Bahía Blanca | Domingo, 31 de agosto

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Las motos: imprudencia sobre dos ruedas

Las estadísticas marcan claramente su protagonismo en la mayoría de los accidentes viales urbanos.

No es contra el uso de las motos esta editorial. Ni de las motos ni de las bicicletas. Pero contra el mal manejo que se hace de las mismas, la imprudencia de muchos conductores y la total desaprensión por las reglas del tránsito.

No hay un día en que este diario no dé cuenta, a partir de los partes policiales, de accidentes que involucren a estos vehículos, en algunos casos hasta cuatros hechos en una jornada.

Casi el 50% de los accidentes viales ocurridos en la ciudad tienen a las motos como protagonistas, resultando además, tanto el vehículo como su conductor, los más afectados.

Es sabido el grado de indefensión que tienen tanto motociclistas como ciclistas, en el primer caso protegida en parte su cabeza pero con todo el resto del cuerpo expuesto a los golpes y consecuencias de esos encontronazos.

A esta altura no debe molestar a nadie mencionar que los motociclistas infringen las leyes de tránsito de manera constante. En cuanto a la velocidad sin dudas, lejos de respetar los 40 km/h en el radio urbano, situación que se verifica porque es habitual que sobrepasen a todos los automóviles.

No circulan por la derecha ni realizan señales de paso o de giro, están convencidos que los semáforos no son para ellos y no se les ocurre pensar que nada les da privilegio de paso en las esquinas, con lo cual debieran tener la precaución de, en cada cruce, disminuir la velocidad.

Tampoco estar trabajando para empresas de deliverys los habilita a quebrar esos cuidados. Estar trabajando no significa nada especial a la hora de circular, ni justifica el uso de celulares.

Están también los que están convencidos de su impunidad, haciendo uso y abuso de los escapes libres, a cualquier hora y lugar, marchando a velocidades inapropiadas para evitar ser sancionados.

Es impostergable a esta altura maximizar los controles. No se trata de casco y patente. Se trata de respeto por las normas, de comportamientos adecuados y de respeto al resto de los vecinos.

Tampoco es una observación injustificada. La cantidad de accidentes registrados da cuenta de estas circunstancias y exige una respuesta acorde que corrija semejante destrato.