Bahía Blanca | Martes, 16 de agosto

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La pregunta que asusta: ¿lejos o cerca de una hiperinflación?

Para un economista local, el escenario dista mucho del de finales de los '80, aunque se debe actuar con mucha cautela para evitar desbordes.

   Francisco Rinaldi / frinaldi@lanueva.com

   La actual situación económica trae a los más memoriosos los peores recuerdos.

   Meses de precios desbocados y remarcaciones por segundo vienen a la mente, y el miedo y la angustia se apoderan del público, sobre todo, de aquellos mayores de 40, quienes vivieron en carne propia el flagelo de la hiperinflación que aceleró la finalización del mandato de Raúl Alfonsín y que se repitió en el primer año de su sucesor Carlos Menem.

   Es que nuestro país tiene un historial de crisis económicas que asusta hasta los más valientes, aunque, a veces, es conveniente parar la pelota y pensar donde estamos.

   Y la pregunta que hoy se hacen la mayoría de los ciudadanos de a pie es ¿estamos otra vez cerca de una hiper inflación? ¿es inevitable ir para ese lado?

   Para intentar responder a estas preguntas, La Nueva. dialogó con el economista bahiense Carlos Dabús (foto abajo), profesor de Macroeconomía de la UNS, quien dedicó buena parte de su carrera académica a estudiar los procesos inflacionarios argentinos. Los tramos salientes, a continuación.

   --¿Estamos en una hiperinflación?
   -- Por ahora no. Hay que tener en cuenta que una hiperinflación es una situación en que la economía registra niveles de inflación mensual que superan, aproximadamente, el 50% mensual. Hoy estamos en un 7%, con lo cual, es claro que todavía estamos lejos de estar cerca de una hiper. En la actualidad estamos en una situación de alta inflación. Creo que antes de hacer este tipo de afirmaciones conviene no perder de vista que se trata de un que es un tema de “orden de magnitud”. Hay un largo camino por transitar para llegar del 7% al 50% de inflación mensual. Si se hace “el mérito suficiente” podemos llegar, pero hoy por hoy falta mucho, por suerte.
   “Además, las hiperinflaciones tuvieron períodos previos y prolongados de inflaciones altas, como el caso de la del 89, que eclosionó tras una década previa de índices parecidos a los que tenemos hoy”.
   --Pero ¿se puede repetir la historia?
   --Depende de lo que se haga en materia de política económica. Y ese debería ser el mensaje que me parece relevante para quienes toman decisiones al respecto: si se escala a niveles más altos de inflación puede generar un contexto más difícil, y si esto perdura por un tiempo importante puede hacer más complicado y costoso controlar el aumento de precios. Por eso es imperioso que se tomen las medidas necesarias para bajar la inflación.
   --Esta semana, la ministra Silvina Batakis se comprometió a bajar el déficit y a cumplir con lo acordado con el Fondo y aseguró tener respaldo de Cristina Fernández y del Presidente.
   --Eso es una buena noticia. Pero se tiene que cumplir, espero que haya voluntad política para que lo hagan.

   --¿Y cuáles son las señales que deberían preocuparnos?
   --La desmonetización de la economía, es decir, que la gente se quiera sacar de encima los pesos para ir a comprar bienes o a dólar.
“Hoy eso en parte está pasando, pero en la etapa de la hiper era muchísimo más marcado. De hecho, a finales de los 80`s, la inflación era tan elevada que la gente trataba de evadirlo, y la única forma que encontró de hacerlo es sacándose los pesos de encima en forma inmediata. Estó aceleró aún más el proceso inflacionario, facilitando el camino a la hiperinflación”. En este sentido, entre 1988 y 1989 el porcentaje de dinero circulante en poder de las personas estaba por abajo del 1,5% del PBI, un nivel bajísimo. Para este año, se proyecta que finalizaría algo por arriba del 3%, pero cuidado, porque la tendencia es decreciente, ya que en 2013 superaba el 6%. Para evitar que este proceso continúe, es decir que la desmonetización se profundice, es necesario que el gobierno tome rápidamente medidas y de señales que indiquen una clara reducción del déficit fiscal. Esto implicará menores niveles de emisión monetaria sin respaldo, y una disminución de la tasa de inflación”.
   --¿Por qué se genera la inflación?
   --Hoy muchos colegas dicen que es un fenómeno multicausal, pero para mí es bicausal: emisión de pesos por encima del crecimiento de la producción, es decir lo que antes definí como emisión sin respaldo, y aumento de los costos. El proceso actual tiene mucho de la primer causa y algo menos de la segunda, la que se da por el mayor costo de energía originado por la guerra de Ucrania.”.
   --Entonces, hay que subir las tasas de interés…
   --Si, porque sería una señal de una menor emisión monetaria, lo que favorece la reducción de inflación si mayores tasas de interés van acompañadas de una reducción del déficit, como le mencioné antes.
   --Pero eso tiene consecuencias, como el aumento del déficit cuasifiscal (N de R: la diferencia entre los intereses que producen las reservas del BCRA y los que debe pagar en concepto de Leliqs)…
   --Justamente por eso hay que bajar el déficit fiscal, como la propia ministra Batakis declara públicamente. Si baja en forma constante y sostenida el Banco Central tiene que darle menos pesos al Tesoro, y por esta razón, baja la cantidad de Leliqs, porque al haber menos pesos en circulación, el stock se va achicando porque no hace falta seguir emitiendo bonos para sacar los pesos que sobran del sistema.
   --El dólar paralelo por encima de los 320 pesos ¿está caro o barato?
   --Me parece que hubo una sobrereacción del mercado cambiario no oficial y de los dólares financieros, que obedece a las expectativas que generaron un alto nivel de déficit acompañado de emisión monetaria.
   “Es que si tomamos los números del sector externo para el mes pasado, puede verse que la diferencia entre las exportaciones y las importaciones al dólar oficial de 130 pesos fue negativa en apenas 115 millones de dólares, pero esa cifra contiene a las compras de energía al extranjero, que aumentaron como consecuencia de la guerra. De hecho, hubiésemos tenido superávit de no ser por esta situación”.
   “Eso es un indicativo de que el tipo de cambio puede estar atrasado (N de R: expresión que vincula al tipo de cambio oficial pesos por dólar con los precios internos), pero la corrección no tiene que ser tan dramática, hoy por hoy, para equipararse con los valores de los dólares financieros. Una corrección cambiaria ayudaría a aliviar la situación del comercio exterior, la falta de dólares y a reducir las restricciones a las importaciones hoy vigentes”.