Bahía Blanca | Jueves, 02 de abril

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Conmoción en Villa Loreto por el crimen del mecánico

"Yo lo vi caer, era un 'pan de Dios'", dijo, entre lágrimas, un vecino del mecánico de Villa Loreto que anteanoche presenció el instante en el cual Alfredo Laureano Martín, de 54 años de edad, se rendía ante una certera puñalada al corazón, aplicada en el contexto de una circunstancial discusión.

 "Yo lo vi caer, era un 'pan de Dios'", dijo, entre lágrimas, un vecino del mecánico de Villa Loreto que anteanoche presenció el instante en el cual Alfredo Laureano Martín, de 54 años de edad, se rendía ante una certera puñalada al corazón, aplicada en el contexto de una circunstancial discusión.


 El crimen, como se informó en nuestra anterior edición, se consumó alrededor de las 20.10, en el taller mecánico Martín, ubicado en Misioneros 510, casi Castelar, propiedad del padre del oficial de policía Sergio Martín, quien presta servicio en la comisaría de Villa Mitre.


 Poco después del trágico incidente, personal de la seccional Cuarta aprehendió al presunto autor del asesinato, Oscar Alejandro Patiño (45), en la casa de su madre, ubicada a poco más de 50 metros del lugar del hecho, en el 400 de Misioneros.


 El presunto homicida fue conducido ayer a la fiscalía para prestar declaración indagatoria ante el doctor Christian Long, titular de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 5, de Delitos Complejos.


 Teniendo en cuenta que el hijo de la víctima trabaja en la seccional de calle Garibaldi 262, para evitar eventuales inconvenientes Patiño fue remitido después de su arresto a una celda de la comisaría Primera.


 Mientras tanto, vecinos del sector y voceros policiales coincidieron en señalar en la víspera que el ataque se produjo en el marco de una discusión banal, precedida por un cruce de insultos entre los contendientes, cuando el acusado estuvo a punto de caerse de su bicicleta debido a una maniobra que realizó la pareja de la víctima al intentar ingresar con su vehículo en el taller.


 Consultado ayer por "La Nueva Provincia", el jefe de la Policía Distrital, capitán Marcelo Fabián Bianchettín, ratificó sus apreciaciones --publicadas en la edición pasada--, en cuanto a que el caso estuvo enmarcado por la conflictividad social.


 Previo a la agresión armada, supuestamente Martín y Patiño cruzaron golpes de puño e insultos, aunque el primero creyó por terminada la trifulca y volvió sobre sus pasos para retomar su actividad en el taller, al tiempo que su contrincante sacó un cuchillo que llevaba entre sus ropas.


 "Cuando la víctima da por terminada la situación e intenta ingresar nuevamente a su comercio, el imputado habría sacado entre sus prendas, y que ya portaría, un cuchillo de importantes dimensiones y le habría aplicado un certero golpe en la zona del corazón", explicó Bianchettín.


 El lesionado "se quitó antes de caer el cuchillo y fue trasladado al nosocomio, pero, por la versión que me dio el médico, entró ya sin vida. Es probable que el deceso se haya producido directamente en el lugar del hecho", agregó el jefe policial.


 "Esto está enmarcado dentro de una conflictividad social y fue una cosa del momento", sostuvo Bianchettín.

Impotencia y dolor.




 Según mencionó el capitán Bianchettín, no había indicios en la investigación que permitieran suponer de la existencia de conflictos previos entre la víctima y el imputado.


 "Conocer se conocían, al menos de vista, porque la madre de Patiño vive a escasos metros del taller", indicó el titular de la Policía Distrital.


 Mientras los restos del mecánico eran velados en la sala de calle Estomba al 200, los vecinos de Martín no salían de su estupor por lo ocurrido, y hasta las costaba hablar sin quebrarse.


 "Un hijo del hombre, de 13 años, presenció todo...y pensar que el auto ni siquiera lo tocó, pero igual este tipo dejó la bicicleta en la esquina, se dirigió hacia el taller y lo apuñaló. Después salió corriendo y se metió en la casa de su madre, donde lo encontraron oculto en el baño", señaló un vecino del taller, quien prefirió no identificarse.


 "(Alfredo Laureano Martín) era un hombre que no tenía problemas con este sujeto ni con ningún vecino, para nada; hacía muchos años que tenía el taller", concluyó el lugareño.


Reaccion del hijo de la víctima









 El hijo del mecánico ultimado no estaba en el taller cuando se produjo el brutal ataque.


 El oficial Sergio Martín, que se hallaba franco de servicio, llegó al lugar a los pocos minutos y, al tomar conocimiento de lo sucedido, tuvo una imprevista --pero acaso comprensible reacción--: ir tras el atacante.


 Si bien lo ocurrido de allí en más es materia de investigación, supuestamente el efectivo --que se encontraba de civil--, irrumpió fuera de sí en el domicilio de la madre del sospechoso y, en el patio, realizó un disparo con el arma reglamentaria, tras lo cual se retiró.


 Pese a que no hubo lesionados, la hermana del imputado, Ana Patiño, dio cuenta del incidente a las autoridades policiales, en virtud de lo cual se le recibió una denuncia penal por la posible comisión del delito de abuso de armas, en el que habría incurrido el efectivo.


 Aún desconociendo estas circunstancias, cuando el policía se presentó en el Hospital Penna para conocer el estado de su padre (ingresó fallecido), el jefe de la Distrital le pidió, a título preventivo, que hiciera entrega del arma provista por la fuerza.


 Luego, cuando se tuvo conocimiento del incidente en la casa de la familia Patiño, se dispusieron otras medidas a los efectos de aclarar lo ocurrido en la finca de calle Misioneros al 400.


 "La denunciante hizo entrega de la cápsula servida, se secuestró el arma de Martín, junto con el cargador y proyectiles; además, se realizó el análisis de dermotest y, en forma paralela al sumario que se instruye con intervención de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 2, de la doctora María Marta Corrado, el jefe de la departamental, comisionado Héctor Abel Maggi, puso al tanto de lo ocurrido a los responsables del área de Asuntos Internos de la fuerza", explicó Bianchettín.


 Tras aclarar que el efectivo nunca estuvo privado de su libertad y que no se encuentra separado de la fuerza, el funcionario afirmó que Martín fue licenciado por duelo.


 "El lunes, las autoridades de Asuntos Internos podrán hacer una evaluación de la actitud del efectivo, con el resultado de las pericias a la vista, para determinar si incurrió en un delito de acción pública", precisó.



Sentido adiós. Familiares de Alfredo Laureano Martín tomaron conocimiento de la trágica noticia en el mismo nosocomio provincial, casi al mismo tiempo en que el jefe de la Policía Distrital recibía, de parte del médico de guardia, la noticia del deceso del mecánico. "El oficial Martín llegó junto con la pareja de su padre, les confirmaron el fallecimiento y realizaron el duelo delante del cuerpo. Toda la fuerza policial está de luto ante esta pérdida irreparable", indicó el capitán Bianchettín.