Bahía Blanca | Miércoles, 22 de mayo

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Calle Blandengues: un monstruo marino, una subestación escondida, casas barco y mil y una puertas

La arquitectura es el telón de fondo de la calle que caminamos. Está ahí, presente, con su arte y sus estilos. Blandengues tiene en unas pocas cuadras un paisaje urbano que atrae y deslumbra.

“Y es que sus casas constituyen lo más conmovedor de la ciudad (…) tan únicas de puertas, tan petulantes de balaustradas y de umbralitos de mármol, se afirman, a la voz, tímidas y orgullosas”. JL Borges.

 

El Cuerpo de Blandengues fue una unidad de caballería creada en 1751, como milicias criollas que combatían a los indígenas de la Pampa. Una de las pocas versiones que existen del porqué de ese nombre es que “blandieron sus lanzas” al ser visitados por un gobernador. Es un cuerpo que formó parte de la etapa fundacional de Bahía Blanca, vestidos con su uniforme de casaca corta y calzón azul, solapa, chupa y collarín, un galón estrecho y botón dorado.

Soldado Blandengue

Lleva su nombre una de las calles céntricas, con lo cual es posible encontrar una variada arquitectura, la que fue caracterizando a la ciudad desde principios del siglo XX, la del lenguaje italianizante, la casa tipo chorizo, el art decó y hasta los elevados rascacielos.

Es una de las características de la arquitectura. Ezequiel Martínez Estrada, en su Radiografía de la Pampa, describió esta situación. “A lo largo de una cuadra los diferentes edificios hablan de distintos idiomas de tiempo, de épocas económicas, de modas y permiten ver, en sus estratos de tierra, los cataclismos que ha sufrido”. Es, tomando otra definición, “la historia escrita en piedra”.

Influencia del Renacimiento

La arquitectura de aires italianos está presente, aquel Renacimiento que tomó elementos clásicos y los reinterpretó. Arcos de medio punto, balaustradas, triglifos, hojas de acanto, una cuidadosa ornamentación. Las terminaciones de los frentes son una maravilla artesanal, una mano de obra única.

Revoques símil piedra a los que puede darles el sol a pleno sin que evidencien una sola ondulación, además de resistir el paso del tiempo de manera impecable.

Cada vivienda es una maravilla. Sus detalles, su carpintería, sus terminaciones, ventanas circulares, otras ovaladas, las balaustradas en el remate.

La casa de los gringos

Un componente siempre atractivo, por su tipología y por lo que representa, son las denominadas “Casas chorizos”, típica resolución de principios del siglo XX para terrenos de 8,66 metros de ancho, recostando las habitaciones sobre una de las medianeras, una hilera con comunicación interior y exterior a través de una galería.

Casa Chorizo ó casa de patios.
Plano típico
La puerta vidriada, acceso a la galería

Al fondo se ubicaban la cocina y el baño. Un muro sobre la línea municipal, un patio delantero con su limonero o naranjero y el de atrás para la huerta y el gallinero. Si bien esa organización espacial es inadecuada para la vida moderna, estas viviendas admiten adaptaciones y adecuaciones sin resignar su estética.  La puerta de ingreso al pasillo o galería era usual fuese vidriada, con pequeños paños de distintos colores.

El art decó, el estilo de las estrellas

“Los edificios art déco representan un momento histórico y cultural. Son testigos de una época de glamur y modernidad. Muchos  se han convertido en símbolos de identidad de sus ciudades”. De Teoría del Arte

Geometría. Es la principal característica del art decó. Estilo de las décadas del 20 y 30, sinónimo de glamur, adoptado por París, Miami, Hollywood y Nueva York.

Remates escalonados, juego de volúmenes superpuestos, guardas triangulares. Es un estilo que se extendió en los barrios, un toque distinto a la cuadra con su aire de modernidad. Nuestra ciudad cuenta con un impresionante abanico de ejemplos. Blandengues no es la excepción.

Puertas art decó, geometría y ondulaciones

Otra tipología derivada del art decó son las llamadas casas barco, el estilo náutico, que imita con sus curvas la proa de un barco, naves en piedra dispuestas a lanzarse a un mar inexistente. Son parte también de la estética moderna, con sus voladizos planos de muy poco espesor y aires de la escuela alemana Bauhaus.

La fina membrana, la proa de cemento

El año del centenario, el error de un cartel y el sol de Grecia

“Las ciudades son libros que se leen con los pies”. Quintín Cabrera

En una esquina aparece una vivienda de más de un siglo. El comercio que la ocupa lleva el nombre “1910”, el mismo año que tiene grabado en su frente, debajo de una particular ornamentación.

Sobre una de sus paredes aparece un componente histórico: un cartel con el nombre de la calle, de chapa esmaltada azul, con letras blancas, pero con la designación terminada en z. En 1909 este diario llamaba la atención sobre este error, de utilizar la zeta en lugar de la s marcando el plural del soldado blandengue. Ese mismo error se repite en algunas otras chapas.

Placas centenarias

En otra esquina, una vivienda de valor patrimonial, con una ochava curva rematada por un pórtico clásico, de columnas jónicas, entre las cuales se filtra el sol del mediodía. No es el cielo azul de Grecia, pero esa imagen recrea de buena manera el paisaje generado por la arquitectura de esa civilización de excelencia.

Una esquina distinta
Un pórtico en la Acrópolis de Atenas.

Un poco descuidada en su aspecto general aparece un bien que también está incluido en el registro patrimonial. Se trata de la que fuera la Subestación Blandengues, una de las obras realizadas por el ferrocarril Bahía Blanca al Noroeste, en su carácter de concesionario del servicio eléctrico de la ciudad.

Subestación eléctrica. Patrimonio de la ciudad.

Al frente, sobre la medianera, un edificio bajo alojaba la sala de comandos y las oficinas mientras que al fondo aparece la gran nave que podría ser emparentada con un templo religioso. Allí se alojaba el instrumental, los tableros y transformadores. Su valor es histórico y cultural. El primer alumbrado público, la energía para los tranvías y el servicio a las primeras viviendas fueron posible gracias a estas instalaciones. A pocos metros aparece el clásico "buzón", que es en realidad un transformador, grqabadas en su base las iniciales de la empresa, BBNO.

Los buzones que son transformadores

A mitad de cuadra un fachada simple, simétrica, puerta de ingreso en el medio, dos tonalidades de revoque. Lo distinto se encuentra sobre el dintel de la puerta principal, donde aparece el rostro de un monstruo marino, con su boca abierta y aletas a ambos lados. Sus ojos, desorbitados, miran hacia arriba.

Hay en esta calle muchas viviendas que conservan su color miel, su revoque original. Pero también otras que han resignado esa homogeneidad y de alguna manera afean el paisaje. Es el caso de este generoso frente de dos viviendas, con un único ingreso jerarquizado con un frontis curvo y un atractivo jarrón. Pero la fachada ha sido alterada, intervenida y modificada, incluso con pintadas parciales que quiebran la unidad original y empobrecen su estética original. El remate es muy atractivo.

De todo como en botica

«La arquitectura es el testigo insobornable de la historia. No se puede hablar de un gran edificio sin reconocer en él el testigo de una época, su cultura, su sociedad, sus intenciones». Octavio Paz

Un rubro especial es el de las “casas con nombre”, típicos chalés tipo Mar del Plata cuya fachada tiene una inscripción, generalmente realizada en hierro y con letra cursiva. En este caso una línea de tejas coloniales, una arcada y los nombres “Noemí y Graciela”. Detalles que son huellas y recuerdos.

Un chalet, ladrillo a la vista, techos de tejas francesas a varias aguas y un jardín florido. Entre el verde y las enredaderas una columna de iluminación de hierro, con cuatro niños en su base, uno por cada cara. Un detalle distinto, mezcla de clasicismo y modernidad.

Si bien Blandengues mantiene un perfil urbano de viviendas bajas, dos edificios en altura marcan su presencia. Uno es el que ocupa en su planta baja la sede del gremio de los mecánicos (SMATA). Otro,  más cercano en el tiempo, muestra tres balcones en sus últimos pisos. Los dos alcanzan los  65 metros de altura, con lo cual se posicionan entre los más elevados de la ciudad.

Para completar el paseo, un párrafo aparte para las puertas. Cada vivienda de las primeras décadas del siglo XX ofrece esa maravilla, piezas de hierro y vidrio. Altas, trabajadas, decoradas, de dos hojas. Una propuesta artesanal única, un diseño que ofrece al paseante un elemento artístico especial. Para detenerse y mirar.

El detalle tan particular

Final

“Quiero la calle mansa/con las balaustraditas repartiéndose el cielo/y los buenos zaguanes rayados de esperanza”. Jorge L. Borges.

¿Puede haber más cosas en tan pocas cuadras? Seguro. Más incluso de las que se pueden ver en una sola caminata. Hay buzones de bronce en puertas de maderas, balaustradas, esquinas donde la arquitectura brilla por su ausencia, revoques con piedras de vidrio y la histórica sede de la Sociedad Italiana que desde los 60 es la casa del Canal 7.

La sede de la Sociedad Italiana

Blandengues es de alguna manera una calle mansa, con casas de otros tiempos, con estilos que conviven en buena armonía y con el detalle de esas balaustraditas que tan bien saben repartir el cielo

La yapa

«Yapa» es una palabra quechua que significa "añadidura o suplemento", algo así como un relago extra. Sin demasiados comentarios, algunas cosas sueltas que también es posible ver en esta calle, caminando la ciudad.

Una no esquina
Propiedad del municipio
Uso de otros tiempos
Contrastes que maravillan