Bahía Blanca | Domingo, 26 de junio

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"Perdimos mercadería, la heladera, colchones, no nos quedó nada"

Los barrios de la zona baja, los más cercanos a la costa, fueron los más afectados. Muchos vecinos ya empezaron con la difícil tarea de la reconstrucción.

Agustín y Daniela, en su casa del Boulevard. (Fotos: Pablo Presti - La Nueva)

Valentina Manfrin / vmanfrin@lanueva.com

   Las huellas del temporal que golpeó a Bahía Blanca y la zona están a la vista: familias evacuadas, cientos de árboles y cables caídos, barrios anegados y casas sin luz. En ese panorama de desastre, hay quienes viven en los sectores más vulnerables y deben lidiar con las peores consecuencias.

   El Municipio informó que desde ayer 111 personas fueron evacuadas de sus viviendas, sin contar a las decenas de familias que se autoevacuaron. Algunos de ellos decidieron regresar hoy mismo a sus casas, tal como pudo registrar La Nueva en una recorrida por los barrios más castigados.

Campaña de donaciones para ayudar a los damnificados por el temporal

   Ese es el caso de Daniela y Agustín, que viven con su hija de 3 años en la zona del Boulevard de Ingeniero White. Contaron que el jueves se despertaron a las 10 de la mañana por la irrupción del agua. 

   La marea llegó hasta el barrio e inundó su vivienda hasta casi medio metro. "Perdimos mercadería, la heladera, los colchones", dijo Agustín. "Ropa no nos quedó nada, tuve que tirar todo por el olor a podrido", agregó Daniela. 

   Agustín relató que al irse de su casa "tuvimos que andar con cuidado porque un cable de luz se había caído". Fueron a lo de una vecina, que en el área son 6 en total, y más tarde permanecieron en lo de un familiar. 

   Regresaron esta mañana y sacaron todo lo que el agua había destrozado. En este momento lo que necesitan con mayor urgencia son colchones y ropa de abrigo. Para colaborar con ellos, el número de Daniela es 2914448530.

   Jaime, uno de sus vecinos, contó que durante la tormenta permaneció todo el tiempo dentro de su casa. “La constante era el viento, eso castigaba", dijo. Y aseguró que "esto nunca pasó".


"Esto nunca pasó", dijo Jaime.

   Explicó que en esa zona cuando azota el viento "se juntan las dos mareas", ya que la sudestada no deja retroceder a la pleamar y, cuando llega la siguiente, sube el nivel del agua. Anoche estaban preocupados por la pleamar de las 23,  pero fue "más normal" y no subió tanto como la anterior. 

   Sobre las consecuencias, dijo que en su casa "tenía todo cercado y el agua se lo llevó. Es impresionante: el agua levantaba todos los pesos". 

En la delegación Noroeste

   Un poco más alejado del mar vive Esteban, con su pareja y su hijo de 2 años en el barrio Costa Blanca. Contó que el viento de ayer tiró el cerco y voló el techo de su casa, que todavía está en construcción. 


Esteban, reparando los destrozos.

   Agregó que decidieron autoevacuarse a las 10 de la mañana de ayer y que su familia permanece en la casa de su papá.

   En su calle, a la vera de la ruta 3, un camión quedó encajado y se hundió del lado derecho.


Al fondo, el camión encajado.

   Allí quedó un enorme charco que dificulta el acceso a la casa de Esteban, camino que esta mañana intentaba "acomodar”. Por ahora, su principal logro fue levantar el frente que había tirado el viento.

   Por la calle anegada caminaba otra vecina, Florencia. Contó que tiene un merendero al que cotidianamente asisten unas 80 familias.

   “Vamos a hacer la comida para ver cuántas familias vienen”, dijo esta mañana sobre el merendero MTL.


Florencia tiene un comedor.

   Florencia explicó que en su casa, a unas cuadras de la de Esteban, el temporal también le derribó el frente. La calle “está peor que esta”, aseguró.

   Sin embargo, tuvieron algo más de "suerte". Su familia no debió evacuarse porque la vivienda está más alta que la calzada.

"No sabemos por dónde empezar"

   El Club Náutico de Ingeniero White también quedó devastado. “No sabemos por dónde empezar”, dijeron esta mañana.

   El alto nivel del agua, junto con el viento, arrasó con las guarderías de lanchas. Además, inundó el galpón donde se guardan diferentes elementos. Los residuos que dejó el temporal apenas permiten ingresar al establecimiento.

   Decenas de personas trabajaban hoy en las distintas instalaciones para reparar el desastre. Aseguraron que es la primera vez que ven algo así en el Club.


El Náutico fue una de las entidades más perjudicadas.

   Lo mismo manifestaron desde el Club de Pesca y Náutica de General Cerri, cuyo muelle de madera fue arrasado por el temporal. “No quedó nada”, se lamentaron ayer.

   A ese club se accede por un largo camino de tierra, que esta mañana se encontraba anegado y solo se podía llegar con vehículos de doble tracción. En la administración del club explicaron que suele ser una calle problemática porque “está muy cerca del mar” y se forman charcos cada vez que llueve.

   Esas complicaciones se incrementan a causa del arroyo. Por la sudestada, el agua no puede bajar al mar y se inunda todo alrededor. Ayer el agua llegó a cruzar la ruta de acceso a General Cerri, según dijeron.

   Con el correr de las horas, las lluvias y el viento empezaron a dar un respiro. Aunque ahora se inicia una etapa compleja: la reconstrucción.