Bahía Blanca | Martes, 04 de octubre

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La figura más buscada en Bahía y una sombra que puede sacudir el tablero

Patricia Bullrich avanza entre las preferencias de los votantes bahienses de Juntos por el Cambio. En los últimos días sumó a su equipo a un dirigente nacional que tiene experiencia en romper moldes en esta zona y podría amenazar la hegemonía del histórico tridente amarillo.

Recorrida de Patricia Bullrich en Bahía Blanca. (Foto: Emmanuel Briane - La Nueva.)

Maximiliano Allica / mallica@lanueva.com

   En el oscilante mundo de las encuestas, factor clave a la hora de definir candidaturas de cara a 2023, Patricia Bullrich se mantiene como una de las figuras más cotizadas del Pro. Esa preferencia se nota con más claridad en algunos distritos del interior provincial, donde su imagen de mujer férrea y adversaria neta del kirchnerismo genera buen impacto.

   Sin ir más lejos, en Bahía Blanca en este momento Bullrich aventaja levemente en los sondeos al otro presidenciable amarillo, Horacio Rodríguez Larreta. Y ambos están entre los cuatro preferidos por los bahienses, agregando al radical Facundo Manes y al creador de la coalición Cambiemos, Mauricio Macri.

   Para el Pro local la posibilidad de contar con figuras nacionales muy competitivas tiene aspectos positivos obvios, porque les asegura una boleta fuerte, pero también presenta algunas dificultades. Por ahora es posible para la cúpula local mantener una actitud diplomática y dar tratamiento igualitario a sus potenciales candidatos cuando vienen de visita, sin embargo, a medida que se acerquen los tiempos de definiciones es probable que deban optar.

   ¿A quién prefieren? ¿A Larreta, tal como vinieron diciendo desde el año pasado? ¿O a Bullrich, porque su perfil hace más juego con el electorado bahiense anti K? Difícilmente a Macri, a quien no le dieron tratamiento de primer nivel cuando pasó por última vez por la zona, en la campaña de las elecciones legislativas 2021. No es fácil saber a qué se debe el resquemor con el expresidente, pero puede ser que se mantengan ciertas heridas porque Nación le sacó el control del Puerto a la cúpula bahiense inmediatamente después de que los amarillos obtuvieron un triunfo contundente en Bahía y la Sexta en las legislativas 2017. Aquel movimiento, pensado por el entonces ministro Guillermo Dietrich, los descolocó.

   Volviendo a la puja actual, en la mesa nacional de Juntos se viene manejando una chance muy curiosa pero no imposible. Debido a la paridad nacional entre las imágenes de Bullrich y Larreta (la primera mide muy bien en el interior mientras que el segundo saca ventaja en el Conurbano) no se descarta que terminen chocando entre sí en las PASO y, a su vez, competirían contra un postulante radical, probablemente Manes. Es decir, los tres enfrentándose en las primarias.

   A simple vista parece un riesgo innecesario para el Pro dividir su voto y darle tanto changüí a la UCR, pero no se observan muchas otras maneras de dirimir la interna. Salvo, claro, que alguno le termine sacando varios cuerpos de distancia al otro en las mediciones. O que Macri laude en favor de uno u otra. O que decida ser candidato él mismo. Ahí sí que la historia cambiaría muchísimo.

   Otra alternativa es que el radicalismo baje a Manes y se acople al Pro poniéndoles a ambos un candidato a vice. Por ejemplo, Larreta con el jujeño Gerardo Morales y Bullrich con el mendocino Alfredo Cornejo, ofreciendo al neurocientífico la candidatura a la Gobernación. Las alquimias que se manejan son de los más variadas. Pero, como sea, son todas definiciones que se van a tomar más adelante.

   Lo interesante en lo inmediato, al menos en Bahía, es ver cómo se van moviendo las distintas vertientes de Juntos dentro de este esquema. El intendente Héctor Gay dijo el año pasado que el mejor candidato para liderar a la coalición en 2023 era Rodríguez Larreta. No obstante, se cuidó de subrayar que eso era "hoy por hoy".

   Ahora, la posibilidad de tener una mayor tracción con Bullrich hace que el oficialismo local intente la equidistancia. Y, si se da la hipótesis de que tanto Bullrich como Larreta van a la grilla en primarias, la cúpula bahiense deberá pensar muy bien cómo jugar a su candidata a suceder a Gay, Nidia Moirano.

   ¿Alinearán a la senadora con la titular nacional del Pro o con el jefe de Gobierno porteño? En el ideal, necesitarían una boleta unificada aquí abajo, es decir, Moirano acompañando tanto a uno como a otra, una solución salomónica que conviene a nivel distrital pero podría no servirle a los líderes nacionales, que pretenderán candidatos propios para diferenciarse en todos los rincones.

   En el siguiente escalón de ideales, la cúpula local debería pensar en Moirano más un segundo candidato propio para acompañar las dos listas y que "compitan" pero en realidad formen parte del mismo esquema. Un huevo en cada canasta. 

   Sea cual fuere la decisión, lo van a tener que pensar con mucho detenimiento porque sigue existiendo otra posibilidad, que es tener que pugnar en las PASO contra un candidato del renacido radicalismo. Hay que recordar que el año pasado, en esta ciudad, la boleta de la UCR estuvo muy cerca de desbancar al Pro en las primarias (Manes y Lorenzo Natali ganaron en la Sexta pero en Bahía quedaron ajustadamente por detrás de Diego Santilli y Fernando Compagnoni) y eso que los boina blanca casi no trajinaron la campaña.

   Y aquí viene uno de los aspectos más interesantes y complejos del actual contexto interno de Juntos. ¿Quién fue el gran armador de la boleta regional del radicalismo el año pasado, que derivó en el triunfo del sorpresivo Lorenzo, poniendo de ese modo en discusión la hegemonía amarilla en Bahía y la Sexta Sección? Emilio Monzó, a la sazón, uno de los principales organizadores de este viaje de Bullrich a la zona, debido a que se convirtió en los últimos tiempos en uno de sus estrategas en la carrera presidencial.

   Peronista de origen y cercano a Manes en la última elección, el expresidente de la Cámara de Diputados de la Nación sigue construyendo su esquema de poder en la Provincia. Hábil como pocos, tal como demostró al sacar de la galera una candidatura como la de Lorenzo, Monzó tiene una sorda disputa con los líderes de Juntos del sudoeste bonaerense y sueña, pese a que es muy difícil, con ganarse un lugar en la pelea por la Gobernación.

   Para eso, o para cualquier otro posicionamiento fuerte, debe mostrar resultados. Y en términos electorales ya demostró el año pasado que está dispuesto a patear tableros. ¿Sigue siendo Lorenzo su carta para correr del poder al tridente Gay-Moirano-Nardelli? ¿O buscará por otras corrientes dentro del radicalismo? Más aún: ¿tendrá guardada alguna nueva movida inesperada? Nadie debe olvidar que la oferta a Lorenzo para ser candidato se realizó apenas 5 días antes del cierre de listas y terminó con grandes festejos, la noche de las primarias.

   Por lo pronto, coordinó para este viaje un encuentro mano a mano entre Bullrich y el exconductor de LU2, quienes conversaron de actualidad y, sobre todo, se sacaron la foto de rigor para los posteos en redes, ante la atenta mirada de una de las manos derechas de Monzó, el senador provincial Marcelo Daletto, miembro de la comitiva bullrichista.

   Claro que esta vez cualquier maniobra de Monzó no encontraría al tridente amarillo desprevenido. Es más, la voluntad de todas las partes no sería desatar una disputa abierta entre el eje Moirano-Nardelli-Gay y el monzoísmo sino explorar acuerdos.

   La única condición de la tropa de Monzó es que cualquier arreglo favorezca a Bullrich o, al menos, no la perjudique. De nuevo: la exministra necesita un fuerte caudal de votos en el interior para compensar la desventaja de un Conurbano más proclive a acompañar a Larreta.

   La visita de Bullrich y toda su escolta evidencia que, si bien la interna del Frente de Todos se lleva los principales flashes --y así corresponde porque son gobierno--, la tensión dentro de Juntos no tiene menos voltaje.

   El nivel de inserción de Bullrich en el gusto de los bahienses se puede medir por la cantidad de interesados en sacarse una foto. Entre los muchos dirigentes que se acercaron a compartir un momento con ella estuvo Emiliano Alvarez Porte, ya lanzado como ladero local del aspirante a gobernador Cristian Ritondo.

   En su deseo más profundo, Ritondo espera que la interna entre Larreta y Bullrich sea tan equilibrada que terminen acordando un candidato a gobernador de consenso para fortalecer las perspectivas en la Provincia y no dispersar el voto amarillo con una pugna entre Diego Santilli y Javier Iguacel. Si eso se cumpliera y lo eligieran a él, Ritondo, a su vez, intentará pulsear por una candidatura en Bahía del exsecretario municipal de Seguridad.

   Otra dirigente que se acercó a saludar a la exministra fue la concejala libertaria Valeria Rodríguez. No hubo nada secreto, lo hizo en plena calle y a sabiendas de que su look no iba a pasar inadvertido. ¿El pase del año en Bahía? No tan así, dicen. Es más, entre las hipótesis electorales algunos proponen que José Luis Espert sea el candidato de Juntos en la Provincia. Una trenza más, para que nadie se aburra.

   Las alternativas son muchas y las certezas, muy pocas. Entre ellas, que ningún potencial candidato bahiense de Juntos, la escudería más ganadora de los últimos tiempos, mueve sensiblemente la aguja, excepto Lorenzo por su altísimo nivel de conocimiento, aunque dentro de la coalición sigue generando dudas por su escaso recorrido político. La ausencia de candidatos naturales en el oficialismo bahiense abre un sinfín de combinaciones posibles, que se irán examinando en función de lo que marquen los sondeos de opinión.

   De todos modos, en el oscilante mundo de las encuestas hay datos que raramente varían. La alianza Juntos sigue siendo amplia favorita en Bahía Blanca y el aspirante a la intendencia que consiga meterse en la boleta del mejor precandidato a presidente será la persona con más chances de gobernar la ciudad a partir de 2023. Ahí no hay mucho margen para sorpresas.