Bahía Blanca | Martes, 09 de agosto

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El infierno de un bahiense engañado con una falsa promesa en Alemania

Gastón Bossia dejó su trabajo en el Municipio, vendió su casa y se fue junto a su mujer y su hijo de 6 años a Europa: cuando llegó descubrió que había sido estafado.

   Una familia bahiense atraviesa por estas horas un momento crítico en Europa luego de haber sido engañada con una promesa de trabajo que no resultó ser como esperaba.

   Gastón Bossia, su mujer y su hijo de apenas 6 años se fueron a Alemania el 25 de enero último y no imaginaban el cuento de terror que iban a vivir. Antes vendieron su casa, él renunció a su trabajo en el Municipio, se despidió de sus afectos y prometió mandar dinero para que las necesidades del resto de la familia y de un chico de 11 años al que sostienen económicamente estuviesen cubiertas. 

   "En Bahía mi mujer no conseguía trabajo y con el mío como empleado municipal no alcanzaba para pagar los gastos, ni tampoco el geriátrico en el cuál estaba internada mi mamá. Así que pensamos en la posibilidad de irnos al exterior a probar suerte y poder generar el dinero que no conseguíamos en nuestra ciudad", le contó Bossia a La Nueva.

   "Hace poco más de un año contactamos a través de una página de Facebook llamada 'Argentinos en Alemania' a tres hermanos que decían ser dueños de una lavandería industrial y nos ofrecieron trabajo. Hicimos muchas videollamadas con estas personas, ajustamos todos los detalles de la mudanza y como mi mujer no conseguía trabajo tomamos la decisión de irnos", relató.

   El nuevo empleo consistía en trabajar en una lavandería industrial con una jornada de 8 horas a cambio de 1.600 euros mensuales y una casa en la cual vivir.

 

 Tras recibir un contrato de trabajo firmado por sus nuevos jefes alemanes, promesas de estabilidad y hasta de una recepción en el aeropuerto, la familia bahiense emprendió el viaje: 

   El 25 de enero volaron  hacia Europa y para sorpresa, después de 19 horas de escalas y cambios de aviones, en el aeropuerto no había nadie.

   "Llamé por teléfono a mi nuevo jefe y me dijo que debía tomarme un tren para llegar a una ciudad cercana a Munich, donde finalmente me iban a instalar, ya que en una de las fábricas ya estaba colmada de empleados", dijo.

    Lo cierto es que al llegar fueron alojados por otro empleado en una vivienda sin calefacción, con una temperatura bajo cero en el ambiente, apenas un colchón inflable y sin cocina ni los servicios mínimos."Dormimos una arriba del otro para no morirnos de frío", contó.

    "El viernes llegamos y el sábado nos obligaron a trabajar de 13 a 3 de la mañana y hasta tuve la desgracia de contagiarme coronavirus y obviamente mi familia también. Sin muchas más explicaciones y después de varios días de recuperación y de tener que costear los medicamentos y atención médica porque en la fábrica no me habían registrado, estas personas decidieron despedirnos", mencionó.

    "Estamos desesperados porque conseguimos una nueva casa para estar, pero ahora nos piden que a cambio de esa vivienda y de comida trabajemos toda una temporada en una heladería. No imaginábamos que íbamos a tener que pasar por estas condiciones de vida ni que nos iban a querer explotar como lo están haciendo", dijo Gastón.  

    "Necesitamos ayuda para volver a casa y hay muchos amigos moviéndose para que podamos hacerlo en Bahía. Ya perdimos casi todo y lo único que nos queda es que alguien pueda ayudarnos a volver, porque no tenemos dinero ni recursos para hacerlo, ya que invertimos todo en esto", se lamentó.