Repararán las lucarnas del Palacio de Tribunales de Estomba 34
Resultaron afectadas con la granizada de febrero último. Se recuperarán las estructuras, se repondrán vidrios y se las protegerá de posibles nuevos fenómenos de este tipo.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Con un presupuesto oficial de 358 millones de pesos, la Corte Suprema de Justicia licitó los trabajos de recuperación integral de las lucarnas del Palacio de Tribunales de calle Estomba 34, en el centro de nuestra ciudad.
Dos empresas presentaron sus ofertas:
—El Grupo Marco Construcciones, con sede en Bahía Blanca, con 287.495.000 pesos, un 19,86 % debajo del PO.
—La firma Fares Ingeniería y Construcción, oriunda de la localidad de La Plata, ponderó la obra en 349.375.435 pesos (2,61 % también en menos del PO).
Se trata de la reparación de las dos estructuras de hierro y vidrio ubicadas sobre el patio central del edificio y sobre el sector de escaleras, destinadas a aportar luz natural a esos espacios. Ambos elementos resultaron dañados durante la granizada del domingo 2 febrero último, cuando piedras de hielo de hasta 5 centímetros de diámetro provocaron la rotura de sus vidrios.
La obra contempla el saneamiento de los perfiles de hierro que conforman la estructura de cada lucarna, reparando o reemplazando los que se encuentren dañados o afectados. Se repondrán luego los vidrios y, finalmente, se colocará sobre cada elemento una tela tensada antigranizo.
Una vez terminado el retiro de los restos de los paños de vidrio armado, saneada y pintada la estructura de hierro se procederá a la colocación de vidrios laminados transparentes de 8 milímetros de espesor. Entre las dos lucarnas suman 220 metros cuadrados de superficie a completar.
El pliego pone especial atención al sellado del conjunto, considerando que se trata de lucarnas sobre espacios de trabajo y de tránsito, con lo cual es clave evitar todo tipo de filtración. Completada esta tarea se procederá a cubrirlas, incluidas las canaletas que corre entre el muro y el borde de hierro, mediante un manto antigranizo. El mismo será de polietileno de alta densidad, tejido en sistema de malla inglesa de 3 hilos en un sentido y uno en otro, con refuerzos en los bordes, cumbreras y centro. Podrá ser color negro, blanco o arena, a definir por la inspección de obra, con los aditivos adecuados para mantener su color y tener durabilidad a pesar de su exposición al sol.
El tejido cubrirá 226 metros cuadrados entre las dos lucarnas y se tensará mediante una estructura metálica tubular, la cual quedará fijada a las existentes de hierro, utilizando para eso alambres, cables de acero y sujetadores.
La colocación de esta malla protectora será de alguna manera un recordatorio de lo ocurrido en febrero, ya que es una respuesta a un suceso climatológico inédito pero que, considerando los cambios climáticos que atraviesa el planeta, nadie descarta que vuelva a ocurrir.
Hoy este tipo de tejido se ha impuesto como respuesta al granizo en lugares como Mendoza, donde desde hace décadas se sostiene una lucha para evitar el daño que genera ese fenómeno en las plantaciones de vid.
Hasta el año 2024 el método para salvaguardar el cultivo era el bombardeo de las nubes desde aviones mediante cohetes con yoduro de plata. Al inyectarse ese producto en las nubes se supone transforma el granizo en agua o reduce su tamaño. Este procedimiento se ha dejado de utilizar por resultar ineficaz.
Coincidencia: la construcción se licitó en enero de 1926
En agosto del año 1923, aprovechando la visita que a la ciudad hizo el gobernador de la provincia de Buenos Aires, José Luis Cantilo, para la puesta en marcha de las obras sanitarias, se aprovechó a colocar la piedra fundamental del Palacio de Tribunales.
El acto incluyó la colocación —bajo tierra— de un cofre con una tapa de mármol conteniendo un pergamino con las firmas de las autoridades presentes.
Luego de varios años de marchas y contramarchas, se había logrado que el Estado Nacional cediera el terreno de calle Estomba, entre las sedes del Banco Nación y de la Aduana, para su emplazamiento, donde entonces funcionaba el Parque Bahía Blanca, una suerte de teatro al aire libre donde, además, se realizaban encuentros de box.
Ese año se dio a conocer el proyecto elaborado por el arquitecto Daniel Vidal, un edificio de seis pisos, de “estilo severo y monumental”, con terminación en mansarda, tres puertas de acceso y cuatro estatuas en el frente, simbolizando la justicia, la ley, el derecho y la razón.
La construcción se licitó en enero de 1926. Para ese entonces, Vidal ya no estaba en la Dirección de Obras Públicas provincial y su proyecto fue modificado por el arquitecto Enrique Quincke, con una propuesta de líneas clásicas y su severidad como Casa de la Justicia, pero eliminó las estatuas argumentando que “encarecían el frente” y evitó la terminación en mansarda por considerarla “costosa e inadecuada para el clima local”.
El edificio tuvo una inauguración simbólica el 11 de abril de 1928, día que la ciudad cumplió 100 años. Finalmente, para su uso fue habilitado en noviembre de 1930.