Bahía Blanca | Viernes, 27 de enero

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COVID-19: cómo cambiaron los síntomas y el temor a otro brote en Bahía

Las nuevas variantes de la enfermedad modificaron los malestares que antes eran predominantes para detectarla. Sin embargo, los especialistas reconocieron que bajaron las internaciones.

Por Pablo Andrés Alvarez / palvarez@lanueva.com

   La fiebre y la pérdida del olfato o el gusto, que hace unos meses eran síntomas mucho más frecuentes de la enfermedad, se han vuelto menos comunes en los contagios recientes en nuestra ciudad.

   Según especialistas, dolores de garganta y de cabeza, secreción nasal y tos son en la actualidad las principales señales que pueden indicar un cuadro positivo de COVID-19.

   “Los cuadros se han modificado mucho. Estimo que es por el surgimiento de nuevas cepas y por el avance de la vacunación”, señaló la infectóloga bahiense Laura Spadaro, miembro del área de Infectología del Hospital Municipal y de la Clínica Matera. 

   Y añadió: “Hoy por hoy, se ven pocos cuadros que se inician con falta de olfato y gusto, por lo cual ya ni siquiera figuran entre los síntomas que puedan determinar un caso positivo”.

   Otras molestias como la voz ronca, los estornudos, el cansancio y los dolores musculares subieron en el ranking de síntomas de la enfermedad.

   Esto se debe a que han surgido diversas variantes del patógeno desde la versión original detectada por primera vez en la ciudad de Wuhan, China, a comienzos de 2020. La más reciente es la ómicron.

   “Otra situación que se percibe nítidamente es que se ha logrado bajar la gravedad de la enfermedad. Por ejemplo, ya no estamos viendo casos de neumonía bilateral, que era una situación muy riesgosa al principio”, manifestó la especialista.

   Según señaló Spadaro, la vacunación cumplió su objetivo inmediato, ya que también disminuyó la cantidad de internados.

   “El número de internaciones vinculadas directamente a COVID es cada vez menor. Hoy los hospitales están llenos, pero por otras patologías”, dijo.

   De todos modos, reconoció que en el ambiente sanitario existe preocupación debido a que, a tres meses del inicio de la aplicación de la cuarta dosis de la vacuna contra el COVID-19, apenas el 10 % de la población de Bahía Blanca y la zona concurrió a los centros de inoculación para recibir este refuerzo.

   “Para que funcionen, los calendarios de vacunación tienen que cumplirse en tiempo y al menos lograr 90% de la población vacunada. Caso contrario, las enfermedades empiezan a circular. Algo similar sucedió con el sarampión, que al no sostenerse los niveles altos de inoculación, comenzaron a aparecer casos”.

   Y agregó: “Las personas se confían en haber tenido la infección o en haberse aplicado las dosis anteriores, pero la realidad es que la inmunidad se va perdiendo y se expone otra vez al contagio con complicaciones. La gente tiene que comprender que la inmunidad no dura para siempre”.

   "Incluso personas que han tenido una infección en el pasado y están completamente vacunadas, se contagian del virus otra vez".

   --¿Cuál es la recomendación?

   --Aquel que ya superó los 4 meses de la última dosis, acuda a aplicarse la siguiente. Se estima que los anticuerpos no duran más allá de los 6 meses. Hay que entender que la batalla contra el COVID aún no está finalizada.

   --¿Hay riesgo de una nueva ola?

   --Ante la baja de la vacunación (apenas el 10 % de la población de Bahía Blanca y la zona concurrió a los centros de inoculación para recibir este refuerzo) pueden producirse nuevos brotes, pero quizás ya no causen tantos casos de gravedad, como sucedió en el verano pasado, que aparecieron muchos casos en forma simultánea, pero causó muy poca mortandad. Pero si seguimos así, está claro que va a encontrar receptores y seguirá circulando entre nosotros. 

Números que preocupan

   A tres meses del inicio de la aplicación de la cuarta dosis de la vacuna contra el COVID-19, apenas el 10 % de la población de Bahía Blanca y la zona concurrió a los centros de inoculación para recibir este refuerzo.

   El dato surge de las estadísticas oficiales del programa Vacunate, difundidas por el titular de Región Sanitaria I (RS I), Maximiliano Núñez Fariña.

   "Con primera y segunda dosis tenemos un índice de vacunación muy alto, que lamentablemente cae un poco con el resto de las dosis. Pero hay que saber que la pandemia aún existe. En los lugares del mundo donde no hay un índice de vacunación alto se siguen dando rebrotes", dijo el funcionario.

   La cuarta dosis de la vacuna —también denominada segundo refuerzo— se empezó a administrar a mediados de abril de este año. Al día de hoy la recibieron en los 15 distritos que conforman Región Sanitaria I un total de 68.676 personas, lo que representa sólo el 10,1% de la población total estimada (unas 676 mil personas).

   El operativo Vacunate comenzó en la provincia de Buenos Aires a fines de diciembre de 2020 y, en cuanto a la aplicación de primeras y segundas dosis, alcanzó en la región altísimos niveles de adhesión.

   Al día de hoy, 631.889 personas recibieron el primer componente de la vacuna, lo que representa el 93,4 % de la población estimada de RS I. El segundo componente, en tanto, ya fue administrado a 582.337 personas (86 %).

   A fines de noviembre de 2021 se lanzó la aplicación de la tercera dosis (o primer refuerzo). Coincidió con el inicio de la tercera ola de contagios, impulsada por la variante ómicron, por lo que en un inicio la campaña también registró un muy buen nivel de adhesión.

   Con el correr de las semanas, mientras decaían los números de contagios, internaciones en hospitales y muertes, también descendió estrepitosamente el interés por vacunarse.

   En este contexto, el operativo de aplicación de la cuarta dosis (o segundo refuerzo) aparece rodeado de muchas dudas.