Bahía Blanca | Lunes, 22 de abril

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Brown, la calle de tránsito intenso, plagada de edificios con historia

Un recorrido por un espacio distinto dentro del microcentro, cargado de historias y de huellas.

Vista del ex Hotel Sudamericano, 1909

“Ver en el día o en el año un símbolo/de los días del hombre y de sus años,/convertir el ultraje de los años/en una música, un rumor y un símbolo”. JL Borges

 

Pocas calles de la ciudad muestra la dinámica de tráfico que la que con su nombre rinde homenaje al Almirante Guillermo Brown.

Porque además es una de las pocas con una adecuada sincronización de sus semáforos, con lo cual se verifica un andar continuo desde calle Estados Unidos hasta al menos llegar a Brasil.

Hasta mediados de los 60 se decía que Brown servía de nexo “entre Punta Alta y Villa Mitre con el centro”, a lo cual se suma, desde los 80, el enlace con la Ruta 3 Norte. De allí entonces esta particular característica vehicular, que no va en desmedro de ser además una calle comercial, con lo cual su zócalo edilicio es de vidrieras y carteles, sin guardar una línea estética ni sacar provecho de la arquitectura original del inmueble.

Es entonces un recorrido para hacerlo mirando más allá del metro sesenta, porque es en la parte superior donde se descubre algún estilo, un remate, algunas molduras, un testimonio de lo que fue y ya no es.

A eso se suma una importante cantidad de edificios que han cobijado negocios destacados y que el cambio de usos y costumbres ha borrado. Por eso es interesante tener fotos antiguas, que muestren como era cada lugar, quien lo ocupaba, cual era su forma original.

Una crónica periodística de 1963 daba cuenta, por ejemplo, de la existencia de los siguientes negocios: El restaurant Ocean, la Shell, la librería Centineo y Damiani, la tintorería Trito, la librería Obiol, la pinturería París, casa Gath y Chaves, cine Astral, confitería Amorosi, restaurant y hotel Italia, Resasco Hnos, Saíma, mueblería Vagnoni, Agar Cross, Agencia Labor, Haurie automotores, Lonería García Castelo, panadería El Sol. Ninguno existe hoy. Es capa sobre capa urbana.

Un arranque

“Pero las casas de la negra ciudad,/quién las habita tú no sabes al fin./En sus jardines de silente brillar/se alinean sueños para bailar,/y tú no sabes quién les toca el violín”. Rainer Maria Rilke

En la esquina con avenida Colón se encuentran dos edificios catalogados como bienes patrimoniales, por su valor histórico y arquitectónico. Los dos no han tenido buena fortuna. Uno de ellos está rodeado de un cerco preventivo, para evitar que la caída de revoques, mampostería y molduras dañe a los peatones. Fue inaugurado en 1909 como Hotel Sudamericano, el más lujos de Sudamérica. Luego fue el Atlántico, el Ocean y e l Centro de Compras. Hoy está abandonado, en esado calamitoso y sin perspectivas de recuperación.

Esta vivienda de 1910 es una propuesta art nouveau, decorada su planta alta con molduras que representan hojas y girasoles. Bien patrimonial, sus ocupantes eventuales se encargan de modificar su estética, con cartelería inadecuada y pintando la planta baja con colores alejados del simil piedra original.

Intervención inadecuada
Decoración art nouveau

Un conjunto de locales diseñados con estética art decó en la década del 30. ¿Dónde están? No están. Han sido tapados por los carteles y pizarras. Una foto de época da cuenta de su estilo original.

Brown y O’Higgins, esquina emblema

Pocas esquinas con tanta historia como esta. Muchas de las postales de la ciudad eran fotografías tomadas de este lugar hacia la plaza Rivadavia, para lucimiento de los carteles de la denominada Gran Vía del Sur Argentino.

Vista hacia la plaza Rivadavia.

Allí se colocó en 1961 el primer semáforo de la ciudad, se erigió el edificio Taberner en la década del 50, y tres negocios funcionaron por décadas: Gath & Chaves, Librería Obiol y Pinturería París. Para muchos bahienses es “Bron” y Oijins”, defectos propios del lenguaje.

La construcción en 1936 del nuevo edificio para la tienda Gath & Chaves significó la primera demolición trascendente que tuvo la ciudad, ya que se derribó un atractivo palacete donde funcionara el Hotel Royal y la confitería América.

Detalles art decó en el remate
Hotel Royal, demolido en 1936

La Pinturería París, de Pedro Forgue. Una maravillosa muestra del estilio art decó para un comercio que funcionó durante casi un siglo. A su cierre fue reconvertido en varios locales independientes. La cartelería, los colores y el desorden convirtieron la esquina en un verdadero mamarracho visual.

Perdida entre carteles

La geometría y el glamour

Caminando Brown el art decó aparece de diferentes formas, en las denominadas casas-barco, en una tradicional heladería de calle Undiano, plagado el edificio de guardas y molduras donde prima la geometría. En esa esquina hay además un hecho por demás singular: dos balcones al cielo, así llamadas estas piezas que se dejaban a la espera de una planta alta que, al menos en ese caso, no se concretó.

Reja a pura geometría
Balcones al cielo

Es el estilo de los 30, el que adoptaron Miami, Nueva York, Hoolywood y París.

Un cine y un ángel

"Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos". Italo Calvino

En Brown 182 funcionó el cine Astral, que antes fue el Palace Theatre y antes el Coliseo. Allí se presentó Carlos Gardel en la década del 30 y fue punto de reunión de todos los amantes del cine. Cerró sus puertas en 1967.

En la esquina de Arribeños se encuentra la llamada Casa del Ángel, un modelo art nouveau como pocos pueden verse en la ciudad.

Fue diseñado por el arquitecto catalán Joaquín Saurí en 1906 y se destaca por las formas curvas propias del estilo y la ornamentación de flores, hojas y el rostro de niños. Saurí se inspiró claramente en el llamado Mirador Massue, una obra de capital federal proyectada por el arquitecto Alfred Massue, con quien Saurí colaboró antes de radicarse en nuestra ciudad.

Casa del Ángel, detalle herrería
Mirador Massue, inspiración de Saurí

Otro estilo, presente en la casona que ocupa la Unión Industrial. Neocolonial, el revival del estilo de la colonia española que en realidad es el barroco europeo trasladado al nuevo continente. Es movimiento y desafío, frontis curvos, otro que se corta, las columnas salomónicas, que simulan un giro y profundizan la idea de movimiento. A eso se suma una rica rejería, el hierro en balcones, en la puerta, en los herrajes. Una maravilla artesanal y artística proyectada en 1926 por el arquitecto Enrique Cabré Moré.

Las pérdidas más sentidas

Dos casonas de esquina han sido borradas de la geografía de esta calle, dos pérdidas patrimoniales significativas. Por un lado, el inmueble de Brown y Villarino, donde por 50 años funcionó la Escuela Normal Mixta, cuna de generaciones de maestros. Desde su demolición en 1974 la esquina quedó vacía de todo contenido. Hoy funciona un estacionamiento y se ha perdido también la referencia histórica que daba cuenta de la historia del lugar.

Escuela Normal, se vende, 1973

La segunda intervención lamentable fue la demolición en 1994 del edificio de renta de Brown y Fitz Roy, para dar lugar a una casa de comidas rápidas. A modo de homenaje pero en realidad exhibida como un trofeo, parte de la cúpula aparece colocada sobre una de las medianeras. La esquina es también un estacionamiento, un vacío.

La yapa

Unas pocas cuadras pero plagadas de sitios e historias. Las huellas de una ciudad que ya no existe y que de buena o mala manera se ha reinventado. Allí está la arquitectura, dando testimonio del pasado, la historia escrita en piedra.

Foto gentileza Archivo de la Memoria, UNS

Ex lonería García Castelo.

Foto gentileza Archivo de la Memoria, UNS

Ex Agar Cross, la Casa de las máquinas.