Bahía Blanca | Sabado, 25 de junio

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14 años de Estrellas Amarillas: “El dolor lo transformé en amor al prójimo”

Tras la muerte de su hija, el cordobés Julio Ambrosio decidió trabajar a lo largo del país acerca de la concientización vial.

Fotos: Pablo Presti y Archivo LN.

Por Pablo Andrés Pascual/ppascual@lanueva.com

   “Si se salva una sola vida, la mía habrá tenido sentido de haber sido vivida”, repite una y otra vez Julio Ambrosio.

   Ese es el objetivo que este cordobés tiene desde hace 14 años, luego de que su hija falleciera en un siniestro vial registrado en La Pampa.

   El doloroso golpe lo hizo tambalear, aunque también le dio la fuerza necesaria para seguir adelante y trabajar sobre la concientización vial.

   El 20 de abril de 2008 puso en marcha la Fundación Laura Cristina Ambrosio Battistel y la campaña nacional denominada “Estrellas Amarillas”.  

   Desde ese día ha recorrido miles de kilómetros a lo largo del país, llevando su mensaje de prevención y acompañamiento a los familiares de las víctimas.

   “Esto empezó por la muerte de mi hija, que ocurrió en 2006. De ahí comencé solo, sin ayuda, a caminar el país y se fue sumando gente. Hoy puedo decir que eso me ha permitido pasar las fronteras y llegar a Paraguay, Colombia, Guatemala y México, por ejemplo”, comenta Ambrosio.

   Agrega que “es un orgullo inmenso, porque esto se lleva adelante a pulmón, solo con el acompañamiento del pueblo, con el que hemos conformado una gran familia fundacional en el país”.

   Actualmente la fundación tiene 555 grupos diseminados a lo largo del país, donde “la gente que forma parte hace tarea preventiva, va a los colegios y se compromete con la causa todos los días”.

   En nuestra región, Bahía Blanca y Punta Alta son dos de esos lugares donde varias personas decidieron ponerse al frente de la misión.

   “Jamás me imaginé que el proyecto tomara esta dimensión. Cada día es mayor y resulta la campaña más importante del país. Le puse toda mi vida a esto, porque todos los días lucho para que tomemos conciencia de lo que vale la vida”.

   “La vida vale mucho, perdí una hija y sé lo que es eso. Ahí comenzó mi lucha franca. El dolor lo transformé en amor al prójimo”, sigue diciendo.

Factores y leyes

   Ambrosio sostiene que existen una serie de circunstancias que resultan determinantes en la producción de siniestros viales.

   “Hay tres factores que son importantes. Uno de ellos es la irresponsabilidad al volante, otro es la alta velocidad y, finalmente, el consumo de acohol o drogas”.

   También considera que “el estado de las rutas tiene incidencia”.

   “Fuí el autor de la Ley de Alcohol Cero que firmó Juan Manuel De La Sota en Córdoba. Hay varias provincias que no la tienen y debería ser norma a nivel nacional”.

   Más adelante indica que “cuando sacamos la ley los abogados me decían de todo, hasta que se dieron cuenta de que servía y se callaron la boca. Hay que seguir avanzando cuando estás convencido de algo”.

   De la misma forma asegura que los operativos resultan un pilar necesario para que la legislación tenga sentido.

   “Los buenos controles ayudan para que estas cosas no sucedan. Podés sacar todas las leyes que quieras, pero si no tenés los controles no hacés nada. El alcohol cero sirve, pero sin controles no es eficaz. También hay que comprender que esto no es la ley seca, podés tomar lo que quieras, lo que no podés hacer es conducir”. 

Penas más severas

   “Estoy de acuerdo con la necesidad de penas más altas, porque muchos casos son asesinatos. Hay que ser duro en este sentido”, dice Ambrosio sobre una cuestión que reclaman los familiares de las víctimas del tránsito.

   “La Justicia tiene que entender y ser responsable.  Los legisladores, en tanto, también deben asumir que tienen responsabilidades públicas. Yo no tengo de ese tipo, pero sí tengo la responsabilidad social de luchar todos los días desde mi lugar por un objetivo”, agrega.

Toma de conciencia

   “La gente piensa que no le va a pasar nunca y ahí es cuando vienen las desgracias. Cuando vas en una ruta no solo tenés que pensar en vos, sino en los que vienen. Hay que ser responsable y muchas veces no lo somos. Más de un millón de personas mueren en el mundo todos los años por este flagelo, más los que quedan heridos o sin poder llevar una vida normal como consecuencia de un siniestro vial”, detalla Ambrosio.

   Además es la causa de muerte joven más importante del país, porque el promedio de edad es de 26 años. 

   “Es gente que está en plena actividad. Hay que educar fuertemente en esta cuestión, aunque el Estado está ausente hasta ahora. El gobierno solo no puede hacer nada, ni nosotros tampoco en soledad. Con una acción mancomunada se puede hacer mucho”.