Bahía Blanca | Jueves, 30 de junio

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El arte salva

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   El resultado puede ser exitoso, creativo, saludable, placentero, efímero, duradero… también irreconciliable, conflictivo, incompatible, imposible.

   La Psicología igualmente está atravesada por una especie de combinaciones. Ante la variedad de problemas, algunos clasificados en tipologías, las necesidades y circunstancias específicas, esta ciencia ofrece distintos métodos y estrategias para ayudar a cada paciente o consultante.

   Los diferentes abordajes suelen conocerse como modelos y por eso es habitual hablar de modelo psicoanalítico, cognitivo, sistémico; cada uno tiene sus fundamentos y metodologías y cada problemática “combina” mejor con cada uno de ellos.

   Dentro de esta variedad está la terapia psicológica a través del arte. Es relativamente nueva y es netamente expresiva. La comunicación, la expresión, son los canales a partir de los cuales se inicia el proceso para resolver un conflicto, un problema o al menos sobrellevarlo.

   El proceso creativo es el eje mediante el cual el consultante/paciente, ya sea una persona o una institución mejora su bienestar. No es necesario ser un talentoso o reconocido artista pues el objetivo no es ejecutar una obra con excelencia sino lograr modificar una situación, apaciguar, entender, liberar o aceptar.

   Escritura, pintura, música, escultura, danza, fotografía y tantas otras manifestaciones artísticas se encuentran con la Psicología y esa combinación, fusión o hasta maridaje es lo que se conoce como arteterapia.

   La terapia con arte tiene múltiples beneficios. Autoconocimiento, regulación de conductas, facilita la comunicación y la expresión liberando pensamientos y emociones. Reduce la ansiedad, el estrés y es aplicable para el tratamiento de fobias. Muy empleada en personas con Alzheimer, síndrome de Down, autismo, procesos de rehabilitación, adicciones, depresión, enfermedades terminales, entre otras.

   La Segunda Guerra Mundial puede considerarse el telón de fondo o esa tierra fértil para que el arteterapia emerja. En los grandes e injustificados conflictos que se han dado a lo largo de la historia el arte siempre está presente.

   Ana Frank escribió su diario, la música siempre se coló en Vietnam y en esa obra maestra del cine “La vida es bella”, una situación lúdica, creativa, muestra cómo un padre puede sobrellevar y mantener a salvo a su pequeño hijo en un campo de concentración.

   Situaciones que tal vez parecían lejanas y hasta superadas hoy se hacen presente en nuestras pantallas. Conflicto, guerra, invasión o como los expertos quieren denominar es una masacre inconcebible.

   Obviamente en medio de ese caos, de tener que juntar unas pocas pertenencias y huir no se puede hablar de arteterapia, pero mientras aniquilan a personas se viralizan videos que provocan escalofríos: una mujer tocando su violín, la orquesta de Kiev ejecutando el Himno a la alegría o la niña ucraniana cantando Let it go de Frozen, conmueven.

   Viene a mi mente el poema de Mario Benedetti “Por qué cantamos”, combinación, fusión, maridaje, encuentro… Sin dudas cuando pareciera que poco queda por hacer, el arte salva.