La realidad golpea la puerta

Juan Pipkin: “Cuando se normalice todo, ojalá que el año que viene, volveré a correr ”

23/5/2020 | 06:30 |

El nacimiento de un proyecto empresarial y las complicaciones causadas por la pandemia del coronavirus, motivaron al bahiense a tomarse un descanso y no continuar acelerando en la Clase 3 del TN.

Fotos: Archivo- La Nueva.

Por Tomás Arribas / tarribas@lanueva.com
(Nota publicada en la edición impresa de hoy)

   Da la sensación que las diversas actividades deportivas del país se podrían reactivar paulatinamente hacia fin de año. O al menos eso procuran lograr desesperadamente los dirigentes de turno.

   Sea como fuere, la mayoría de los protagonistas involucrados coinciden en que el ciclo 2020 es prácticamente un año perdido. Y en consecuencia, algunos comenzaron a tomar cartas en el asunto...

   "Es una lástima, pero hoy prefiero priorizar un emprendimiento empresarial que estoy llevando adelante con varios. Como es algo tan grande lo que tenemos entre manos, le quiero poner todas las pilas y eso me va a complicar mucho si se reanuda el campeonato este año poder correr como tienen planeado, cada 21 días", cuenta el piloto bahiense Juan Pipkin.

   Al igual que el pigüense Sergio Alaux, quien días atrás manifestó su voluntad de tomarse un respiro en el TC, Juanito deja stand by su participación actual en la Clase 3 del Turismo Nacional, tras dar el presente solamente en la apertura de campeonato en Bahía Blanca (se ausentó en la segunda por cumplir con la cuarentena obligatoria).

   La lejanía de su residencia (desde hace varios años se encuentra radicado en Estados Unidos), los proyectos laborales mencionados y los planes del TN de competir cada dos semanas, son demasiados impedimentos para continuar al volante e ir tras el objetivo del título.

   "No me voy por falta de presupuesto, sino porque no voy a tener tiempo para correr. Al vivir en el exterior, tener que viajar cada dos semanas me complicaría demasiado los planes. Ahora tengo la mente puesta en esta nueva empresa que estamos armando afuera, quiero enfocarme ahí. Cuando se normalice todo, ojalá que el año que viene, volveré a correr", argumentó Pipkin.

   "Hay mucha gente apoyando e invirtiendo en el proyecto--agregó--. Es por eso que no quiero perderme la posibilidad de hacerlo bien y estar cerca de cada detalle. Yo sé que si sigo corriendo, de la forma que se planea la reanudación, no le voy a poder dedicar el tiempo necesario a ninguna de las dos cosas. Si hago, sea lo que fuera, algo doy el 100%".

   --¿El emprendimiento surgió como consecuencia del coronavirus o venía proyectado de antes?

   --No, lo empecé hace un año, pero con esto se nos atrasó absolutamente todo. Antes del coronavirus me había acomodado para poder hacer todo el año sin muchas complicaciones, considerando que se iba a correr cada un mes, pero ahora se complicó demasiado todo. Estamos atrasados y se nos juntaron muchas cosas.

   "Hay que ver cómo reacciona todo. Quiero darlo todo de acuerdo a los planes con los socios. Más allá de la contingencia por el coronavirus, venimos muy bien. Increíblemente, en Estados Unidos, uno de los países con más infectados y muertes, están habilitando todo, así que estamos viendo cómo empezar", aclaró.

Fiel a Pablo Arana

   El amanecer del calendario deportivo 2020 se presentaba muy prometedor para el Arana Ingeniería Sport, estructura que comanda el bahiense Pablo Arana, con los pilotos Juan Pipkin y Alfonso Domenech siendo las cabezas del proyecto deportivo.

   Un valor agregado a la ambición de batallar por el "1": el estreno de un flamante Chevrolet Cruze de nueva generación, ilusión que, al menos para el propio Pipkin, deberá esperar...

   "Ni bien tomé la decisión, automáticamente lo llamé a Pablo (Arana). No solo me entendió, sino que estuvo totalmente de acuerdo. Por supuesto que siempre que lo pueda ayudar lo haré, y ojalá que se acomode todo rápido para volver a correr", explicó el ex subcampeón de la Clase 3.

   "Lo dije en varias oportunidades, en mi cabeza no está correr con otro equipo que no sea el de él. Corro -aclaró- porque el automovilismo es una pasión y porque me divierte mucho. Pero más me divierto y con cada uno de los chicos que integran el equipo. Me encanta estar hasta tarde con ellos mientras trabajan, cocinarles y vivir a pleno esos momentos. Para ellos es un trabajo, pero yo el fin de semana de carrera lo vivo como unas mini vacaciones".

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   --¿El Cruze está listo?

   --Sí, prácticamente listo. Ya estaba con las 4 ruedas arriba de la balanza y con todo encaminado. Rodrigo Esteban, mi ingeniero en pista, y Pablo hicieron un tremendo laburo en ese auto. Va a funcionar excelente. Por eso quise comunicarles rápido que me bajaba, para que tengan tiempo de ir a buscar un piloto para ese auto. Considero que será uno de los mejores autos de la categoría próximamente. Aunque hay que entender que será difícil, el país está en llamas y no sé cuántos estarán en condiciones de volver.

"Pintaba para ser un año excelente. Por segunda vez en mi carrera contaba con un auto realmente bueno y en condiciones de pelear en todas las carreras y un presupuesto acorde al objetivo. Nunca fui de escatimar en nada, pero esta vez estaba todo muy bien en ese sentido", aclaró.

“Creo que al TN va a costarle mucho reacomodarse”

   Desde Apat se conoció hace semanas la presentación ante la Nación de un protocolo de seguridad e higiene, proyectando una eventual vuelta del automovilismo al país, conjuntamente con un precalendario que prevé competencias cada 21 días y un cambio reglamentario técnico.

   Al respecto, sobre la posibilidad (¿remota?) que los motores se enciendan nuevamente en el corto plazo, Pipkin prefirió ser cauto.

   "Creo que al TN va a costarle mucho reacomodarse después de este golpe. Muchos pilotos corren con el apoyo de empresas medianas, especialmente en la Clase 2. A ellos les va a doler mucho. Aunque ciertamente será difícil para toda categoría. Igual siempre hubo altibajos y el TN supo salir adelante, la dirigencia es muy buena", explicó.

   "Lo que no me gustó es que aprobaron la modificación técnica para bajarle las revoluciones a los motores (NdR: con el fin de abaratar). Eso es muy difícil de lograr en un Clase 3, porque, por ejemplo, el Chevrolet tira 9.000 vueltas, mientras que los Toyota y los Ford tienen el torque bastante más bajo. Entonces, a esas marcas, bajarles las revoluciones no les va afectar. En nuestro auto, por el contrario, se notaría mucho, porque perdería potencia. En ese caso nos deberían dejar la brida más grande, sino estaríamos en desventaja", aclaró.

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