Una guarda dorada que cuenta una historia
La rehabilitación del edificio de Chiclana 174 ha respetado uno de los pocos elementos originales del lugar.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Resulta gratificante la recuperación y puesta en valor de la fachada del ex Palacio del Cine, en Chiclana 174, luego de décadas de abandono y descuido. La cuadra ha sumado al paisaje urbano una maravillosa muestra art decó, diseñada en 1932 para uno de los cines más grandes y modernos del país, y de alguna manera establece un modelo a seguir antes tantas intervenciones inadecuadas y agresivas.
Por otra parte, la tienda que ahora ocupa el edificio ha habilitado el sector donde funcionara la sala propiamente dicha, la cual venía operando como cochera, en muy mal estado edilicio, con acceso de los vehículos por lo que fuera el escenario, atravesando la pared donde supo estar la pantalla.
En esa recuperación interior se ha preservado un elemento por demás singular, que enmarca el sector de las cajas y es parte original del lugar.
Se trata de la guarda que bordeaba la zona de la pantalla, resuelta con decorados de flores de fuerte presencia geométrica, propio de la estética art decó, ubicadas entre los típicos abanicos de ese estilo. Es la misma gráfica que se puede advertir en el frente del edificio.
El contorno ha sido pintado de color dorado, lo cual refuerza su presencia y lo destaca en el conjunto.
Es un detalle que no es menor, un guiño a la historia del lugar, capaz de generar cierta inquietud o curiosidad que lleva a recrear la historia de un espacio que durante casi 70 años (1928-1991) fue protagonista de la recreación y el espectáculo local.