Con la indignación no basta

1/7/2019 | 20:15 |

Por
Miguel Angel Asad

Es la hora de “frangolleros” calificados de “hombres de Estado”. El pueblo mira atónito este zapping de egos e hipocresía. Hay agobio ante una ingeniería electoral con pícaros expertos en roscas. Al decir de Stephane Hessel en “Indignaos”, de esto no se sale sin indignación. Hay un lleno de leyes que ahogan el espíritu. “Legibus laburantur”  (Tácito), sin el Restaurador. Un lleno de símbolos vaciados o ausentes como la escarapela en la solapa presidencial: un páramo donde no hay nada que se respete. Mas la indignación requiere urgente de la “función merecida”, lo que Buffon tomaba para afirmar que “el estilo es el hombre”. Con Pichetto, hasta la derecha lo ha perdido. Escasea. Abundan “candidatos garrocha”. Son los que después en, el poder, devendrán “perduellis” con tenedor libre donde servirse alforjas para sí, en abundancia impúdica. El pueblo reclama a tientas -por ahora- “arrojarnos al fondo de lo desconocido para encontrar algo nuevo”(Baudelaire). Pero Hessel advierte: “Ojo. Debemos crear. No basta con resistir. La peor de las actitudes es la indiferencia. Solo se es hombre si uno se compromete. No hay nada más legítimo que indignarse contra Wall Street. Hay que salirse de la horda codiciosa y entretejer solidaridad. El justo reparto de la riqueza creada por el trabajo debe primar sobre el poder del dinero”. Hessel defendió la causa palestina, e inspiró los movimientos novedosos de Europa, tras haber sido en 1948 el que redactó la Carta de la ONU. Hessel entronca con aquella sensata propuesta de los indignados de 1968: “la imaginación al poder”. 
Perón amortizado en 1973 se había encontrado con su amigo Mao en China, que le mostró la similar cueva de tierra y piedra tallada donde moraban cada noche con su esposa,como el otrora dormidero en la montaña, “para que el oropel de los Palacios no le tentara olvidarse del origen de su lucha”. Perón seguiría intercambiando cartas con su amigo el General Eisenhower; extrañando los jóvenes que cursamos sociología del poder con el General en Puerta de Hierro. Allí plasmo sus ideas en “La comunidad organizada”, tras la lección  que volcó en “La fuerza el derecho de las bestias”. En 1974 culminaría en el “Modelo Argentino para el Proyecto Nacional”. Sabía que con la indignación no basta. No bastó una Atenas sin las guerras médicas. No  bastó un Versailles sin el Pueblo corriendo a la Bastilla. No bastó una Forja con Jauretche y cien más, en cada esquina sembrando indignación, sin un 17 de Octubre de 1945 pasando a nado el Riachuelo. Como tampoco bastó la verba indignada de Gaitan sin el Bogotazo. No bastó un México robado su territorio por EEUU -fallido Estado con mas de 100.000 muertos en guerra social- atravesado por carteles de la droga que el mercado yanqui necesita para aplacar las pesadillas de su maquinaria bélica e inmisericorde. Chapaleamos en la fealdad. “Perdimos la capacidad de ensueños (el “desencantamiento”´de Weber).Estamos “manoseados”: no hay mas libertad que para consumir medios enlatados, espionajes a granel y morir de hambre, desocupados o de aburrimiento. Ya no gobierna el “domador de reposeras”. Llegó la derecha de “logias”, que olvida los idiomas aborígenes del Acta de la Independencia, redactada en aymara.  Pero concluyo con Hessel: con  solo indignarse no basta.

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