Bahía Blanca | Lunes, 03 de octubre

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Día Mundial del Alzheimer: "No todos los adultos mayores terminan en demencia senil"

Son palabras de una médica especializada en Gerontología; denunció la estigmatización que existe alrededor de esta enfermedad y aseguró que el diagnóstico precoz es fundamental para ralentizar los síntomas. 

   En el mundo, alrededor de 50 millones de personas padecen Alzheimer. Se estima que cada 3 segundos un paciente recibe un diagnóstico de demencia. Y precisamente en Argentina, la cifra ronda las 300.000 personas. 

   La OMS considera al Alzheimer como la gran epidemia del siglo XXI: según las estadísticas, el número de pacientes con este diagnóstico se duplicará cada 20 años, a causa del envejecimiento demográfico. Y con ello, crece día a día la cantidad de familiares y allegados a los que les toca sufrir el deterioro cognitivo de sus seres queridos. 

   Esos son los números que brindó Sofía Lemos, médica con especialidad en Geriatría y Gerontología, en el marco del Día Mundial del Alzheimer que se conmemora cada 21 de septiembre. 

   “Hay mucho desconocimiento y estigmatización alrededor de esta enfermedad”, expresó la profesional, que es directora médica de CIAMA, un centro especializado en el abordaje de pacientes con deterioro cognitivo. “La estigmatización obstaculiza lo que tiene que ver con el diagnostico precoz”, destacó en diálogo con LU2.

Día Mundial del Alzheimer y la importancia de concientizar a la población

    Según la médica, 2 de cada 3 personas cree que la demencia o la enfermedad de Alzheimer es la consecuencia de la vejez. “El creer que todo adulto mayor termina en una demencia senil, es un dato que uno tiene que desterrar”, sostuvo. 

   “La enfermedad de Alzheimer es una patología en sí misma que tiene sus características y sus lesiones puntuales y que, si bien está vinculada con la edad, no es una condición natural del envejecimiento”, explicó Lemos, y subrayó que la detección tempana es crucial para ralentizar el avance de los síntomas. 

   Un diagnóstico precoz ayuda a implementar diversas estrategias que, según la evidencia científica, enlentecen la evolución y el desarrollo del deterioro cognitivo y ayudan a mantener la autonomía del paciente durante el mayor tiempo posible. 

   Entre estas estrategias –que pueden ser realizadas por cualquier persona, independientemente de que exista un diagnóstico–, se encuentran: 

 - Controlar los factores de riesgo cardiovasculares: la presión, el colesterol y la diabetes.
 - No fumar.
 - Sociabilizar, para mantener el cerebro alerta y despierto. “Ya vimos el impacto que generó la pandemia en el deterioro cognitivo”, recordó Lemos. 
 - Hacer actividad física. Se recomienda ejercitarse durante 20 minutos todos los días. 
 - Implementar técnicas de relajación, como el mindfulness, que disminuye el estrés al que se somete el cerebro. 

   Otras ventajas importantes del diagnóstico precoz tienen que ver con preparar al paciente y a su entorno para transitar el futuro de su enfermedad. “El derecho a poder de decidir y elegir sobre nuestro cuidado futuro es un derecho muy importante que nos lo podemos permitir a través del diagnóstico precoz”, dijo la médica. 

   La detección temprana sirve además para “entretejer una red de soporte para contener a la familia y al paciente, porque eso nos hace anticiparnos al problema y reducir el nivel de estrés y la sobrecarga que implica acompañar a un paciente con esta patología”, concluyó Lemos.