OTRAS VOCES

Inicio del museo ferroviario

11/1/2015 | 00:17 | por Jaime Linares

Cuando el peronismo en su etapa ultra neoliberal entregó gran parte del patrimonio nacional ( YPF, ENTel, Gas del Estado, Aerolíneas Argentinas) y privatizó brutalmente otras empresas como los Ferrocarriles y en Bahía Blanca quedaban sin trabajo más de 5.000 personas, un grupo de exferroviarios, encabezados por Adolfo Repetti, decidieron “reservar” parte de la historia de la empresa en que habían trabajado, en un alejado galpón de los talleres Noroeste.

Fuera de la vista de las autoridades nacionales que fueron vaciando las estaciones de sus elementos identificatorios para trasladarlos a Buenos Aires donde se remataban (en el mejor de los casos) por monedas, los elementos salvados esperaron su turno.

La anécdota disparadora refiere cuando Repetti recibió el telegrama por el cual quedaba cesanteado. Ahí se contactó con Ricardo Margo --titular de Cultura municipal-- quien dispuso de camiones comunales con los que en reiterados y sostenidos viajes se rescataron los objetos.

Así, dispuse dar refugio a estos en el viejo Hotel de Inmigrantes, que habíamos adquirido para sede del Museo Histórico y otras dependencias.

El objeto fue la recuperación del material para hacer un museo ferroviario, que expusiera la trascendencia del ferrocarril en el desarrollo integral del país y, en especial, su contribución al crecimiento de Bahía Blanca, en lo económico como en lo social.

Con la colaboración desinteresada de muchos viejos ferroviarios jubilados y más el aporte de algunos planes sociales municipales, se fue trabajando en la puesta en valor de la gran cantidad de objetos. La documentación fue seleccionada por un equipo encabezado por la profesora Ema Vila.

Para albergar tan variados elementos que iban desde planos a carros de lucha contra incendios o grandes tornos, comenzamos la búsqueda para encontrar un lugar acorde.

Como siempre, conseguir algo del ferrocarril significaba trámites interminables sin definiciones.

A finales del año 2000, pudimos acordar el traspaso de la Usina San Martín, perteneciente a ESEBA Residual, al municipio, ante el deterioro que venía sufriendo tan importante patrimonio de la ciudad. Su concreción fue en octubre de 2001.

Dentro del recinto cedido estaban los talleres de mantenimiento que consideramos apropiados para sede definitiva del museo, porque tenía suficiente superficie cubierta, estaba cercado y tenía terreno para exhibir piezas al aire libre si era necesario.

Por otra parte, Ingeniero White ha sido donde el ferrocarril ha dejado las huellas más visibles: la notable playa de maniobras, los primeros muelles o las colonias que habitaban sus empleados según su jerarquía, por citar a algunas.

La recuperación fue trabajo duro por las condiciones de abandono en que se encontraba toda el área y la escasa disponibilidad de recursos de entonces.

Dispusimos que la Delegación de Ingeniero White se encargara de los trabajos de reparación de mampostería y pintura del galpón, del área de guardia y lo que se conoce hoy como la Casa del Espía. Los trabajos concluyeron a mediados de 2003.

Por último, el área y el material se pusieron a disposición del arquitecto Reinaldo Merlino, director del Museo del Puerto, para que haga la materialización del proyecto museístico.

El 7 de noviembre de 2003, según refleja “La Nueva Provincia” y con un gran marco de público se inauguró el museo que se denominó FerroWhite.

Se cumplió con un compromiso electoral asumido y se canceló una deuda de Bahía con el ferrocarril.

Creí necesario este comentario, porque el relato actual indica que el museo cumplió 10 años cuando en realidad hace 11 se materializaba una idea que tuvo su génesis mucho antes.

Dije entonces “el pasado no retorna, pero podemos dejarlo plasmado y escrito para futuras generaciones”, se me hacía pues necesario redactar esta parte de la historia.

Jaime Linares fue intendente de Bahía Blanca por la UCR y actualmente es senador nacional por el FAP. 

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