Bahía Blanca | Viernes, 19 de abril

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Valorar y atesorar el tiempo

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Comenzó el mes de febrero, y teniendo en cuenta las consecuencias que el fenómeno climático dejó en la ciudad y haciendo un balance del mes que culmina la sensación es que no ha habido mucha posibilidad de descanso.

Esta semana los testimonios que recogía eran: “ya pasó un mes de 2024”, “enero se fue volando y no me di cuenta…”. Si bien el tiempo es finito está atravesado por aspectos subjetivos y sin dudas también tiene valor, solo que lo dimensionamos cuando lo hemos perdido. La pregunta es: ¿qué valor le das al tiempo, a tu tiempo?

Tratados y especulaciones acerca del tiempo datan de la Antigüedad. Algunos pensadores afirman que en algún momento los seres humanos vivieron en un estado atemporal, de eterno presente, sin noción de pasado y futuro; a su vez todos percibimos el paso del tiempo de manera diferente, ya que el tiempo cronológico difiere del tiempo psicológico; si bien el reloj marca una hora social, establecida por convención, el paso de horas minutos y segundos pareciera no transcurre igual para todos.

Es habitual relacionar el tiempo con relojes y calendarios permitiendo juzgar y atribuir la duración de un determinado período. La percepción del tiempo está atravesada por variables biológicas y psicológicas. Aunque objetivamente una hora contiene sesenta minutos, hay un tiempo subjetivo, solo basta comparar una hora tendido en un spa con estar tendido ese mismo lapso en una camilla en un hospital.

Paul Fraisse, psicólogo francés dedicado a la percepción del tiempo, explica que el tiempo psicológico está constituido por sucesos físicos y psicológicos que ocurren internamente, es decir que si nos centramos en el paso del tiempo esto aumenta su duración y si nos centramos en la experiencia como puede ser el placer de estar en un spa, la experiencia de duración resulta más breve.

La noción de tiempo es un proceso cognitivo que se estructura poco a poco y esa construcción resulta compleja durante la infancia; niños de corta edad no pueden diferenciar secuencias temporales. Estudios revelan que, respecto de un mismo lapso de tiempo, los varones otorgan duraciones menores que las mujeres, acumulando las féminas mayor cantidad y variedad de experiencias.

En tiempo donde lo inmediato es casi una obsesión y la fascinación por la velocidad y lo instantáneo desvirtúan el valor del tiempo, hay una tendencia a gastarlo y hasta dilapidarlo como si fuera una fuente inagotable. 

Mientras estás leyendo, el tiempo segundos, minutos, se suceden. Te propongo pensar y proyectar en qué invertís tan preciado capital, con quién lo quisieras compartir, cuánto destinarás a un trabajo, cuánto dedicarás a aquellas actividades que disfrutás.

Generalmente el que espera desea celeridad, el que teme desea lentitud, quien sufre anhela fugacidad, quien celebra desea continuidad, y cuando hay amor correspondido se desea perpetuidad. Ojalá puedas dimensionar el valor de tu tiempo para que puedas priorizar y vivir de manera plena.