Los ojos, en la economía y en el dólar

29/7/2017 | 07:50 |

Por
Pablo Wende

Finalmente llegó el famoso “segundo semestre” para la economía.

Aunque todavía no hay datos de julio, los últimos dos meses muestran claros signos de recuperación de la actividad, que incluso ha llegado a sectores que venían más rezagados como la industria. Según los últimos datos oficiales, el repunte interanual ya se ubica en niveles superior al 5%.

La lectura debe ser de todas formas cautelosa: si bien se trata de un dato positivo, la comparación se hace contra períodos muy flojos para el sector, como fueron el segundo y el tercer trimestre de 2016.

La consultora de Orlando Ferreres reveló que la economía se expandió a una tasa de nada menos que el 4,6% en junio en relación al año anterior.

Y el segundo trimestre finalizó con una suba de 4% interanual, lejos el mejor dato de los últimos años.

La construcción, por el impulso de la obra pública, lidera esta mejora, con una suba del 11% el mes pasado, mientras que el sector agropecuario aparece segundo con una mejora del 7%.

Enseguida aparece la industria fabril, con una recuperación del 5,9%.

Pero también resurgen otros sectores que venían jugando de atrás, como el comercio minorista que presenta una mejora del 5,6%. La recuperación de los salarios y el medio aguinaldo permitieron que lentamente la venta minorista empiece a levantar cabeza.

Las estadísticas que muestran caídas persistentes en la venta de supermercados deben ser tomados con pinzas, ya que creció significativamente la compra en mayoristas y el autoservicios, en la búsqueda de mejores precios.

El test electoral

A dos semanas de las elecciones, se trata de un escenario más que favorable para el Gobierno.

Una economía que muestra ya datos muy claros de recuperación, salarios que lentamente van recuperando poder adquisitivo, al tiempo que se mantiene la expectativa favorable sobre el futuro de la actividad.

Pero los buenos datos que empieza a mostrar la economía quedan opacados por la suba del tipo de cambio de las últimas semanas.

El nerviosismo entre los inversores viene en aumento desde que Cristina Kirchner decidió lanzarse a la candidatura.

Y obviamente la proximidad de las PASO provoca que la ansiedad vaya en aumento.

Los distintos operadores del mercado coinciden en que el principal efecto que se viene notando en las últimas semanas es la dolarización de carteras: es decir ahorristas que deciden cambiarse de transferir sus inversiones en Lebac y otros activos en pesos directamente a dólares. “De 1.000 clientes, en el último mes hubo 100 que prefirieron pasarse a la divisa”, explicaba un operador bursátil sobre el cierre de la semana.

Para casi todos es una sorpresa que el Central se haya mantenido totalmente al margen del mercado, dejando que el tipo de cambio continuara su tendencia al alza.

Aún con la suba acumulada desde mediados de junio, el dólar no le gana a la inflación en lo que va del 2017.

Y desde ese punto de vista, lo único que sucedió fue un movimiento que corrigió parte del atraso que venía acumulando el tipo de cambio.

Sin embargo, resulta inevitable que una suba que ya supera cómodamente el 10% provoque un grado de incertidumbre.

Pero especialmente revela la importancia para que tiene para el futuro de la economía el resultado de la elección de octubre.

La suba de la divisa no tendría nada de peligrosa, si no fuera porque en la Argentina existe siempre el peligro de un traslado a precios. Un fenómeno que no se produce en otros países de la región, pero que en la economía doméstica ha sido una constante en las últimas décadas. ¿Será diferente esta vez? Imposible afirmarlo.

Y si bien se corre el peligro de un traslado a la inflación, al mismo tiempo el reacomodamiento cambiario genera efectos positivos. Le devuelve a la industria parte de la competitividad que había perdido y desalienta por ejemplo los viajes al exterior, al encarecerlos significativamente.

Más allá del dólar, para el Gobierno el resultado de la elección y también cómo le vaya a Cristina Kirchner resultan datos claves para mantener el “romance” con los mercados.

En las últimas semanas cayó significativamente el optimismo de Wall Street en relación a la Argentina.

La mejor expresión para definir la mirada de los inversores es “apatía”.

El peligro de un regreso al pasado mantiene en vilo a los traders, pero muchos empiezan a vislumbrar la posibilidad de una victoria “pírrica” de Cristina Kirchner, parecido a lo que sucedió con Julio de Vido.

El ex ministro de Planificación Federal consiguió mantenerse como diputado, pero pagando un alto costo político. La ex presidenta podría triunfar en las PASO, pero aún así quedar muy comprometida para el 22 de octubre.

La volatilidad del tipo de cambio y el aumento del riesgo país de las últimas semanas reflejan todas estas incógnitas.

Pero más que nada terminan eclipsando las buenas noticias económicas que ya aparecen de manera mucho más consolidada. La recesión quedó atrás, aunque una mayoría aún no lo perciba.

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