más allá de los números queremos construir una comunidad activa que viaje con nosotros a través de los videos. Invitamos a quienes nos siguen a descubrir nuevos lugares con nosotros y a recomendarnos destinos que no hayamos visitado. Nos encanta leer experiencias y sugerencias de personas que hayan visitado otros lugares y nos quieran compartir.

Si te interesa su proyecto o querés apoyarlos podés seguirlos en YouTube: @MateNomade