Bahía Blanca | Miércoles, 29 de junio

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Marcial Pérez: “Creo mucho en la capacidad de aprender a ser un buen líder”

A los 58 años, este ingeniero transita una etapa profesional quizás impensada en Nigeria, desde hace casi un año. Y si bien le duele y reniega por el presente de su país, habla de esperanza. Fundamentalmente en la aparición de nuevos y diferentes liderazgos de los que hasta hoy supimos concebir.   

Si se trata de profundizar sobre neurociencias, necesariamente asoma el nombre de Marcial Pérez, un apasionado de estos espacios cada vez más y mejor aplicados en el ámbito laboral, en la educación e incluso en el deporte de élite. Una herramienta esencial de la que ya pocos dudan.

A los 58 años, este ingeniero transita una etapa profesional quizás impensada en Nigeria, desde hace casi un año. Y si bien le duele y reniega por el presente de su país, habla de esperanza. Fundamentalmente en la aparición de nuevos y diferentes liderazgos de los que hasta hoy supimos concebir.   

1. “Prácticamente llevo un año residiendo en Nigeria. Sin dudas una gran experiencia. En mayo pasado recibí el llamado de una empresa italiana, dueña de tecnología de plantas industriales de distintos procesos, en este caso de fertilizantes, para poner en marcha dos nuevos trenes de producción en ese país. Yo había trabajado en la misma industria en Bahía Blanca y también en Salta, por lo que se dio este traslado. En realidad, siempre he financiado mi pasión por las neurociencias con la ingeniería”.

2. “La psicología, las neurociencias, la filosofía como los estudios antropológicos, creo que tienen una dificultad: luchan contra el pensamiento que solemos tener los seres humanos sobre nuestro comportamiento y el de otras personas, como el de las organizaciones humanas, que tratan de reemplazar el estudio científico. Pero la realidad es que las instituciones y gobiernos que han sumado aquellos conocimientos se han beneficiado. Estados Unidos lo practica por ejemplo en sus Fuerzas Armadas y también empieza a advertirse, por ejemplo, en los deportes de élite. Ciertos prejuicios sobre su verdadero valor empiezan a quedar de lado”.

3. “Creo mucho en la capacidad de aprender a ser un buen líder. Tiene que ver con perseguir objetivos por encima de los egos personales. Esa es una gran batalla que se plantea”.

4. “Nuestro sistema electivo de los líderes que nos gobiernan no es el mejor. Me he puesto a estudiar cómo se lidera en algunas especies animales. Es muy interesante observar a los chimpancés, por ejemplo. Nos parecemos mucho al liderazgo que ellos ofrecen. Esto se estudió minuciosamente durante años en una manada que había crecido mucho. Cuando normalmente los grupos de chimpancés se conforman de 40 o 50 individuos, en este caso había llegado a 180. Ese crecimiento demográfico se estudió cómo había incidido en sus comportamientos. Esto de ir tejiendo alianzas, de ir cambiándolas, del acicalamiento entre ellos. El problema es que se los notaba estimulados por el deseo de poder más allá de adónde podían llevar a su comunidad. La verdad es que noto pocas diferencias con esta lucha de poderes que plantean nuestros políticos”.

5. “La elección de un líder debería pasar porque éste haya demostrado una sucesión de proyectos y objetivos alcanzados, pero en general nos guiamos por la retórica que pueda tener. Nos dejamos llevar por lo que declara, en un juego dialéctico que no garantiza cuál va a ser su verdadero rol de líder”.

6. “Es interesante analizar el tema de la dominancia, que tiene más que ver con aquellos liderazgos generados por el miedo, esos que han dominado nuestra historia desde la época de los romanos y antes también. Sucede acá, en nuestro país, cuando asoman líderes que recurren a una dominancia encubierta por sobre la población”.

7. “Después está el relato, como el que utilizaba Napoleón por ejemplo. El llevaba pintores que realizaban grandes cuadros sobre sus batallas mostrándolo victorioso, montado en un corcel blanco, cuando venía de una gran derrota”.

 8. “Seguimos transitando los mismos caminos que históricamente nos han llevado al fracaso, con dogmas políticos que lejos están de ser inteligentes. Somos demasiado emocionales y le otorgamos poco espacio a nuestras estructuras corticales más avanzadas como para dominar esos fanatismos que nos hacen idolatrar a esos líderes clásicos que ya no existen como tales, pero aun así seguimos sus doctrinas”.

9. “La característica de los liderazgos femeninos tienden a armonizar mucho más a los grupos de trabajo, otorgan una mayor cohesión. Tienen una mayor capacidad de percibir las emociones de los demás. Es una mirada general que obviamente tiene sus excepciones”.

10. “Hay casos muy exitosas de liderazgos femeninos. Por otra parte, la testosterona que tenemos en mucha mayor medida los hombres nos impulsa más al poder. Necesitamos ese poder. Y le quitamos ese espacio a la mujer, pero también a otros hombres”.

11. “En el deporte, el caso del desarrollo de las funciones ejecutivas centrales que tienen que ver con la flexibilidad cognitiva, la inhibición de respuesta y la memoria operativa, es muy importante que se trabaje diría hasta los 19 años. En los jóvenes que realmente se destacan en una actividad y en la toma de decisiones, por ejemplo, en el fútbol, hay una cuestión que reside en el cerebro que se ha desarrollado mejor. Está comprobado en las grandes ligas del mundo”.

12. “Tipos como Diego Maradona y Juan Román Riquelme eran capaces de ver lo que otros no veían. En el terreno de juego eran capaces de encontrar el espacio, ver el movimiento de sus compañeros anticipando la jugada mejor que cualquier otro. Existe en ellos un desarrollo intelectual. Cuando los escuchaba declarar tenían una inteligencia especial, hasta en el manejo de la ironía. Y no era casual”.

13. “Nigeria es un país con mucha pobreza, siendo el de mayor PBI de toda África en especial a partir de sus recursos naturales. Yo para ir a trabajar a la planta, tardo una hora cada mañana para transitar sólo 20 kilómetros. Las carreteras están destruidas. Vamos con una guardia armada con sus fusiles. Uno percibe todo un contexto de pobreza. Pero hay gente muy capaz en Nigeria. Muy buenos ingenieros. Estando ahora unos días en Bahía, ya extraño trabajar con ellos”.

14. “A los 58 años tengo que decir que tengo una tremenda decepción de mi país, de la clase política. A esta altura creo que ya no voy a ver a una Argentina creciendo. Si tengo alguna esperanza pasa porque en el futuro elijamos mucho mejor a nuestros futuros líderes”.