Bahía Blanca | Domingo, 03 de marzo

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Cuando huele bien, parte 2

Si bien el sexo se experimenta con los cinco sentidos, gusto y olfato tienen mayor protagonismo al momento de practicar sexo oral.

   En el capítulo anterior abordamos genitales masculinos hoy nos centramos en los femeninos que a diferencia de los anteriores, estos son internos y requieren otros cuidados.
 
   Si bien el sexo se experimenta con los cinco sentidos, gusto y olfato tienen mayor protagonismo al momento de practicar sexo oral, y tal como vimos respecto de pene, testículos y semen, en este caso hay factores a tener en cuenta.
 
   La higiene es un factor clave, diría que el más importante. Se recomienda al menos una vez al día realizar una higiene de la zona. Hay que buscar asesoramiento respecto de jabones porque ciertos productos alteran la flora vaginal. 
 
   Las toallitas húmedas sacan de apuro, pero al igual que en los hombres, la zona anal también debe ser muy bien higienizada, especialmente por su cercanía a la vagina. La higiene evita olores desagradables y hay que prestarles atención a las enfermedades de transmisión sexual, ya que además de un riesgo para la salud, los contagios suelen emanar también olores inadecuados.
 
   Es un mito que la vagina de la mujer huele a determinados productos de mar, tal como sucede en el hombre, los genitales tienen su propio olor y sabor y varían en cada persona.
 
   Sí hay relación entre los productos que se ingieren y en lo que éstos pueden generar. Algo así como “dime qué comes y te diré como hueles. 
 
   Violeta Blue en su libro “El arte del sexo oral” revela datos interesantes. Una vagina cuidada y sana tiene un pH que oscila  entre 3.8 y 4.5 para que podamos tener un parámetro más claro, el limón tiene 2, el café negro 5 y el vino es muy similar al vaginal.
 
   Si bien no hay una receta matemática hay alimentos que optimizan olores y sabores. La ingesta de cítricos, ananá, kiwis, banana, melón y mango le dan mejor sabor a la zona y por ende a la lengua. No se recomienda el café, el ajo, las carnes rojas y los espárragos.
 
   Tal como sucede en los hombres, tabaco, alcohol, drogas y hasta el uso de antibióticos hacen que la vagina tengo un olor y  un sabor desagradable.
 
   Respecto del vello hay posturas disímiles. Si bien hay una tendencia, moda y hasta las películas eróticas y pornográficas  promueven la erradicación total, otros sostienen que tiene hasta una función protectora.
 
   Por lo tanto, más allá de la opinión, el vello no debe ser un impedimento. Si es condición innegociable la higiene y el cuidado. El vello debe estar limpio, mantenido, tal vez recortado para quien opta por conservarlo.
 
   Por último, a la gran mayoría de las mujeres les encanta el sexo oral así que para los y las reticentes, los olores y los sabores ya no son excusas.
 
    Hasta el próximo encuentro. Lic. Magda.