Bahía Blanca | Sabado, 02 de marzo

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Un museo con sala cocina y ahora también ¡sala baño!

El Museo del Puerto de Ingeniero White celebra sus 36 años de existencia, con varios proyectos en marcha.

Desde 1987, el Museo del Puerto de Ingeniero White nos invita a abordar el puerto desde la historia de quienes vivieron y viven ahí, la vida cotidiana de sus vecinas y vecinos: sus trabajos, fiestas, luchas, cantos, sueños afectos y deseos.

Tal vez por eso es el único museo del mundo que tiene una sala cocina, un archivo de recetas y actividades con cocineras y comidas cada fin de semana, porque recordar que la historia incluye el movimiento incesante de las cocinas es también señalar a las personas que no siempre aparecen en los libros de historia, pero son protagonistas fundamentales del pasado y el presente. 

Como parte de sus archivos, el museo cuenta con un Archivo Oral que recopila testimonios y registros sonoros desde la década del 80, del que son fundamentales las voces de pescadores artesanales, peladoras de camarón, reposteras o estibadores, adolescentes de distintos barrios, docentes, chicas y chicos de escuelas, vecinas y vecinas de la actualidad que cuentan sus recuerdos y experiencias.

También son parte de las actividades habituales del museo actividades con personas inmigrantes que vienen al museo a bailar o cocinar, personas que acercan objetos o documentos o adolescentes que escriben poesía desde el puerto.

Este año, el Museo del Puerto ganó el primer premio de la convocatoria RMA del Ministerio de Cultura de la Nación, que el mes pasado reconoció las buenas prácticas enfocadas en la democratización y accesibilidad del patrimonio entre museos municipales y privados de todo el país.

El premio buscaba reconocer la vinculación entre los museos y la ciudadanía a través de propuestas que fortalezcan la democratización, la accesibilidad, la salvaguarda, la gestión participativa y la comunicación pública de los patrimonios culturales, garantizando el derecho a la cultura de todas las personas.

El Museo del Puerto se había postulado con el proyecto Mundo Bordado Miniatura, una obra colectiva llevada adelante por más de 40 vecinas de White y Bahía Blanca, que bordan un catálogo del universo desde este puerto. Se trata de una iniciativa que forma parte del taller gratuito que propone el museo desde 2019, para el intercambio de saberes de bordado entre distintas generaciones.

Pero más allá de su trayectoria, que lo cuenta entre uno de los museos más importantes del país, el Museo del Puerto se caracteriza por sus propuestas innovadoras que sorprenden año a año: los recorridos educativos que consisten en caminatas, el “Taller de hacer lanchitas” en el que chicas y chicos arman mini-embarcaciones de pesca artesanal escuchando relatos de pescadores o los talleres de escritura para jóvenes y adultos, que proponen una experiencia cruzada entre poesía y cocina.

También se trata de un museo con sala cocina que los últimos años empezó a preguntarse por ese otro espacio no tan mencionado, eludido por las narrativas históricas, pero que tanto tiene que ver con los inicios del puerto: el baño. Esta será la nueva sala del museo, la Sala Baño, cuya proyección inició con una beca de la Fundación Williams y este año será presentada en la Noche de los Museos que se aproxima.

¿Por qué una sala baño en un museo? Los inicios del puerto son también los inicios de la población de Ingeniero White. A principios del siglo XX, junto al muelle y las vías del ferrocarril, se asentaban los trabajadores inmigrantes que llegaban junto a sus familias desde España, Italia, Croacia, Grecia, Alemania… construían sus casas con materiales accesibles como la chapa y la madera.

Desde esas primeras casas hasta las de la década del ´50, la mayoría de los baños del pueblo estaban afuera, eran letrinas, había que atravesar todo el patio para llegar. De día, y mucho mejor si era verano, se hacía ese recorrido, pasando a veces por el gallinero y entre las ramas de algún frutal.

Entonces, un inodoro no puede faltar en una política de objetos que aborde los momentos menos narrados de la vida cotidiana, aquellos más oscuros, vergonzantes e históricamente silenciados. Porque también de esos momentos íntimos del cuerpo está hecha la historia.

De cuerpos diversos, con diversos modos de vida material, como este objeto lo indica: que en algunas pocas casas se llamaba divertidamente “trono” y en otras –la mayoría- en su lugar estaba “el pozo”.

Celebración

Hoy, entre las 15 y las 19, el museo festeja sus 36 años de un modo especial: una fiesta de cumpleaños con música interpretada por “La 500”, una banda de la localidad, una torta confeccionada por la Asociación Amigas del Museo, el feliz cumpleaños cantado por Las Serenatas de la Muni y algunas sorpresas más que invitan a compartir con todas aquellas personas que se hagan presentes ese día.