Bahía Blanca | Martes, 16 de abril

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Colaboración y cooperación, los elementos cruciales para la revitalización rural

“La innovación social es clave para abordar problemas estructurales”, dijo la Dra. Verónica Piñeiro, docente e investigadora del Departamento de Agronomía de la UNS.

Dra. Verónica Piñeiro, en Agronomía de la UNS. / Fotos: Rodrigo García-La Nueva.

En la búsqueda de soluciones integrales a los desafíos estructurales en las zonas rurales, la innovación social emerge como un factor clave. La conclusión es de la Dra. Verónica Piñeiro, docente e investigadora del Departamento de Agronomía de la Universidad Nacional del Sur (UNS).

En su tesis, titulada Colaboración Innovadora en Sistemas Agroalimentarios, destaca el impacto positivo de la colaboración y cooperación entre el sector académico, los poderes públicos y las redes de productores en el camino de un desarrollo rural sostenible e inclusivo.

La gestión colaborativa, según sus hallazgos, se convierte en una estrategia eficaz para abordar problemáticas. La colaboración y la cooperación no sólo ofrecen oportunidades para el desarrollo sostenible del sector agroalimentario, sino que también son fundamentales para dar una solución al despoblamiento rural.

“El conocimiento de los determinantes de la colaboración en el ámbito rural y agroalimentario puede orientar decisiones más efectivas en las organizaciones públicas y privadas, promoviendo así acciones innovadoras de cooperación en territorios rurales”, sostiene.

Examinando la colaboración desde diversas perspectivas, la investigación que conforma la tesis se divide en tres partes.

La primera analiza la literatura científica sobre innovaciones colaborativas en América Latina y el Caribe, no sólo reconociendo y analizando lo avanzado hasta la actualidad, sino destacando cómo estas investigaciones generan colaboraciones a nivel mundial.

“El desarrollo exitoso de estas funciones allana el camino para el éxito de la colaboración innovadora en el sector agroalimentario”.

La segunda se centra en la investigación de políticas europeas, como los Grupos Operativos, que demuestran cómo la colaboración público-privada impulsa innovaciones concretas en el sector agroalimentario.

La tercera presenta el caso de cooperativas que gestionan tierras, destacando su papel en la gestión común de tierras de cultivo y la revitalización rural.

En el ámbito científico, la investigación destaca la relevancia actual del estudio de la colaboración en actividades de innovación, especialmente en América Latina y el Caribe (ALC).

“El análisis preliminar de la literatura muestra que este estudio es un tema de interés actual para la comunidad científica internacional, y que los resultados pueden ayudar a los líderes políticos a impulsar iniciativas que fomenten la colaboración para actividades innovadoras en el sector agroalimentario. La misma investigación muestra que los determinantes de la colaboración pueden diferir entre regiones. Por lo tanto, es esencial estudiar el contexto en el que tiene lugar”, expresa.

En el ámbito de la colaboración público-privada, la entrevistada destaca la relevancia de las políticas implementadas en la Unión Europea, específicamente los Grupos Operativos EIP-AGRI, como un ejemplo exitoso de promoción de la colaboración innovadora entre los actores del sector agroalimentario y al mismo tiempo, generando un marco propicio para la colaboración y la innovación en el ámbito rural en general.

En este contexto, aboga por la comprobación empírica de la teoría de las funciones de los intermediarios de la innovación, agentes que facilitan el acceso a conocimientos, como punto de partida para continuar la investigación, y destaca la importancia de mejorar y fortalecer sus funciones, impulsando así la eficacia de la colaboración en el sector.

“Los propios intermediarios reconocen su papel como fundamental en el proceso de innovación. Estos actores desempeñan funciones claves, como la gestión del proceso de innovación, la articulación de la demanda, el apoyo institucional y la intermediación en la innovación. Así, el desarrollo exitoso de estas funciones allana el camino para el éxito de la colaboración innovadora en el sector agroalimentario”, asegura.

En última instancia, la experiencia española con los Grupos Operativos EIP-AGRI sirve como un ejemplo tangible de cómo las políticas diseñadas para fomentar la colaboración y la innovación pueden ser efectivas en la revitalización del sector y la promoción de prácticas sostenibles en la agricultura.

La Dra. Piñeiro insta a la continuidad de la investigación para profundizar en los resultados y mejorar la implementación de políticas similares en otras regiones. “En nuestro país tenemos muchos ejemplos de este tipo de colaboraciones y espero poder replicar estos análisis en el contexto regional y nacional”, subraya.

“En el ámbito de los agricultores y sus organizaciones, comprobamos que la colaboración puede contribuir a revitalizar las zonas rurales, y que las cooperativas pueden liderar estas iniciativas”, añade.

Los resultados de la investigación podrían ser útiles para cooperativas que buscan reorientar sus estructuras organizativas y para los responsables políticos en regiones con tierras abandonadas, buscando aliados en las propias cooperativas.

“Además, se destaca la importancia de incorporar a jóvenes y mujeres como miembros activos en estas colaboraciones, reconociendo la necesidad de la gestión eficiente de las cooperativas para alcanzar el éxito en la colaboración innovadora”, admite.

Factores determinantes

En su perspectiva integral, en la tesis se resalta la comunicación horizontal como un componente esencial para compartir saberes de manera igualitaria entre las comunidades locales. Este diálogo contribuye a la creación de una red de vínculos y confianza, facilitando la transmisión efectiva de estos conocimientos.

Asimismo, se subraya la importancia del capital social, en particular, el denominado capital puente, como un factor crucial para el éxito de la colaboración en el sector rural.

“Este capital actúa como un puente entre diferentes actores, fomentando la cohesión social y contribuyendo al florecimiento de la innovación en las comunidades rurales”, dice.

El enfoque señala la necesidad de reconocer y nutrir tanto el conocimiento científico como el local. La comunicación horizontal y la construcción de capital social se presentan como pilares esenciales para impulsar la innovación y el desarrollo sostenible en el sector rural.

“La formación de redes es una herramienta fundamental en la búsqueda de innovación en el sector agroalimentario”.

Además, se describe el papel crucial de las instituciones como intermediarias de la innovación y el conocimiento, facilitando una colaboración efectiva entre las diversas partes interesadas.

El trabajo enfatiza la importancia de considerar las particularidades del contexto local, reconociendo que éstas determinan qué elementos adicionales son necesarios para avanzar hacia la acción conjunta y el desarrollo sostenible.

“La replicabilidad de las iniciativas lideradas por cooperativas sugiere la posibilidad de implementar estrategias similares en diversas regiones para preservar el tejido social de los pueblos y fortalecer la agricultura familiar”, añade.

“La colaboración para la innovación social en el sector rural, en definitiva, emerge como una estrategia efectiva para abordar problemas estructurales como la pobreza rural, el desarrollo de la innovación y los desafíos demográficos. Este enfoque holístico destaca la interconexión única entre el conocimiento y los lazos humanos en la búsqueda de soluciones efectivas y sostenibles”, explica.

Contrario a la percepción común de que el trabajo en el campo es solitario e individualista, la Dra. Piñeiro proporciona ejemplos de colaboración y cooperación en el sector rural.

“Estas colaboraciones involucran a productores, cooperativas, asociaciones de productores y al Estado, con la participación de organismos como el INTA, universidades y otros entes públicos. Entre los ejemplos mencionados se encuentran Grupos Cambio Rural, proyectos de colaboración y Sistemas Participativos de Garantía, entre otros”, expresa.

También enfatiza que estas colaboraciones contribuyen a formar un tejido socio-productivo en el sector agroalimentario. Y que estos esfuerzos no sólo generan innovaciones, sino que facilitan la distribución de conocimientos y promueven un desarrollo más sostenible e inclusivo en el sector.

Observando esta realidad, el objetivo general de la tesis de doctorado fue identificar los determinantes o características que conducen a una colaboración exitosa entre los actores del sistema agroalimentario. Para abordarlo, la investigación se centró en diferentes espacios donde surgen colaboraciones innovadoras, destacando las del ámbito científico, plataformas multiactores y la de agricultores y sus instituciones.

También se destaca la importancia de estos ejemplos de colaboración y cooperación en la construcción de un entorno más sólido y sostenible en el sector agroalimentario, donde la interacción entre diversos actores impulsa el progreso y la innovación.

Construyendo redes

La tesis aborda la importancia de la cooperación en actividades innovadoras desde una perspectiva sistémica, destacando que la colaboración entre diversos actores es clave para el éxito tanto individual como colectivo. En este sentido, se subraya la formación de redes como una herramienta fundamental en la búsqueda de innovación en el sector agroalimentario.

“Estas redes, formadas por actores públicos y privados, buscan proyectos comunes, comparten recursos, reducen costos de transacción, alcanzan economías de escala y oportunidad, y disminuyen riesgos. Es relevante el papel de intermediarios de la innovación, competencias, servicios y bienes de diversas organizaciones, fortaleciendo así la conectividad y reduciendo diferencias estructurales”, explica.

La creación de redes interorganizativas va más allá de la definición de nuevos modelos de negocio o el logro de objetivos empresariales específicos.

“Estas redes pueden influir en su entorno, y los efectos imprevistos de sus acciones tienen el potencial de reforzar o contrarrestar sus esfuerzos. Además, ofrecen una vía para alcanzar objetivos sociales y medioambientales, mediante la búsqueda de soluciones locales, la utilización de recursos existentes o la creación de nuevos, y el establecimiento de acuerdos institucionales que respalden estos cambios”, indica.

La investigadora ejemplifica estas redes con la colaboración de agricultores familiares para desarrollar productos más saludables, eficientes en el uso de los recursos, rentables y respetuosos con el medio ambiente, contribuyendo así al crecimiento sostenible de la producción de alimentos y a la reducción de la pobreza.

“En el proceso de introducción de innovaciones se destaca la importancia del desarrollo de capacidades y procesos de aprendizaje. Los esfuerzos de innovación en el sector agrícola varían según diversas condiciones, incluyendo la cantidad de tierra disponible, el acceso al crédito, la educación y la pertenencia a organizaciones del sector”, afirma.

La investigadora aboga por centrarse en la sostenibilidad, agrobiodiversidad, nuevas formas de autoorganización, cultura regional, innovación, vínculos y planificación del uso del suelo al considerar estrategias de intensificación para pequeños agricultores. Sin embargo, considera la necesidad de ampliar las muestras en las investigaciones y realizar ensayos de control para evaluar el impacto de las políticas públicas en las economías rurales a nivel más amplio.

Reconocimiento internacional y perspectivas futuras

La Dra. Verónica Piñeiro, con una trayectoria que combina sus raíces en un entorno agropecuario con una destacada carrera académica, ha sido reconocida internacionalmente por sus contribuciones en el campo de la economía social. Proveniente de una familia de origen agropecuario y con experiencia en el campo, su conexión con la realidad rural ha influido en el enfoque de la investigación.

Sus estudios, que abarcan desde la agronomía hasta la economía agraria y administración rural, la llevaron a completar su doctorado en economía agroalimentaria en la Universitat Politècnica de València, España. La tesis doctoral, centrada en la colaboración entre actores del sistema agroalimentario, ha sido distinguida con prestigiosas distinciones en España a través de dos premios a la mejor tesis doctoral en Economía Social otorgados por el Centro Internacional de Investigación e Información sobre la Economía Pública, Social y Colaborativa (CIRIEC) y el Comité Económico y Social de Valencia.

La Dra. Piñeiro, en la entrega del Premio de Ciriec, junto a sus directores de tesis: José María García Alvarez Coque y Elena Melia Martí, ambos de la Universitat Politècnica de València.

“Estos reconocimientos no sólo representan una gratificación personal, sino que también proporcionan un impulso adicional para continuar investigando en temas relacionados con la economía social”, asegura.

El estudio sugiere que la colaboración para la innovación social en el sector rural puede representar una respuesta efectiva para abordar problemas estructurales, como la pobreza rural, el desarrollo de la innovación y los desafíos demográficos.