Susbielles: “El puerto es uno de los grandes motores del futuro de la ciudad”
A 33 años de la creación del CGPBB, el intendente destacó el papel estratégico que cumple la estación marítima en la economía local y regional.
El intendente Federico Susbielles, desde su experiencia como ex presidente del CGPBB, sostuvo que el desafío es consolidar un modelo en el que el crecimiento portuario se traduzca en desarrollo, empleo y oportunidades para toda la comunidad.
Precisamente, el 1 de septiembre, el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca cumplirá 33 años desde su creación. Más de tres décadas después, aquella infraestructura concebida históricamente como una puerta de salida para la producción agropecuaria se convirtió en uno de los principales activos estratégicos de la ciudad y en una pieza central de la matriz productiva que se proyecta hacia las próximas décadas.
Para el intendente, que conoce al puerto desde adentro por haber presidido el Consorcio, Bahía Blanca atraviesa una nueva etapa marcada por la transformación de su perfil productivo.
El desarrollo de Vaca Muerta, las inversiones en energía y la expansión de las exportaciones abren nuevas oportunidades, pero también plantean la necesidad de planificar infraestructura, capacitación y generación de valor.
“Bahía Blanca es un puerto moderno, con carga diversificada, que tiene un origen granelero, pero que se ha constituido como el polo petroquímico más importante de la Argentina y es uno de los cinco más importantes de Latinoamérica”, sostuvo.
Ese proceso de diversificación adquiere ahora una nueva dimensión. El puerto es un eslabón fundamental para la salida de la producción de Vaca Muerta y, al mismo tiempo, mantiene su protagonismo histórico como plataforma para las exportaciones agroindustriales.
El complejo portuario de la región —integrado por Puerto Rosales, Puerto Galván e Ingeniero White— atraviesa, según destacó Susbielles, dos años consecutivos de récord de exportaciones y una creciente diversificación de cargas.
“La puesta de inflamables del puerto de Bahía Blanca evacúa gran parte de la producción que sale de Vaca Muerta”, explicó el intendente, quien remarcó las obras realizadas para mejorar la infraestructura y preparar al puerto para una demanda creciente.
En ese sentido, el Plan Quinquenal Portuario 2025-2029 constituye una hoja de ruta para acompañar ese proceso. El programa contempla inversiones en infraestructura, accesos, modernización operativa, sustentabilidad y vínculo con la comunidad, con el objetivo de consolidar al puerto como un hub logístico, industrial y energético.
Para Susbielles, la planificación resulta especialmente importante en un contexto en el que la ciudad necesita prepararse para captar las nuevas inversiones que genera la expansión energética.
“La ciudad claramente hoy tiene una visión de poder atraer inversiones, un municipio y un puerto que son modernos, que buscan que la ciudad esté competitiva”, afirmó.
Un puerto integrado a la ciudad
Uno de los desafíos que el intendente considera centrales es fortalecer la relación entre el puerto y la comunidad. Durante su gestión al frente del Consorcio, esa cuestión también había formado parte de la agenda institucional.
“El directorio tomó hace algunos años esa iniciativa, que tenía que ver con que el crecimiento del puerto vaya unido al crecimiento de la comunidad”, recordó.
La necesidad de profundizar ese vínculo quedó particularmente expuesta luego de las emergencias climáticas que atravesó Bahía Blanca. Susbielles destacó el papel que tuvieron las empresas y las instituciones vinculadas al puerto durante la reconstrucción de la ciudad, con aportes destinados a clubes, escuelas, espacios públicos y forestación.
“Entonces la gente claramente debe a las empresas y a las inversiones que llegan a la ciudad, primero como un factor dinamizador, un factor de generación de empleo de calidad y también como en muchos casos han tenido que ver con la reconstrucción de clubes, de escuelas, de espacios públicos, de forestación que la ciudad”, señaló.
Desde esa perspectiva, el puerto no es solamente una infraestructura para transportar mercaderías. Es también un actor económico capaz de generar empleo, movilizar proveedores y sostener inversiones en distintos sectores de la ciudad.
“El puerto dinamiza la economía de la ciudad poniéndola a resguardo muchas veces de circunstancias macroeconómicas o de economía de primera escala que muchas veces impactan en otras comunidades de otra manera”, sostuvo.
El desafío de agregar valor
El crecimiento de la actividad portuaria también plantea para Bahía Blanca el desafío de no limitarse a exportar materias primas. La llegada de nuevas inversiones vinculadas al gas y al petróleo abre la posibilidad de desarrollar cadenas productivas más complejas y generar mayor valor agregado en territorio local.
Susbielles mencionó, entre otros proyectos, nuevas plantas vinculadas al procesamiento del gas y la producción de fertilizantes, además de inversiones de empresas que ya están radicadas en la ciudad.
“Esto es, sin lugar a dudas, agregar valor a las exportaciones de la Argentina”, afirmó.
En esa transformación, el intendente ubica a la formación como uno de los principales activos de Bahía Blanca. La presencia de la Universidad Nacional del Sur, la Universidad Tecnológica Nacional y la Universidad Provincial del Sudoeste, junto con los institutos científicos y tecnológicos, conforman una plataforma de conocimiento que puede acompañar el proceso de industrialización.
“Bahía Blanca es su puerto, pero también es en gran medida lo que generan sus universidades”, resumió.
La disponibilidad de profesionales y trabajadores especializados es, para Susbielles, una condición indispensable para que las inversiones se traduzcan en oportunidades para los habitantes de la ciudad y la región.
“Nosotros tenemos un plan para poder captar y retener en la ciudad el empleo, la construcción, no solamente el empleo de base sino los oficios calificados”, explicó.
Montadores, cañistas, soldadores de alta presión y trabajadores especializados forman parte de una demanda que ya existe y que podría crecer a partir de la expansión de Vaca Muerta y de los proyectos energéticos.
Infraestructura para el próximo salto
El crecimiento portuario y energético también obliga a pensar en infraestructura. El puerto avanza con obras sobre sus accesos y la ciudad busca, en paralelo, destrabar proyectos estratégicos como el Paso Urbano El Cholo y mejorar la conectividad ferroviaria.
“El puerto de Bahía Blanca es el puerto que mayor cantidad de granos importa a través del ferrocarril, es el 30% de los granos, cuando la medida nacional es del 5%”, destacó Susbielles.
La conectividad aparece así como una condición para sostener la competitividad del complejo portuario y, al mismo tiempo, para integrar a Bahía Blanca con la región y con la Patagonia.
“Nosotros vemos primero a Bahía Blanca como la puerta de entrada de la Patagonia”, afirmó el intendente.
Esa mirada regional se vincula con una concepción del puerto que excede los límites de Ingeniero White. Su hinterland abarca una amplia zona productiva y energética y encuentra en Bahía Blanca un punto de conexión con los mercados internacionales.
Una oportunidad histórica
A 33 años de la creación del Consorcio de Gestión, el puerto enfrenta un escenario muy diferente al de sus primeros años. La actividad agroexportadora continúa siendo uno de sus pilares, pero a ella se suman el gas, el petróleo, los fertilizantes, la petroquímica y nuevas posibilidades de industrialización.
El desafío, para Susbielles, consiste en aprovechar esa oportunidad con planificación y una mirada integral.
“Es fundamental que la ciudad asuma esto como un desafío, por un lado que pueda la cadena de valor generar y agregar valor en las empresas de la ciudad y después que sea en la formación y en el trabajo un desafío regional”, planteó.
El aniversario encuentra así a Bahía Blanca frente a una nueva etapa de expansión. Con inversiones portuarias en marcha, una matriz energética en transformación y una creciente demanda de infraestructura y recursos humanos, el puerto vuelve a ocupar un lugar central en la discusión sobre el futuro de la ciudad.
Pero, para el intendente, ese futuro no puede pensarse solamente desde los muelles. El verdadero desafío es conseguir que el crecimiento del puerto, las empresas, las universidades y el Estado conformen un mismo círculo virtuoso.
“Bahía Blanca tiene mucha jerarquía, todo lo que tiene que ver con las ramas de la ingeniería y nos abocamos mucho a los oficios calificados”, sostuvo.
A 33 años de su creación, el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca representa, desde esa mirada, mucho más que una administración portuaria: es una de las principales herramientas con las que cuenta la ciudad para proyectarse hacia el futuro.