Bahía Blanca | Martes, 23 de abril

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Ya se aplican en Bahía los cambios en las escuelas secundarias

Casi 27 mil alumnos comenzaron el ciclo lectivo 2023 en nuestra ciudad, que traerá aparejado tres modificaciones sustanciales, una de las ellas en las calificaciones.

Desde el lunes pasado se aplica en las 80 escuelas secundarias (entre públicas y privadas) que funcionan en nuestra ciudad los cambios establecidos por la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, mediante la Resolución 1536/23, y aprobados por el Consejo General de Cultura y Educación bonaerense.

Las reformas, que se implementarán de manera formal desde el presente ciclo lectivo que comenzaron 26.951 alumnos en Bahía Blanca, presentan tres cuestiones principales, que tienen que ver con las tradicionales mesas de exámenes, las calificaciones conceptuales cuatrimestrales y el cierre numérico y la organización anual que hasta hoy se realizaba por trimestres.

Con las modificaciones, a partir de ahora, el ciclo lectivo se organizará en materias anuales divididas en dos cuatrimestres, algo que, en general, es valorado por los docentes, ya que les otorga un tiempo más prolongado para la planificación de la enseñanza.

En segundo lugar, se establece que los estudiantes serán calificados cualitativamente al promediar cada cuatrimestre, en mayo y octubre, y al finalizar los mismos mediante tres categorías: trayectoria educativa avanzada (TEA), en el caso de que alcanzaran los aprendizajes correspondientes y sostuvieran una buena vinculación pedagógica; trayectoria educativa en proceso (TEP), en el caso de que no lograran de forma suficiente los aprendizajes correspondientes, pero que mantuvieran una buena vinculación pedagógica; o trayectoria educativa discontinua (TED), en el caso de que no alcanzaran los aprendizajes correspondientes y tuvieran una escasa vinculación pedagógica.

Y el tercer punto, la instalación de los RITE establecen de forma definitiva a “los períodos de intensificación” para recuperar aquellos contenidos que no fueron alcanzados y que se mantienen en proceso. De esta manera, en las clásicas instancias evaluadoras de diciembre, febrero y marzo se llevarán a cabo clases y apoyo a los estudiantes que tienen TEP.

Sin embargo, ante la polémica de si hay evaluaciones tradicionales en estas instancias o no, dependerán del docente de la materia, ya que es una herramienta más de la estrategia pedagógica de los educadores.

“Varias de estas modificaciones ya se venían trabajando, por lo que no habrá mayores problemas para implementarlas”, señaló el licenciado Claudio Martini, inspector Jefe de Educación de la Región 22, que comprende nuestra ciudad y zona de influencia.

Precisamente, Martini señaló que la cuatrimestralización es un formato que ya existía en nivel superior y la modalidad de adultos.

“Y ha dado buenos resultados. Desde mi punto de vista, es favorable, ya que hay más tiempo de enseñanza y más contacto con los alumnos en un período más sostenido”.

En ese tren, salió al cruce de las críticas, que aseguraron que estas modificaciones facilitan el paso de los alumnos por la escuela secundaria.

“A los chicos se los sigue evaluando y sigue habiendo pruebas; no hay facilismo de ningún tipo. Sólo se busca consolidar y sostener esta propuesta. Cuando uno se encasilla tan rígida y estructuradamente en un formato numérico, a veces no suma a la construcción de la autoestima del alumno”, explicó. 

Y añadió: “Para ellos, no es lo mismo ver un 1 o un 2 que ver Trayectoria Discontinua. Se debe entender que el aprendizaje es un proceso continuo y siempre está en construcción, ya que es dinámico”. 

Precisamente, el segundo cambio tiene que ver con el paso de la tradicional nota numérica, del 1 al 10, por tres notas conceptuales: trayectoria avanzada (TEA), en proceso (TEP) o discontinua (TED). 

“En el primer cuatrimestre a los dos meses el alumno y la familia recibe un informe cualitativo y conoce qué cuestiones se deben profundizar. Luego se cierra el cuatrimestre con notas conceptuales”. 

Si en ambos procesos tiene Trayectoria Avanzada se pone una nota entre 7 y 10; caso contrario hay un período de intensificación en diciembre, donde se vuelve a enseñar, evaluar y calificar. 

“Si los estudiantes aprobaron, finaliza allí. Y si necesitan continuar intensificando pasan al período de febrero, que tiene la misma estructura que el de diciembre”, explicó Martini. 

Luego, si aún no logran la acreditación, de allí en más están las Comisiones Evaluadoras, como se ha hecho siempre, también llamadas mesas de exámenes. 

“De esta manera se logra una combinación que vincula dos cuestiones valiosas para todo plan de evaluación: la claridad, el prestigio y la valoración de la calificación numérica con las notas conceptuales que permiten describir las notas cualitativas que adquiere el proceso de apropiación de los saberes en cada trayectoria educativa”, analizó el funcionario. 

“Como con todo cambio, oportunamente se buscó un equilibrio que siempre es necesario, cuantas más miradas se aporten siempre es beneficioso. Si no fuese así, tendríamos el mismo sistema que hace 40 años. Debemos incorporar nuevas miradas y experiencias que han sido beneficiosas y seguir pensando y diseñando normativa aggiornada”, agregó Martini. 

Según el licenciado, todas las decisiones que la Dirección General de Cultura y Educación pone en práctica tienden a mejorar el sistema educativo y sobre todo las trayectorias educativas. 

“No podemos tener un sistema educativo del Siglo XIX con profesores del Siglo XX y alumnos del Siglo XXI. Tenemos que poner en cuestión y en debate la estructura, hay que actualizarse en función del nuevo escenario y las nuevas realidades”. 

Análisis de los directores

Guillermo Pierolivo, quien lleva 9 años como director de la EET 1 y acumula 31 de servicio en escuelas secundarias, y Fernando Roa, director desde hace 7 años de la Escuela Secundaria Nº5 “Ezequiel Martínez Estrada” (de Chaco y Chancay), también se mostraron a favor de los cambios instrumentados para este ciclo lectivo.

“Es necesario realizar cambios y avanzar en desarrollar una nueva manera de calificación abandonando la tradicional en busca de un proceso de mejora que valore de manera significativa el acto educativo. Como todo proceso de cambio, produce cierta tensión que hay que abordarla con información a toda la comunidad educativa”, señaló Pierolivo.

“Son positivos, porque vienen a dar respuesta a lo que estaba sucediendo en la educación secundaria. El actual régimen académico data de 2011, con algunas modificaciones posteriores. Por eso era necesario implementar cambios, porque los tiempos han cambiado indudablemente”, opinó Roa.

La implementación de una nota valorativa, que define como el alumno adquiere y procesa los contenidos, permite que su trayectoria escolar sea más acompañada y marca una diferencia con la tradicional numérica. 

“Si bien al final de cada ciclo lectivo el alumno recibirá una valoración en números, se busca con este cambio acompañar el proceso de monitoreo con mayor información entre la escuela y las familias, donde cada una recibirá un informe valorativo cada dos meses. Simultáneamente, la trayectoria educativa de los alumnos permite al docente y la escuela realizar estrategias pedagógicas e intervenciones para reorientar esas trayectorias en busca de un verdadero aprendizaje”, dijo Pierolivo.

“La organización en cuatrimestres era muy necesaria, porque con la evaluación trimestral, la última parte del año quedaba demasiado corta para evaluar”, explicó Roa. 

Ambios directores se mostraron a favor de las modificaciones en las clásicas instancias evaluadoras de diciembre, febrero y marzo.

“En ningún momento se le brinda al alumnos más facilidad para la promoción, que se sigue validando de la misma manera. Si el alumno llega a febrero de 2024 con más de dos materias sin acreditar, va a repetir el año. Lo que sí cambió es el proceso de evaluación y el proceso de intensificación de contenidos que ellos no hayan podido alcanzar. Con la vieja acreditación de saberes, el alumno se sometía a una comisión evaluadora. Hoy, esa comisión evaluadora de diciembre y febrero se cambia por un proceso de intensificación, que permite que el docente esté más cerca del alumno para ahondar con mayor profundidad en esos contenidos que aún no logró alcanzar”, manifestó Pierolivo.

“Lo que se hace es sumar un período de enseñanza-aprendizaje. No es sólo que un alumno va un día a una mesa de examen, sino que se le suman días de clases para que puedan recuperar los contenidos que no hayan logrado alcanzar. Diciembre y febrero se mantienen como siempre”, agregó Roa.

Críticas

La implementación de instancias de intensificación para acreditar materias, en lugar de las tradicionales mesas de examen, es el punto que generó el mayor debate y fue resistido por varios sectores.

Desde la DGCyE explicaron que el objetivo es dar continuidad a lo que se viene desarrollando desde hace tres años, dado que actualmente las escuelas secundarias bonaerenses ya están organizadas en dos cuatrimestres, utilizan el sistema de calificación conceptual y la intensificación de la enseñanza. 

El documento que prevé la reforma señala que las instancias de intensificación son períodos específicos del ciclo lectivo (diciembre, febrero y marzo) en los que se pauta un tiempo de enseñanza y aprendizaje con vistas a la acreditación de una materia. 

“Son instancias de evaluación en las que los docentes despliegan una serie de estrategias pedagógicas de evaluación, como orales, escritas, trabajos prácticos, etc., pero de todas formas, las comisiones evaluadoras siguen vigentes para las materias pendientes”, recalcaron desde la DGCyE.

Es decir, si un alumno de tercer año se lleva literatura deberá acreditar la materia mediante una instancia de intensificación en diciembre, febrero o marzo, pero si además tiene una materia previa de ciclos anteriores, por ejemplo, matemática de segundo, rendirá ante una mesa de examen esa asignatura.

“Las instancias de intensificación son individuales. Cada estudiante trabaja sobre los contenidos no aprendidos con el docente que tuvo a cargo la materia. Dura dos semanas posteriores a la finalización de las clases o durante la segunda mitad del mes de febrero. Es un trabajo de acompañamiento, pero por supuesto de evaluación. El docente define qué tipo de recurso evaluador va a llevar adelante. Pueden ser pruebas escritas, exámenes orales, trabajos integradores, trabajos prácticos, también puede pedir trabajos en diciembre para que traigan resueltos para febrero y sobre eso después trabajar. Hay una variedad de recursos evaluadores que el docente puede poner en juego”, se explicó desde la Dirección de Educación y Cultura bonaerense.

“La institucionalización del RITE sería un aporte valioso. Fue empleado como una estrategia de evaluación en la situación inédita de la pandemia, y contribuyó a elaborar un registro nominal de todos los estudiantes que permitió el acompañamiento y seguimiento de sus trayectorias educativas, a la vez que estableció quiénes requerían realizar períodos de intensificación de la enseñanza (más tiempo escolar, más enseñanza, más aprendizaje). Consideramos que describe más exhaustivamente las trayectorias de los estudiantes, exhibe aquello que no aprendieron y por qué. De todas formas, la calificación numérica se sigue utilizando al aprobar la materia a fin de año o bien al cierre del ciclo lectivo en febrero”, sostuvieron las fuentes.