La Justicia es ciega

29/4/2017 | 20:47 |

Por
Maximiliano Allica

Por un habeas corpus de la Defensoría Oficial, en la Comisaría Primera casi clausuran los calabozos. Denuncian falta de gas y agua caliente, pésima higiene y hacinamiento. En un lugar para 8 reclusos a veces terminan "ranchando" hasta 30. Pared de por medio, las oficinas de los policías tampoco tienen gas ni calidad de servicios. ¿Llovieron los recursos judiciales para reclamarlos? Adivinen.

Minutos antes de recibir a Mauricio Macri, Donald Trump resumió sus expectativas con estilo cítrico: "Yo le voy a hablar de Corea del Norte, él me va a hablar de limones". El norteamericano definió luego al argentino como un "gran líder" y en el almuerzo tuvo un delicado detalle de anfitrión: había opción de chori para plato principal. Las relaciones carnales ya ni siquiera son peceto

Santa Cruz, casi Fuenteovejuna. Una horda intentó arrasar una casa donde había dos mujeres y una bebé. Quiénes eran las mujeres no es relevante. Repudio a este ataque, repudio a quienes apedrean el auto del presidente, no importa cómo se llame. La violencia es siempre condenable. Cuando nos parece justificable según las circunstancias, habilitamos a que cada uno interprete. Ojo.

Avanza el mejor otoño del mundo y no llega el frío, vital para combatir al enemigo público número uno de los bahienses: el mosquito. Las nubes de insectos lideran con comodidad el ránking de quejas ciudadanas. En segundo lugar figuran los pozos en las calles, esos que te hacen insultar al cielo cada dos cuadras, un verdadero grano en el bache del gobierno municipal. No pican con gran disimulo.

Unos 9.000 jubilados bahienses siguen sin médico de cabecera. Se trata de un desamparo autóctono, no ocurre en otras partes del país. A los profesionales les parece muy poco el dinero que ofrece el Pami por cada consulta y miles de abuelos se ven obligados a arrastrarse de acá para allá para atender sus problemas de salud. No son negocio.

El cuerpo mutilado de Araceli Fulles apareció en el patio del último hombre que había estado con ella. Según la autopsia, murió el mismo día de su desaparición. El sospechoso huyó minutos antes del hallazgo del cadáver, después de haber declarado dos veces ante la fiscal Graciela López Pereyra, ante quien afirmó que la sangre encontrada en su camioneta era de un lechón. La Justicia es ciega.

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