Bahía Blanca | Viernes, 23 de febrero

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Verano al rojo vivo: la provisión de agua sigue preocupando a los bahienses

La provisión del dique Paso de las Piedras es normal (por el momento) y no son pocas las complejidades económicas para la concreción de obras clave. Como en 2022, se aplicará un plan de contingencia.

El dique Paso de las Piedras, en una imagen de esta semana. / Fotos: Rodrigo García-La Nueva.
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Audionota: Guillermo Crisafulli

“La población vuelve a sentir los efectos de la sequía. Los aljibes y pozos está exhaustos y los que aún tienen agua son asediados por los vecinos, convirtiendo cada casa en una romería de baldes y recipientes. La municipalidad debiera habilitar las cañerías de riego de la Plaza Rivadavia y si la sequía se prolonga disponer carros aguateros en los barrios”.

La crónica fue publicada por este diario en 1906 y si bien algunas situaciones se han modificado —no hay más aljibes, por ejemplo— la provisión de agua sigue siendo motivo de preocupación para los bahienses, asumiendo que, desde hace tiempo, tanto la disponibilidad de líquido como su sistema de distribución enfrentan severas limitaciones a la hora de atender la demanda de los 335.000 habitantes de Bahía Blanca, más los 67.503 de Coronel Rosales. Más: esto se agrava porque el consumo del recurso presenta elevados valores en la época de temperaturas más elevadas.

Nada permite suponer que este verano las condiciones de provisión de agua vayan a mejorar. Si bien desde 2021 el gobierno provincial, a través de la subsecretaría de Recursos Hídricos dependiente del Ministerio de Infraestructura, ha puesto en marcha obras de una magnitud como nunca antes se realizaron desde la habilitación (en 1972) del complejo Paso de las Piedras, ninguna de esas mejoras estará terminada y disponible este verano.

Incluso, algunas obras esenciales para disponer de más líquido, como es la reparación de 12,5 kilómetros del acueducto entre el Dique y la Planta potabilizadora de Grünbein, adjudicada en diciembre de 2021 a la Unión Transitoria de Empresas (UTE) que integran las firmas locales EcoSur Bahía y Coince Bahía, con una oferta de $ 608.471.539, está todavía en espera, cuando por la fecha de licitación y adjudicación es una obra que podría estar terminada.

Las razones del retraso de esa intervención tienen su justificación en el cambio de material propuesto por la UTE, ya que las cañerías de Polietileno de Alta Densidad (PEAD) exigidas en el pliego son importadas y difíciles de conseguir dadas las condiciones actuales de la economía.

Su reemplazo por cañería de poliéster reforzado con fibra de vidrio (PRFV), aceptada por ABSA, obligó a cumplir con un nuevo recorrido burocrático que aún, a la fecha, no ha terminado.

El acueducto a reemplazar está fuera de servicio desde hace tiempo como consecuencia de su pésimo estado. Su reparación permitiría incrementar en un 10 % el volumen de agua disponible.

Por estos días se está terminando la documentación de la obra y realizando los trámites para acceder a los distintos campos por donde pasa el acueducto.

De todos modos, el gran escollo a superar tiene que ver con las variaciones desmedidas de los precios de los materiales, que exceden la fórmula de ajuste de los contratos.

La semana última, por caso, las empresas recibieron una nota de las fábricas de caños, donde les informan que se ven obligadas a aumentar todas sus líneas en un 25 %, tanto para las listas en pesos como las que se cotizan en dólares.

El gran escollo a superar tiene que ver con las variaciones de los precios de los materiales, que exceden la fórmula de ajuste de los contratos.

Está claro que estos aumentos complican no sólo las obras pendientes de inicio, sino que también afectan a las que están en ejecución.

En este aspecto se está realizando una importante renovación de las cañerías de distribución, se construyen nuevos acueductos y cisternas, se amplía la capacidad de tratamiento de la planta Patagonia y está adjudicada el cambio del acueducto que corre por calle Brandsen-Undiano, también fuera de servicio por su mal estado y clave para asegurar la provisión de líquido a una gran sector de la ciudad.

Una situación que siempre preocupa es la reserva de agua existente en el dique; esto es, el volumen de agua disponible en el lago artificial que se alimenta del aporte de agua proveniente de una cuenca de 1.552 km2 que incluye al río Sauce Grande, al arroyo El Divisorio y a otros cursos menores.

Hoy, el embalse tiene una cota de 159,10 metros sobre el nivel del mar (msnm). Esto significa que está seis metros debajo de su máxima capacidad, la cual se verifica cuando la cota llega a 165 msnm.

Consultados referentes del tema, indicaron que la cota actual se ubica dentro de la media que el lago tiene históricamente para esta época, con lo cual la situación no debiera generar mayor preocupación.

El alerta 1 del embalse, de acuerdo a lo indicado en la página oficial de la Autoridad del Agua (ADA) es cuando la cota baja a 155 msnm. En ese momento, el lago reduce un 75 % su volumen, teniendo disponibles 81 hm3 de los 327 hm3 para los cuales está diseñado.

La medida más baja que tuvo el embalse se registró en la crisis que atravesó la región en el año 2009, como consecuencia de la importante sequía.

El acueducto a reemplazar está fuera de servicio por su pésimo estado. Su reparación permitiría incrementar en un 10 % el volumen de agua disponible.

En diciembre de ese año se ubicó en 143 msnm, con lo cual el lago, que en su máxima extensión ocupa 32 km2, tenía una superficie de apenas 11 km2 y un 18 % de reservas.

Para mantener las reservas en un valor adecuado, será suficiente que durante este diciembre, y enero y febrero venideros se registren las lluvias habituales para la época, en el orden de los 61 milímetros cada mes.

De acuerdo a lo señalado por el sitio de Sistema de Información y Alerta Temprano del extremo sur bonaerense —que integran profesionales del INTA, Conicet, Servicio Meteorológico Nacional y la UNS— las posibilidades de contar con precipitaciones normales este verano se ubican en el orden del 40 %.

Las lluvias que alimentan al embalse son las que se generan en la cuenca de los afluentes mencionados; es decir, mayormente en el sector de Sierra de la Ventana.

Plan de contingencia

Si bien en la provincia tendrá continuidad el gobierno que lidera Axel Kicillof, lo cual en principio significa que no habría grandes cambios, al menos como los que se están verificando a nivel nacional con la pronta asunción de Javier Milei como nuevo presidente, en todas las dependencias provinciales hay un cerrado hermetismo, hasta tanto se tengan en claro las reglas de juego para el próximo año, con lo cual es difícil tener precisiones de las acciones a desarrollar de cara a los meses venideros.

En el caso de Aguas Bonaerenses SA (ABSA), la prestataria provincial anunció que, al igual que en veranos anteriores, pondrá en marcha un Plan de Contingencia, aunque a la fecha no se tienen demasiadas precisiones.

De hecho, la última semana el Concejo Deliberante elevó a la empresa un pedido para que brinde datos acerca de las previsiones y proyecciones definidas para hacer frente a la situación cuando aumente la demanda.

La referencia que se tiene es el esquema desarrollado en el verano 2022-2023 para la asistencia alternativa para Bahía Blanca y Punta Alta.

El operativo incluyó la disponibilidad de camiones cisternas, cisternas fijas y entrega de bidones.

Se estableció, además, un procedimiento para el llenado de tanques en domicilios particulares e instituciones, a través de 13 camiones de 10 mil litros cada uno.

En todos los casos, los vehículos estaban provistos de mangueras y personal dotados de elementos de seguridad adecuados para llegar a cada tanque y proceder a su llenado.

El consumo racional y la solidaridad son dos elementos clave para que el verano sea menos problemático para decenas de barrios locales.

En comedores, merenderos, instituciones sociales o barrios alejados o que no cuentan con suministro, el último verano se instalaron cisternas de entre 3 mil y 4 mil litros con canillas.

La expectativa es que se repitan estas prestaciones y que se refuerce la cantidad de cuadrillas encargadas de realizar reparaciones en las redes, ya que en esta época las roturas se multiplican y cada pérdida de agua afecta de manera notable la provisión del líquido.

También es importante que no existan demasiadas interrupciones del servicio eléctrico, ya que muchos barrios de la ciudad, en la zona alta, dependen del bombeo y un corte del suministro deriva en la inmediata suspensión de la provisión.

Incluso, cuando retorna la electricidad hay todo un tiempo para la puesta en operatividad nuevamente de las cañerías.

Posturas clave

El consumo racional y la solidaridad son dos elementos clave para que el verano sea menos problemático para decenas de barrios locales.

Por distintas circunstancias, hay sectores de la ciudad que están en mejores condiciones al momento de recibir líquido, mientras que otros dependen de que el consumo no sea excesivo en esos lugares.

De acuerdo a datos aportados por ABSA en temporadas anteriores, el consumo per cápita de los bahienses se ubica en los 600 litros diarios, una cantidad que triplica la media mundial y que está muy lejos de los 100 litros/habitante/día que sugiere la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Una conducta responsable por parte los habitantes de barrios que, por su ubicación tienen una provisión de líquido adecuada, favorece a otros que tienen limitaciones en esa disponibilidad.

El caudal transportado desde el embalse por el acueducto principal hasta la Planta Patagonia es de 11.550 metros cúbicos por hora (m3 /h). Esto incluye agua a potabilizar más agua cruda, con destino industrial. En tanto, el caudal derivado a la Planta Grünbein es de 2.400 m3/h.

 

El agua potabilizada en Planta Patagonia es de 7.700 m3/h y el de Grünbein de 2.300 m3 /h.

En definitiva, se disponen para consumo cerca de 240 mil metros cúbicos diarios, de los cuales el 80 % proviene de Patagonia y el resto de Grünbein.

Dentro del segmento residencial, existen distintos patrones de consumo. Así una familia de barrios como Palihue y Patagonia consume casi tres veces que una del sector con menores recursos.

Finalmente, como dato ilustrativo —que se debe tomar con cautela dado que los tiempos, las épocas, los usos y costumbres han cambiado—, cuando en 1904 la empresa del Bahía Blanca al Noroeste tomó la concesión del servicio (para una población de 37.000 habitantes), se comprometió a generar 150 litros por día, por persona. En 1952, con 150.000 habitantes, esa provisión se ubicaba en 196 litros por habitante por día.

Zotelo: “Altas temperaturas y pocas lluvias”

Carlos Zotelo es licenciado en Ciencias de la Atmósfera y se desempeña en el Conicet. Consultado —por La Nueva.— sobre las perspectivas climáticas en los próximos meses, anticipó que vamos a atravesar un verano muy cálido con lluvias por debajo del promedio histórico.

“Noviembre fue cálido y diciembre será mucho más. En realidad, hasta abril próximo las temperaturas van estar por encima de lo normal; quizá, un poco más bajas que el año pasado pero muy próximas”, detalló.

En cuanto a lluvias, explicó que luego de un noviembre bastante seco, en diciembre habrá una recuperación muy leve. “Las lluvias con intensidad en el sudoeste bonaerense las vamos a tener bien entrado el año. En los meses estivales, que es cuando más llueve, va a llover pero no demasiado por encima de lo normal. Incluso marzo, que es históricamente el mes con más registro, se anticipa con cierta falta de precipitación”.

En contraposición de lo que muchos creen, el fenómeno de El Niño no tiene la misma influencia en todas las regiones.

“En nuestro país se piensa que con ese fenómeno llueve en todos los lugares. La realidad es otra. Ahora, por ejemplo, está lloviendo mucho en Santa Fe y Entre Ríos, y casi nada en nuestra región. Es decir que no hay relación directa de este fenómeno con las lluvias. Para eso hay que considerar otros índices. Ahora tenemos otra contraposición entre distintos indicadores, por caso la oscilación antártica, que marca un escenario más seco e indica que vamos a tener un año con falta de lluvias”, aseguró Zotelo.

El fenómeno de El Niño es un patrón climático que ocurre periódicamente en el océano Pacífico. Se caracteriza por un calentamiento de las aguas superficiales que puede tener impactos en el clima mundial, provocando sequías, inundaciones y alteraciones en los patrones de lluvia y temperaturas.

Por último, un dato interesante que aporta Zotello es un estudio de estimación del volúmen de agua que se espera ingrese al embalse durante este mes. De acuerdo a esas predicciones, dentro de un rango de probabilidad, se espera que entre el 8 y el 12 de diciembre ingrese un pico de 14 m3/seg, mientras que entre el 22 y el 26 ese máximo llegue a los 6 m3/seg. Si bien son valores estimados, no dejan ed ser alentadores en el sentido de ingreso de líquido a lo largo del mes en curso.