El tractor de la exportación: las cifras que explican el liderazgo de la agroindustria argentina
Durante el primer semestre de este año, el sector generó U$S 28.165 millones. Se trata del 57 % de las exportaciones totales (calculadas en U$S 49.454 M). El informe es de FADA.
Periodista. Círculo de Periodistas Deportivos de Bahía Blanca. Fue redactor de la revista Encestando (1985-2000). Desde 1987 trabaja en el diario La Nueva Provincia (hoy La Nueva.). Pasó por las secciones Deportes, La Región y La Ciudad, donde se desempeña actualmente. Está especializado en periodismo agropecuario desde 2001. Miembro de la Asociación Bonaerense de Periodistas Agropecuarios. Responsable de las páginas webs de la Asociación de Ganaderos (AGA) y de Abopa.
En el complejo tablero de la macroeconomía argentina, el sector agroindustrial no debe interpretarse meramente como un enclave productivo, sino como el eje gravitacional que determina la solvencia externa del país.
La capacidad de este entramado para proveer divisas líquidas lo convierte en el termómetro ineludible de la estabilidad cambiaria, ya que cualquier fluctuación significativa en su desempeño pone en riesgo directo la sostenibilidad del balance de pagos y la paz cambiaria.
Durante el primer semestre de 2026, los indicadores de solvencia externa han ratificado esta dependencia estructural: el sector generó 28.165 millones de dólares, lo que representa el 57 % de las exportaciones totales (calculadas en U$S 49.454 millones).
Vale la aclaración: más de la mitad de los dólares que ingresan a la Argentina provienen de las cadenas agroindustriales, consolidando una base de ingresos que permite gestionar con mayor margen las tensiones de la deuda y la demanda de importaciones. El peso sistémico no es estático, sino que se ha profundizado a través de una dinámica de crecimiento que desafía las restricciones del mercado global.
El dinamismo exportador observado en la primera mitad de 2026 evidencia una relevante resiliencia fiscal y productiva, especialmente al considerar la volatilidad de los precios internacionales y la competencia de otros bloques agroexportadores. Este crecimiento no es accidental, sino que se trata del resultado de ventajas comparativas dinámicas que la Argentina ha sabido sostener mediante la optimización de sus procesos.
La magnitud de esta expansión financiera se refleja en la comparativa directa con el ejercicio previo. Es decir: las exportaciones agroindustriales experimentaron un incremento interanual del 18 % respecto al primer semestre de 2025, un salto cualitativo que fortalece de manera decisiva la posición de reservas internacionales del Banco Central (BCRA). El repunte en la captación de divisas es el preámbulo de una hegemonía comercial que se manifiesta con rigor en productos específicos, donde el país ha logrado desplazar a competidores históricos.
El elegido por el mundo
Según el Monitor de Exportaciones Agroindustriales de FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina), que escanea 20 complejos a través de 10 indicadores, nuestro país es el más elegido en mercados internacionales y se sitúa primero con aceite y harina de soja, maní, yerba mate y aceite y jugo de limón.
“El girasol es una de las grandes sorpresas: batió su propio récord tanto cantidad de dólares como en toneladas exportadas. Y fue la cadena que más creció con el 129 % más que la medición previa”, sostuvo Nicolle Pisani Claro, economista jefa de FADA.
“La yerba también dio que hablar: pasamos de ser los segundos a ser los primeros exportadores mundiales. Sucede que el mundo entero prefiere disfrutar unos mates con yerba argentina”, añadió.
“Además, en 84 países disfrutan de nuestros vinos, el maíz argentino llega a 70 destinos y 67 naciones prefieren nuestros pescados”, detalló.
También, combustibles y energía tuvieron un fuerte crecimiento y sumaron una nueva fuente de dólares para el fisco.
Las exportaciones agroindustriales experimentaron un incremento interanual del 18 % respecto al primer semestre de 2025.
El crecimiento de combustibles y energía es una buena noticia porque permite diversificar las fuentes de dólares. Mientras tanto, las cadenas agroindustriales siguen representando más de la mitad de las exportaciones argentinas y tienen espacio para seguir creciendo”, aseguró Pisani Claro.
En el primer semestre, la Argentina exportó un 37 % más de carne de vaca en cantidad de dólares que en el mismo período de 2025, y llegó a más de 50 países. El 73 % de la carne vacuna se consume en el país y el 27 % viaja a diferentes mesas del mundo. En el caso del maíz, la Argentina ocupa el tercer puesto entre los vendedores mundiales y aporta el 14 % del total que se comercializa internacionalmente.
Entre enero y junio, las exportaciones alcanzaron 4.200 millones de dólares, un 7 % más (interanual) y llegaron a más de 70 países. La soja ocupa otro lugar destacado: la Argentina es el primer exportador mundial de aceite y harina de soja y el tercero de poroto de soja.
En los primeros seis meses de 2026, el complejo exportó más de 9.000 millones de dólares, con presencia en más de 55 países. “Son productos que tienen mercados construidos y una fuerte presencia internacional. En muchos casos, la Argentina se encuentra entre los principales exportadores del mundo y, además, está ganando posiciones”, señala Antonella Semadeni, también economista de FADA.
“Encontramos que muchos complejos escalaron posiciones. La cebada pasó del sexto al tercer puesto; el aceite de girasol, del cuarto al tercero; los porotos, del quinto al tercero; el poroto de soja, del quinto al tercero; la harina de soja y la yerba mate alcanzaron el primer lugar, y el trigo pasó del séptimo al quinto”, agregó Pisani Claro.
El informe del Monitor de Exportaciones Agroindustriales revela que hubo cadenas que rompieron sus propios récords, tanto en cantidad de toneladas exportadas como en dólares generados. Se trata del girasol, de la carne de cerdo, del pescado, la carne y la lana de oveja y los lácteos.
“Otro dato importante cuando se analizan las cadenas es detectar a cuántos países vendemos: encontramos que los que más se destacan son las uvas, que van a 84 países, el maíz que llega a 70 países y los productos de la pesca, que son elegidos en 67 destinos”, señaló.
“Detrás de estos números hay productores y trabajadores de distintas regiones, pero también transporte, industria, logística, servicios y tecnología. Cada mercado que se abre genera oportunidades para toda la cadena”, agregó Savarino.
Meta: más sectores capaces de exportar
De acuerdo con la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina, exportar puede parecer una actividad lejana para quien está haciendo las compras, pagando una factura o cobrando su sueldo. Sin embargo, los dólares que ingresan por las ventas al exterior son fundamentales para el funcionamiento de la economía.
En realidad, las exportaciones permiten contar con divisas para importar maquinaria, tecnología, insumos y bienes que la Argentina no produce localmente. También generan actividad económica, empleo y movimiento en distintas regiones del país.
“Por eso, tener más sectores capaces de exportar es una ventaja. El crecimiento de combustibles y energía suma una nueva fuente de dólares, mientras la agroindustria mantiene una participación del 57 % del total exportado y demuestra que todavía existe margen para crecer”, se admite desde la entidad.