Piden perpetua para pai umbanda acusado descuartizar a dos mujeres
Un fiscal de San Isidro pidió que se condene a la pena de reclusión perpetua a un pai umbanda que llegó a juicio acusado de haber asesinado y descuartizado a dos de sus mujeres en el Delta del Tigre, entre 2006 y 2008, informaron hoy fuentes judiciales.
En su alegato ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de San Isidro, el fiscal Jorge Strauss reclamó la pena máxima para el imputado Jorge Luis Lubrano (50), un pai umbanda que durante el debate había pedido declarar bajo los efectos del denominado "suero de la verdad", lo que fue rechazado por los jueces.
Lubrano llegó a juicio oral acusado de haber asesinado y descuartizado primero, en 2006, a una pareja suya llamada Diana Vanesa Puebla, y luego, en 2008, a su esposa María Teresa Colombo Van Rensburg (72).
Durante los alegatos, el abogado Luis Rica, representante de la familia de Colombo Van Rensburg como particular damnificado, solicitó a los jueces que condenen al acusado a prisión perpetua sólo por ese crimen.
En tanto, la defensora oficial Inés Mendoza pidió la absolución de Lubrano por falta de prueba directa, y se quejó en el alegato de que al imputado le privaron de la posibilidad de defenderse con el "suero de la verdad".
Los jueces que integran el TOC 1 de San Isidro, Alberto Ortolani, María Elena Márquez y Gonzalo Aquino, decidieron pasar luego a un cuarto intermedio hasta el 25 de abril próximo, cuando darán a conocer su veredicto.
La investigación que derivó en la detención de Lubrano se inició el 23 de junio de 2008, cuando vecinos de la zona del arroyo Abra Vieja, del Delta de Tigre, vieron a la altura del muelle 365 una pantorrilla seccionada flotando en las aguas.
Detectives de la Sub DDI de Tigre, que tomaron a su cargo la pesquisa, relacionaron ese hallazgo con un pedido de averiguación de paradero presentado en una comisaría local por Lubrano, quien informaba no saber nada de su esposa, la veterinaria "Tesina" Colombo Van Rensburg, desde el 3 de ese mes.
Los pesquisas tomaron contacto primero con una hija de la mujer y luego con un hijo, que vive en Estados Unidos y trabaja en el Departamento de Estado de ese país, quienes contaron que su madre le temía a su marido Lubrano. (Télam)