Bahía Blanca | Lunes, 15 de agosto

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Paso Vanoli

Un paso sobre el Napostá.

   En diciembre de 1934, la municipalidad procedió a construir una nueva pasarela peatonal para salvar con seguridad el arroyo Napostá en inmediaciones de la quinta del señor Vanoli.

   El paso sobre el arroyo en ese punto coincidía con la presencia del paso a nivel sobre las vías del ferrocarril, y era el lugar, según indicaba este diario, “por donde se acorta el camino hacia Aldea Romana”. Eran muchos los niños que efectivamente concurrían a la escuela ubicada en ese barrio, sobre todo los que vivían en la prolongación de calle Florida y alrededores, quienes cada día debían cruzar el cauce de agua, “con grave riesgo para sus vidas”, al tener que hacerlo a través de una precaria pasarela de madera que el guardabarrera, que tenía su vivienda en el lugar, había reparado con alambres.

   Ese paso supo estar en buenas condiciones de seguridad hasta que los vándalos que nunca faltan se encargaron de romperlo de modo que hubo que hacer ese arreglo precario. Tan precario era esa pasarela que cuando el arroyo llevaba poco agua los niños prefería cruzarlo a pie.

   La situación llegó a oídos del intendente municipal, Agustín de Arrieta, quien se trasladó al sitio y tomó de inmediato las medidas que el caso requería.

   La obra consistió en construir dos grandes bloques de hormigón armado en las márgenes del arroyo, sobre los cuales se colocaron dos rieles de hierro, sostenidos además en la mitad del tramo por otros dos rieles que alcanzaban una profundidad de seis metros, de modo de generar un paso con absoluta seguridad. También se colocaron barandas a ambos lados, permitiendo a los usuarios tener un soporte que impida cualquier accidente.

   Con el tiempo se construyeron nuevos puentes para salvar el arroyo, a lo cuáles igualmente cada crecida del Napostá los hace inaccesibles y obliga al cierre del paso.