El nacimiento de un hada mucho antes de Peter Pan
Cuenta la leyenda que, cuando un niño ríe por primera vez, en ese mismo instante, nace un hada.
Así, dice el relato, nació Tinker (Campanita) y una saga que promete tres cintas más, como estrategia para intentar copar el mercado y estrenar con fuerza esta nueva etapa de la productora Disney, nuevamente en soledad y escindida de la spielbergiana Pixar que fuera su socia por un par de años.
Amén de la competencia, desde la época en que Walt dio luz a sus primeros productos se sabe de la infalibilidad de la firma para generar productos infanto-familiares y regenarlos en nuevas y diversas creaciones. De esto dan cuenta los subproductos televisivos de películas como Cenicienta, La Sirenita o Lilo y Stich que a diario se reemiten en el canal de cable regenteado por la firma.
Con Campanita sucede algo similar y la apuesta plasmó en pantalla grande, a 102 años de la creación literaria del escocés James Mathew Barrie Peter Pan en el País de Nunca Jamás y 55 de la versión cinematográfica animada de la misma productora, cuya secuela --Peter Pan y el regreso al País de Nunca jamás-- también está en marcha.
Con soportes estéticos preciosistas que caracterizan al maravilloso mundo de Disney, una banda musical adecuada y el consabido mensaje constructivo, este relato llevado adelante por el realizador de El Rey León 3. Hakuna Matata (2004), Mickey descubre la Navidad (1999), Pocahontas 2 (1998) y El Jorobado de Notre Dame 2 --la mayoría llegó a la Argentina directamente a video, DVD y televisión-- retoma el personaje de Campanita, la fiel compañera de aventuras de Peter Pan, y la convierte en protagonista de su propia historia.
Situada en el mismo País de Nunca Jamás, describe el nacimiento del mítico personaje según las creencias celtas y el talento con el que fue concebida.
Su destino es ser una artesana, pero Campanita admira la capacidad de las hadas de la naturaleza de transformar el clima, influir sobre las plantas, los animales y transformar las estaciones y, en especial, su posibilidad de salir de esa tierra de fantasía para conocer el mundo real, ese de donde provienen los objetos perdidos que acarrea la marea.
Cegada por sus ambiciones, Campanita es incapaz de reconocer sus propios potenciales y es tanto su afán de impresionar a la reina de las hadas para que le permita acompañar a las demás para la llegada de la próxima estación que llega a comprometer a sus amigos y a la mismísima Primavera.
Pero finalmente, y luego de una serie de peripecias en las que cosechará adversarios y adeptos, terminará por precisar el valor de los demás y el suyo propio.
Campanita es un producto netamente Disney, digna de llevar el respaldo de un clásico, elegante, cuidado e inagotable.
Calificación: 7
María Inés Di Cicco/"La Nueva Provincia"