Bahía Blanca | Martes, 04 de octubre

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El cambio climático provocará fenómenos cada vez más severos

Los especialistas aseguran que los incendios y la ola de calor registrada en Europa son consecuencias del escaso cuidado que se hace del medio ambiente.

   La ola de calor que afectó el territorio europeo y causó temperaturas históricas en el Reino Unido y Francia e incendios que azotaron especialmente a España, entre otros países, “es un síntoma del cambio climático que provocará fenómenos meteorológicos cada vez más severos y recurrentes”, según Inés Camilloni, doctora en ciencias de la Atmósfera quien calificó la situación como “un peligro muy real y concreto”.

   “Las olas de calor como la que causó temperaturas récord en Inglaterra ya se habían dado en Europa en años anteriores, como una que afectó muy seriamente a Francia, y son fenómenos que se ven amplificados por el cambio climático pero en los que también otros factores entran en juego”, expresó la también docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigadora del Conicet en el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera.

   Camilloni sostuvo que el cambio climático generará eventos “cada vez más severos y recurrentes” y precisó que los científicos británicos que venían monitoreando distintos parámetros “ya habían advertido que este fenómeno se iba a producir”.

   “El calor produce un exceso de mortalidad y afecta especialmente a poblaciones más vulnerables como adultos mayores, niños o personas con enfermedades crónicas, por lo que el cambio climático es un peligro muy real y concreto”, advirtió.

   “Este tipo de olas de calor se dieron varias veces en Argentina y hay estudios de atribución de estos fenómenos que muestran que no podrían haber ocurrido si no se daban en este contexto de cambio climático”, reconoció.

   “La ola de calor que afectó Buenos Aires y el centro del país durante enero pasado fue muy severa y es algo que va a seguir ocurriendo probablemente con mayor intensidad, aunque todavía no tenemos datos para hacer pronósticos sobre el próximo verano ya que la atmósfera es un sistema caótico”, indicó.

  Respecto de cómo se gestan este tipo de olas de calor, Camilloni dijo que el mecanismo depende de cada región, ya que lo que el cambio climático provoca es la modificación de los patrones en la circulación del aire.

   “La masa de aire cálida que está ahora sobre Europa proviene de África”, detalló.

   “Muchos países firmaron compromisos para reducir sus emisiones de gases con el objetivo de hacer descender el aumento de la temperatura global, pero si esas reducciones no se efectivizan va a ser muy difícil que los océanos y los bosques puedan absorber todo el carbono que estamos emitiendo a la atmósfera”.

   La investigadora consideró que aunque todavía no se puede pronosticar cómo va a ser el próximo verano en Argentina, en el contexto de cambio climático “es probable que veamos olas de calor, aunque para hablar en términos más específicos hay que estar más cerca de la estación porque también hay fenómenos como ‘El Niño’ o ‘La Niña’ que modulan el clima”.

   En ese sentido, advirtió que “en la ciencia del clima se necesita esperar a que termine el evento para hacer lo que se conoce como estudio de atribución con el análisis de sus causas para entender como se gestó” en alusión a la situación que atraviesa por estos días Europa occidental.

   El Reino Unido batió un récord histórico de temperaturas al llegar a 40,2 grados en la zona del aeropuerto de Heathrow, en Londres, mientras la ola de calor que azotó a España durante dos semanas fue una de las más fuertes registradas en el país y provocó “más de 500 muertes”, según informó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de acuerdo a datos elaborados por un instituto de salud pública.

   Francia también tuvo récords de temperaturas y el servicio de meteorología Météo-France declaró días atrás a la zona oeste del país en alerta roja.

   La ola de calor se extendió también a Italia y 16 ciudades, entre ellas Roma, que decretaron la alerta roja ante picos de temperatura de 40 grados y el aumento de los incendios.

   Según el servicio de vigilancia especializado europeo Copernicus, 27.571 hectáreas fueron devoradas por las llamas en Italia en lo que va de 2022, frente a las 39.904 de Francia, las 199.651 de España, las 149.324 de Rumanía y las 48.106 de Portugal.

   Los incendios forestales que azotaron a toda Europa en las últimas semanas afectaron una superficie mayor que la registrada en todo el año 2021, según Copernicus.

Las aves podrían perder características que las diferencian de otras especies

   La pérdida de biodiversidad debido al cambio climático tiene implicaciones que van más allá de la pérdida de especies, ya que, además de la extinción se enfrentan a la posibilidad de perder las características que hacen que cada especie sea única, según un estudio difundido en la revista Current Biology.

   Los investigadores utilizan modelos estadísticos para predecir que la extinción disminuirá la diversidad morfológica entre las aves restantes a un ritmo mayor que la pérdida de especies por sí sola.

   Los resultados del equipo revelan qué aves corren el riesgo de perder y qué regiones son más susceptibles de homogeneizarse, informó la agencia DPA.

   Emma Hughes, investigadora de aves en la Universidad de Sheffield (Reino Unido), dedicó su carrera a examinar amplios rasgos morfológicos en las aves. Por ejemplo, estudió la distribución de las diferentes formas de pico a nivel mundial.

   “Empecé a preguntarme qué pasaría con el cambio global. No solo cómo se distribuyen actualmente los rasgos a nivel mundial, sino qué podría ocurrir con la diversidad morfológica y filogenética en una crisis de extinción global”, explicó.

   Y añadió que “cuando las especies se extinguen, se espera que los rasgos que representan también se pierdan, pero lo que descubrimos fue que, con la diversidad morfológica, los rasgos se perdían a un ritmo mucho mayor de lo que podría predecir la mera pérdida de especies. Esto es realmente importante porque eso puede llevar a una gran pérdida de estrategias y funciones ecológicas”.

   La pérdida de diversidad es más probable que afecte a las aves con rasgos extremos.

   El tamaño y la forma de las aves varía enormemente en toda la clase, desde el gigantesco avestruz no volador hasta el diminuto colibrí zumbador.

   “Éstas son el tipo de especies que uno esperaría que estuvieran en mayor riesgo de extinción”, comentó, y agregó que encontraron “pruebas sólidas que apoyan la hipótesis de que las especies más grandes y más pequeñas son las que probablemente corren más riesgo de extinción”.