Mujeres al volante: "El manejar bien o mal no tiene nada que ver con el género"
Luly Dietrich armó una comunidad en las redes sociales y con talleres vía presencial, desde donde intenta que cada día más mujeres se "animen al volante". Según dice, los hechos muestran que cometen menos faltas de tránsito y tienen menos accidentes graves, pero son causantes de los "típicos choques tipo rayón". En breve, estará en nuestra ciudad.
Peligros, creencias populares, estereotipos y aprender a manejar… los miedos y la cabeza. Esos son los principales desafíos a los que se enfrentan las mujeres al sentarse frente a un volante.
Desde la ciudad de Buenos Aires, Luly Dietrich de 49 años -publicista, que ejerce Programación Neurolinguistica y futura coach- cuenta que creó una comunidad en línea con dos propósitos: generar una experiencia inclusiva en las mujeres que conducen y segundo, lograr que más mujeres cumplan su sueño de manejar.
"Una de las razones que más se repite a la hora de contar por qué no manejan es el miedo: la amaxofobia, así se denomina al temor a manejar. Se da en quienes piensan 'qué pasa si lastimo a alguien' o aquellas que tuvieron un accidente. Pasa mucho con las mujeres q tenemos un gran sentido de protección y de control, pero a veces este control termina siendo negativo. Con capacitación y conocimientos para aprender a manejar la cabeza -que es el primer gran desafío- empezamos a romper con esos paradigmas y dejar atrás esa creencia de que 'las mujeres al volante son un peligro constante".
Luly insiste que el manejar bien o mal no tiene relación con el género.
"Siempre digo que cualquier persona que se capacite, que cumpla las leyes y las normas, y que lleve amor y no agresión a las calles es una persona que conduce bien. Si vamos a los datos, en una muestra de 10 mujeres y 10 varones, los hechos marcan que las mujeres comenten menos faltas de tránsito y tienen menos accidentes graves, pero tienen los típicos 'choquecitos' tipo rayón. Tenemos que ser más empáticos, tener más cuidados, más normas. También paciencia, respeto y saber qué hacer ante cualquier urgencia, no usar el celular cuando se conduce, llevar puesto el cinturón de seguridad y usar un buen sistema de retención infantil para nuestros niños".
Desde todas sus redes sociales (Instagram, YouTube, TikTok y Facebook) "Mujeres al Volante", Luly intenta que cada mujer descubra el poder que tiene para hacer todo lo que se proponga.
"No me gusta la palabra empoderamiento, porque nosotros no empoderamos a nadie, sino que hacemos que cada una descubra todo su potencial ya que a veces, nuestra cabeza, nuestros pensamientos, nuestro querido ego son los que nos limitan. Por eso insisto en romper las creencias que nos agobian, derrotar los estereotipos y darles las herramientas necesarias a las que están empezando para que tengan la autonomía necesaria de poder moverse en el medio de transporte que necesiten o elijan".
Integrante de una familia ligada a la industria automotriz y con un padre "muy fierrero", Luly reconoce que a pesar de haber desarrollado una gran carrera y sentirse cómoda con su vida en un momento sintió que algo más podía hacer por los demás.
"Mi papá creó una empresa hace 58 años que se llama Dietrich y brinda Soluciones de Movilidad a través de distintas unidades de negocios. Y en el 2009, siendo directora de comunicaciones, con un importante puesto de trabajo, me seguía preguntando cuál era mi propósito en la vida. Y me puse a armar una pequeña comunidad dentro de la empresa que se llamaba "Mujeres al Volante" y a medida que fue creciendo la independicé de la empresa para que llegara a más mujeres. Desde ahí empezamos una investigación a nivel América Latina sobre porcentajes de las licencias de conducir y en la gran mayoría, en 2009, encontramos que solo el 24 por ciento de las licencias era de mujeres. Había una brecha muy grande con respecto a los hombres".
"Mujeres al Volante" nació en Argentina, pero a los talleres -que en su mayoría son gratuitos- se suman interesadas desde todo el mundo.
Foto: Lu Tienda
"Yo aprendí a manejar de chica, mi papá me enseñó y no solamente a mí, lo hizo con sus 4 hijos, mujeres y varones. Nunca hizo diferencia, entonces para mí el manejar nunca había sido una cuestión de género. Pero, de repente, me encontré con un montón de historias de mujeres que no habían tenido la chance de aprender por diversas razones. Y lo que empezó con la premisa de transformarle la vida a estas personas, resultó al revés, porque fueron ellas las que me la cambiaron a mí.
Luly también ofrece para quienes manejan, clínicas presenciales y talleres para conocimientos de autos y para las que no tienen licencia o que tienen y no la usan, una red de escuelas de manejo que incluye la chance de consultar a una psicóloga cuando el problema lo requiera.
"A veces se necesita una ayuda extra con las mujeres que se dicen a sí mismas que no se van a animar, que para qué van a aprender a manejar si nunca van a poder comprar un auto, etc. Pero siempre les digo que quizá consigas el trabajo de tu vida gracias a que sabes a manejar o que por ahí la persona que maneja necesita que lo reemplaces en un viaje largo. Hay que pensar en todas las posibilidades".
Si bien "Mujeres al Volante" (mujeresalvolante.com) no es una escuela de manejo, Luly dice que siempre acompañan a la mujer desde que decide ponerse frente al volante, ya sea de un auto, un camión o un colectivo.
"También con distintas investigaciones y trabajo en redes, encontramos que solo el 2 por ciento de las licencias profesionales son otorgadas a mujeres. Trabajamos con empresas que quieran romper con la tradición de que esos puestos estén ocupados por hombres. Desde logística, conductoras de apps como Cabify o el programa Conductoras de Scania en el que siempre colaboramos, estamos convencidas que el manejo no es algo que tenga que ver con el género ni los puestos de trabajo tampoco. Hay que recordar que no hay edad para aprender, pero como todo en la vida, cuando arrancás de mas chica algunas cuestiones son más simples porque nuestra cabeza tira menos miedos. Hace poco sacó el carnet una mujer de 60 años que llevó a sus amigas de paseo a Mar del Plata y me dijo que manejar le generaba una increíble sensación de libertad'. Y es eso, ponerse también no solo frente al volante del auto, sino frente al volante de la vida".