BAHÍA COME Y TOMA

Dos razones para decantar el vino

29/1/2016 | 00:18 |

Por
Mariana Kiehr

Una de las preguntas más frecuentes acerca del servicio del vino es cuando usar un decantador para realizar el mismo.

Un decantador de vino es una especie de recipiente en forma de botella con un amplio cuerpo y base ancha, con el objeto doble de decantar los restos sólidos del vino, además de permitir respirar y que de esta forma se expresen mejor los aromas del mismo.

Los decantadores pueden variar en volumen, forma y diseño. Pueden elaborarse por regla general de materiales inertes (tales como vidrio) y pueden contener en volumen una botella estándar de vino (0,75 litros).

Su atractivo diseño hace del decantador un objeto muchas veces confundido con un artículo de decoración pero su función es concreta y efectiva.

La decantación es el proceso de separación de dos sustancias (líquido-líquido o líquido-sólido) con distintas densidades.

Al dejarlas en reposo, la sustancia de densidad más alta caerá al fondo del "deposito de decantación" permitiendo obtener un líquido "limpio". En recomendación de Riedel, empresa líder en la fabricación de copas de vino y accesorios de servicio con más de 250 años de historia, existen dos razones por las que hay que decantar los vinos:

1. Decantar los vinos añejos para separarlos de su sedimento.

2. Decantar los vinos jóvenes para acelerar su oxidación y dotarlos de mayor complejidad, descubriendo aromas y sabores.

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Para airear vinos de hasta 10 años, tanto tintos como blancos, se deben descorchar de 8 a 12 horas antes de ser consumidos, o decantarlos para acelerar el proceso de oxigenación.

El principal componente del vino, presente en él desde su primera fermentación (alcohólica), es el dióxido de carbono. La decantación disminuye la cantidad del dióxido del carbono y “madura” el vino, permitiendo que su bouquet se presente más rápido.

En el paladar, los vinos tintos decantados ofrecen niveles más altos de expresión de fruta, integrando y suavizando los taninos.

Para decantar los vinos jóvenes, se recomienda voltear la botella directamente dentro del decantador y dejarlo caer en el contenedor para su oxigenación.

Para decantar los vinos añejos, se debe dejar caer el vino lentamente en el decantador para que el sedimento permanezca en la botella.

¿Duda aún de las ventajas de la decantación? Haga la siguiente prueba:

Usando copas idénticas, decante la mitad del vino de una botella y sirva la otra mitad directamente de la botella a la copa.

Pruebe ambas muestras y saque sus propias conclusiones pero recuerde, para el disfrute del vino no hay fórmulas mágicas e infalibles, sino que debemos mostrar toda nuestra sensibilidad y aprender a relacionarnos directamente con el vino como lo que es, un producto de la tierra, con capacidad de expresión, de hablarnos sobre su origen y sus cualidades.

Si así lo hacemos, y escuchamos el mensaje que nos transmite con su color, su sabor, su estructura, sus aromas... estaremos siempre en condiciones de sacar el mejor partido a nuestras botellas.

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