Albino Gómez: "Arturo Frondizi fue nuestro último estadista"
La figura del ex presidente Arturo Frondizi (1958-1962) fue recordada por quien, en esa etapa de la historia argentina, fuera uno de sus más destacados colaboradores, el embajador Albino Gómez.
Periodista y escritor, también, fue disertante invitado por la filial Bahía Blanca del Club del Progreso, ante una nutrida concurrencia.
El Club del Progreso fue una institución que albergó personalidades de toda extracción social y política a principios del siglo XX; como una suerte de homenaje a aquella entidad, se ha constituido en nuestra ciudad una filial, por iniciativa del doctor Raúl Woscoff, quien alienta un movimiento integrador dentro del radicalismo.
Fue el dirigente radical bahiense quien presentó al disertante, con certeras definiciones.
Hoy, Gómez, veterano de la vida y de las cosas de interés público, se desempeña al frente del departamento de Prensa de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Pero su conferencia soslayó esta función y estuvo dirigida a recordar momentos cumbre en el lapso que fue posible que Arturo Frondizi ejerciera su cargo de presidente de la Nación.
Gómez, también autor de varios libros de actualidad nacional y poeta, integró, a fines de la década del 50, el grupo de hombres jóvenes, de sólida ilustración, que siguieron y protagonizaron, con Frondizi como líder, un momento político singular.
Recientemente, editó el libro "Frondizi, el último estadista", definición que coincide con la idea de su disertación.
Gómez trabajó estrechamente, junto a Frondizi, en los dos últimos años de su mandato.
En 1982, realizó sendas entrevistas a Frondizi y Frigerio, cuando habían transcurrido veinte años del derrocamiento del ex presidente.
Esas páginas, al releerlas, lo motivaron para escribir el libro hoy en circulación.
"Era una crónica que salió de mi memoria", definió ante su auditorio y reconoció que el libro produjo discusiones y debates.
Al entrar en tema, aseguró que Frondizi propuso un fuerte cambio en la política económica nacional, pensando que nuestro desarrollo bien podía influir en una política exterior acorde.
"La política internacional del ex presidente fue tan rica y compleja que exigiría varias charlas como la que estamos dando. De modo que trataremos, fundamentalmente, la relación con Brasil", dijo Gómez.
A partir de entonces, historió los fuertes lazos que se establecieron con los presidentes Juscelino Kubischek y Janio Quadros.
"La política con Brasil fue la más lúcida que desarrolló nuestro país", enfatizó.
Sin embargo, advirtió, pronto comenzaron actitudes de desconfianza y "otros actos irracionales" de las Fuerzas Armadas.
"A diez días de asumir el cargo, en 1958, ya los sectores civiles y militares que denostaban a Frondizi pidieron un juicio político". Estos mismos sectores, señaló, fueron los autores de más de treinta intentos de golpes de Estado.
"Durante los cuatro años de su mandato, debió enfrentar factores hostiles; después de un año de gobierno, se crearon situaciones confrontativas", recordó.
Aclaró que la política exterior de Frondizi apuntaba a obtener los medios para impulsar la industria, la química pesada, el autoabastecimiento de petróleo. La Guerra Fría, que libraban los Estados Unidos y la ex Unión Soviética, fue un factor distorsionante.
"Pero, en ese mundo, era preciso traer inversiones externas, en procura de soluciones internas. Los problemas que planteaba Frondizi soslayaban los aspectos ideológicos, mantenía una política independiente. Y, además, borró aquello de que la Argentina vivía a espaldas de América del Sur".
Afirmó que el entonces presidente quería luchar contra el subdesarrollo y esa idea encontró fuerte apoyo en sus colegas presidentes de Brasil. El Acuerdo de Uruguayana, afirmó, fue precursor del Mercosur.
Frondizi, dijo, logró un decidido apoyo del entonces presidente de los Estados Unidos, Dwigt Eisenhower. También de John Kennedy, en tanto la Argentina y Brasil coincidían en una política común, "comprometían una política común para salir del subdesarrollo".
Gómez ridiculizó el concepto de los altos mandos militares de entonces, quienes acusaban a Frondizi de marxista, de comunista.
Expresó que, en esa época, los Estados Unidos ponían énfasis en una política de seguridad, mientras que la Argentina priorizaba el desarrollo. En un momento, recordó, el entonces secretario de Estado, McNamara, republicano, llegó a afirmar que "sin desarrollo, no hay seguridad".
La visita de Frondizi a los Estados Unidos, en 1961, recordó Gómez, causó un notable impacto. Igualmente en las Naciones Unidas.
Cuando estuvo en Europa, el entonces presidente francés, Charles De Gaulle, anticipó: "Voy a hablar con un interlocutor". Una categórica definición de un exigente mandatario.
Participación.
Luego, siguieron varias preguntas del público. Una de ellas pidió detalles de la entrevista Frondizi-"Che" Guevara, que precipitaría su desalojo del gobierno,.
Evocó Gómez que él mismo recibió al guerrillero en Olivos, quien venía solo desde Montevideo. La entrevista, a solas, se extendió por una hora, durante la cual el presidente argentino puso énfasis en que aspiraba a un desarrollo sin violencia.
"Fue una conversación franca", sostuvo Gómez, e indicó que, entre las FF. AA. se generó un verdadero escándalo.
"Se dimensionó exageradamente esa entrevista", dijo.
"Frondizi --afirmó el embajador Gómez-- fue mucho mejor comprendido en el exterior (incluso, en los Estados Unidos) que en nuestro propio país. Su política exterior fue la que terminó provocando los planteos más agresivos e irracionales de las Fuerzas Armadas".
"Han transcurrido ya más de 40 años, pero, cada vez que evoco aquella circunstancia, me asombra la enorme falta de inteligencia que había que tener para atacar la política exterior, verdaderamente ejemplar, que aspiraba a un proyecto de desarrollo, de integración en paz y en democracia", concluyó.