Hiroshima: grullas de papel por la paz
Desde hace más de 60 años niños de todo el mundo dedican este día a una labor manual muy particular: realizar grullas de papel, a partir de la técnica conocida como origami, consistente en el plegado de papel sin tijera ni pegamento, para obtener una figura.
La grulla en particular es un ave que en Japón es símbolo de la prudencia.
En 1955, la niña Sadako Sasaki estaba en un hospital de Hiroshina: sufría leucemia como consecuencia del bombardeo atómico del 6 de agosto de 1945 sobre esa ciudad japonesa.
Escuchó entonces una leyenda que aseguraba que haciendo mil grullas de papel los dioses escucharían cualquier pedido que les hiciera. A pesar de su esfuerzo, la enfermedad no le permitió completar esa cantidad. Pero su tarea no fue en vano.
Hoy, cada 6 de agosto, por miles llegan las grullas de papel a Hiroshima, como mensaje a favor de la paz y recordatorio del bombardeo. De varios colores, las pequeñas esculturas se colocan en el monumento a la Paz y en la estatua que recuerda a Sadako.
La bomba atómica sobre Hiroshima fue arrojada a las 8:15 del 6 de agosto de 1945, desde una avión B-29.
Tardó 55 segundos en llegar al punto de la explosión. En pocos segundos mató a 80 mil personas, el 40% de la población de la ciudad.