Bahía Blanca | Lunes, 03 de octubre

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Annemarie Heinrich: una leyenda de la fotografía retratando el puerto y las playas locales

La alemana visitó, y dejó su impronta, en el puerto de Ingeniero White y en las localidades de Monte Hermoso, Pehuen Co y Sierra de la Ventana. Fue en abril de 1952.

Durante una caminata por la vereda de la calle O’Higgins. / Fotos: Archivo La Nueva.

Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   Un huevo de tiburón sobre la arena; el entramado de hierro del faro de Monte Hermoso; el borde de una rueda dentada. Todos estos elementos, que pueden pasar desapercibidos para cualquier caminante que recorre la zona del puerto bahiense o las playas vecinas a la ciudad, no lo fueron para el entrenado ojo de Annemarie Heinrich (1912-2005), para muchos la mejor retratista del siglo XX de nuestro país y una leyenda del rubro, luego de fotografiar durante casi 50 años a los ídolos del cine, el teatro, la radio, la literatura y la danza para las tapas de las publicaciones más destacadas dedicadas al mundo del espectáculo.

   Annemarie tuvo oportunidad de visitar y hacer fotografías en el puerto de Ingeniero White y en las localidades de Monte Hermoso, Pehuen Co y Sierra de la Ventana en abril de 1952, como parte de las actividades recreativas que desarrolló durante su estadía de una semana en nuestra ciudad, en ocasión participar de la inauguración de una muestra de sus trabajos en los salones de la biblioteca Rivadavia, donde expuso cien fotografías de diversas y variadas temáticas.

El faro Recalada, en Monte Hermoso.

   Annemarie tenía 14 años cuando llegó a nuestro país, junto con su familia, desde Alemania. Se instaló en Entre Ríos para luego emigrar a Buenos Aires, donde poco a poco se fue forjando un lugar en el mundo de la fotografía, colaborando en publicaciones como Novela Semanal, Mundo Social y El Hogar, para luego sumar a Antena y Radiolandia.

   Es extensísima la lista de las personalidades que retrató a en sus casi 50 años de carrera. Entre ellas se incluye a una muy joven Eva Duarte, Isabel Sarli, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Mirtha Legrand, Tita Merello, Aníbal Troilo, Alfredo Alcón, Chabuca Granda y Mercedes Sosa.

Primer plano de dos hombres trabajando junto a un barco en el puerto de White. En el fondo, botes y un tren de carga.

   Gran parte de sus obras integran —actualmente— las colecciones permanentes del Museo Nacional de Bellas Artes, del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, del Museo Nacional de Cine, del Museo Mundial de Tango y de varios museos internacionales.

   En 1982 fue nombrada por la FIAP como Honorable Excelencia y en 1992 premiada por el Teatro Colón por contribuir a la cultura. Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, se retiró de la actividad profesional en 2001.

La visita a la ciudad

   Annemarie llegó a nuestra ciudad la primera semana de abril de 1952. La invitó el Foto Club Bahía Blanca, para la inauguración de una muestra de cien de sus trabajos en las salas de arte de la biblioteca Rivadavia.

Annemarie llegó a Bahía Blanca invitada el Foto Club Bahía Blanca.

   “Se reúnen en la misma más diversas expresiones, tratadas con esa visión y sentido artístico tan personal en la autora, una de las artistas más sobresalientes de su género”, mencionó una publicación en referencia al evento.

   La exposición se mantuvo los días 8, 9, 12 y 15 de abril y abarcaba una gran variedad de trabajos, desde retratos a artistas a desnudos, pasando por paisajes y composiciones.

Annemarie Heinrich con el intendente Norberto Areco y Alejandro Wolk (der.).

   La apertura contó con la presencia del intendente municipal, ingeniero Norberto Arecco; el secretario de Cultura de la comuna, Arnaldo Colina y el presidente del Foto Club, el talentoso fotógrafo Alejandro Wolk. “Annemarie trajo algo mucho más inquieto y artístico que los retratos de sus modelos, demostrándonos que su espiritualidad va más allá de su simple labor profesional rutinaria”, dijo Wolk en la apertura de la muestra.

   La exposición fue visitada por cientos de personas y tuvo resonancia a nivel nacional.

“La belleza se aprende mirando”

Cabeza de pescado en la playa con un cigarrillo en la boca. 

   Lo particular de aquella visita a Bahía Blanca es que Annemarie no pudo con su genio y aprovechó los paseos por el puerto de Ingeniero White y las playas de Monte Hermoso y Pehuen Co para realizar fotografías, llamativas y singulares. Todas dan cuenta de su sensibilidad para captar el espíritu de cada lugar, poniendo su ojo y su alma en situaciones cotidianas de esos sitios, desde un solitario huevo de tiburón, pasando por la maraña de hierros del faro de Recalada o una rueda dentada simbolizando la labor portuaria.

Huevo de tiburón

Primer plano de un mecanismo con una rueda en el puerto de Ingeniero White.

   En blanco y negro, Annemarie dejó un puñado de fotografías, hasta hoy inéditas, que permiten disfrutar de un verdadero tesoro artístico, de pura cepa local y regional. Una mirada distinta a los lugares de siempre, donde también se la puede ver trabajando con un trípode o tirada sobre la arena para lograr la mejor toma y captar el alma de cada lugar, de la misma manera que lo hacía al retratar a una persona.

Trabajando sobre la arena de Monte Hermoso.

   “Una cara debe expresar todo lo que un ser humano tiene dentro de sí, y eso lleva tiempo. La belleza se aprende mirando. Trabajé toda mi vida mirando un cuerpo, una luz, un reflejo”, supo decir.

Toma aérea de dos personas en al playa. Una esta subiendo a un bote. Bahía Blanca.