Bahía Blanca | Sabado, 04 de abril

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“Cuando alguien cambia, el contexto también cambia”

Nuevo bestseller. En En cambio, el doctor en biología molecular vuelve a explorar desde la neurociencia el potencial del cerebro. El valor clave de la voluntad.
“Cuando alguien cambia, el contexto también cambia”. Domingo. La Nueva. Bahía Blanca

“La gente quiere empezar a disfrutar más de su trabajo, a sentirse bien pero no solo a partir de las seis de la tarde, sino todo el día. Las personas están interesadas en ser más eficientes y en hacer las cosas bien por el solo hecho de hacerlas bien, no por tener un sueldo detrás", considera Estanislao Bachrach.

En su nuevo libro, En cambio, número uno en los rankings de no ficción desde hace meses, Bachrach --autor del exitosísimo Agilmente-- lanza con un léxico coloquial una guía científica, con ejemplos, tests, historias y estudios, para aquellos que buscan un cambio.

“El concepto es diferenciarte a vos de tu cerebro explicando que el cerebro está en un modo de supervivencia, son cables y neuronas conectadas que quieren que seas lo más automático y homogéneo posible, que no corras riesgos y repitas, porque así se augura la supervivencia del día. Es lo opuesto a cambiar, a hacer cosas distintas, a equivocarse”, indica Bachrach.

En cambio (Sudamericana) es, para su autor, una invitación a la introspección.

“Uno trata de controlar lo externo, culpar al país o a los compañeros sin pensar primero en entenderse. El contexto o lo de afuera es muy difícil que lo cambies, entonces: ¿qué hacer mientras tanto con lo de adentro?”, interpela.

La tesis central que presenta Bachrach (nacido en Buenos Aires, en 1971) es explicar el funcionamiento de la mente --pensamiento y emociones--, porque ese conocimiento permitirá producir cambios a nivel cerebral y eso implica cambiar gracias a las herramientas que se están descubriendo en el campo de la neurociencia, que en los últimos años se ha desarrollado descomunalmente.

“El libro cuenta cómo vos con tu mente podés adueñarte de tu propio cerebro conociéndolo, sabiendo cómo funciona y las trampas que va a querer hacerte, no para molestarte, sino para protegerse. Pero esa protección del día a día a veces no se condice con lo que vos querés a largo plazo”, sostiene.

En los últimos tiempos, “la zona de confort” comenzó a agrandarse para muchos, y lo que Bachrach propone con estudios, ejercicios y claves de bienestar es correrse de esa meseta diaria para arriesgarse a nuevos desafíos mentales. Pero, aclara, cambiar es importante cuando alguien lo desea, es para el que tiene ganas.

“No son fórmulas mágicas, porque en este libro lo que hay son herramientas derivadas de la ciencia que no son perfectas. No es el cambio por el cambio”, advierte.

Mente, emociones...

¿Puede uno enseñarle al cerebro cómo manejar las emociones?

“Claro que puede y eso lo manejas con tu mente. El cerebro no quiere que pienses, busca el alivio automático. Si a vos gritar algún día te alivió, el cerebro va a decir gritá, pero a largo plazo gritar ya no te sirve y con el correr de los años perjudica tu relación con los demás. Es reeducarlo y se puede a cualquier edad”, responde el científico.

Además de la actividad física, de poner pausas y de la meditación -–pilares en este recorrido-- Bachrach indica que hay que vivir nuevas experiencias prestándoles lo que llamamos “atención positiva”, establecer expectativas coherentes y valiosas y aprender a utilizar el poder de vetar pensamientos, emociones y acciones automatizadas de tu pasado que ya no son beneficiosas.

Bachrach también señala que cambiar muchas veces es entrar en conflicto, significa admitir qué comportamientos del pasado estaban mal o no nos hacían feliz, y esta ruptura con el pasado es un gran disparador de ansiedad.

“Cambiar es aceptar que no siempre vas a estar bien, ni siempre vas a tener razón ni siempre vas a querer lo mismo para tu vida”, agrega en su libro, que podría entrar en un género híbrido de autoayuda respaldada por la neurociencia.

La voluntad, esa capacidad para controlar impulsos y deseos, es otra variable para lograr ese tan mentado cambio.

“Hay estudios que muestran que tenés menos voluntad a medida que la vas usando. Si usaste la voluntad a la mañana, a la tarde está menos energizada. Es como una pila, es fisiológico y es clave para cambiar porque hay que entender cuándo la estás usando bien”.

La autocrítica y lo negativo que uno suele pensar de sí mismo son parte de un boicot para cambiar. El autor cuenta que se compara con escáner cerebral a gente que se autocritica mucho y a personas que no.

"En los primeros se encienden áreas como si fuesen una prisión, más trabado, no es motivacional de cambio. En definitiva, todo lo hipernegativo genera interferencias en el cerebro, la gente tiende a defenderse, se siente amenazada, no son efectivas para cambiar, sí para reaccionar", agrega.

Las diferencias

Bachrach sugiere que con pequeños cambios se hacen las diferencias.

"Deja de gritarles a tus hijos o al tipo que te putea en el tránsito. Si lográs eso y derivás esa ira hacia otro lugar, cambia tu vida. Bajate tres paradas antes del colectivo y caminalas. Son pequeños, pero importantes y si lo lográs tenés que mimarte porque cuando al cerebro lo tratás bien se va animando a seguir haciéndolas".

Las estadísticas no mienten.

"Entre un 10 y un 20 por ciento de la gente logra cambiar algo y está perfecto porque cuando alguien cambia, su contexto también. Son agentes de cambio que empiezan a doblar el timón y el barco da la vuelta”.

Para Bachrach todo es un esfuerzo, es aprender algo nuevo, es ser el autor de su propia historia.