Nueve presidentes y una misma misión: el crecimiento constante
Cada uno atravesó escenarios económicos, políticos y productivos diferentes, pero supieron dejar su propia impronta.
Desde José Egidio Conte, impulsor y primer presidente del Consorcio, hasta Santiago Mandolesi Burgos, nueve hombres condujeron durante 33 años el organismo que administra uno de los principales puertos del país. Cambiaron las prioridades y los escenarios, pero hubo una constante: hacer de la profundidad, la conectividad y la infraestructura las claves para sostener la competitividad internacional de Bahía Blanca.
El 1 de septiembre de 1993, cuando el Puerto de Bahía Blanca dejó de depender directamente de la administración nacional y comenzó a ser conducido por un Consorcio de Gestión, se puso en marcha también una historia institucional que ya lleva 33 años.
Desde entonces, nueve presidentes estuvieron al frente del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca (CGPBB). Cada uno atravesó escenarios económicos, políticos y productivos diferentes y dejó su propia impronta sobre una estación marítima que, durante estas tres décadas, fue ampliando su protagonismo en el comercio exterior argentino.
El primero fue José Egidio Conte, una figura central en la construcción del modelo de autonomía portuaria. Fallecido en 2020, Conte no sólo fue el primer presidente del Consorcio: fue uno de los principales impulsores del proceso que permitió que Bahía Blanca se convirtiera en el primer puerto autónomo del país.
Su gestión marcó el punto de partida de una transformación que luego tendría continuidad en las administraciones que lo sucedieron.
Conte, el hombre de los comienzos
Conte conocía el puerto desde adentro. Había desarrollado allí buena parte de su trayectoria y fue uno de los dirigentes que entendió tempranamente que la descentralización podía ofrecerle a Bahía Blanca una oportunidad para tomar sus propias decisiones y proyectarse hacia el futuro.
Su presidencia coincidió con el nacimiento del nuevo esquema institucional y con los primeros pasos de una etapa que buscaba dejar atrás la histórica dependencia de la Administración General de Puertos.
Junto con Valentín Morán, Conte quedó identificado con aquellos primeros años de construcción de la autonomía y con la tarea de sentar las bases sobre las que luego se desarrollaría el Consorcio.
La hora de Neyra
Tras Conte, la responsabilidad recayó en el suarense Hernán Neyra, quien llegó a la conducción luego de desempeñarse en la Comisión de Identidad Bonaerense.
Neyra había sido designado representante provincial en el CGPBB por el Poder Ejecutivo bonaerense y asumió en una etapa en la que el nuevo modelo de administración comenzaba a consolidarse.
Scoccia y la consolidación del perfil competitivo
A Neyra lo sucedió Jorge Scoccia, quien permaneció durante varios años al frente del organismo y tuvo como uno de sus principales objetivos profundizar el posicionamiento de Bahía Blanca dentro del sistema portuario argentino.
Durante su gestión, la profundidad natural de la ría y las posibilidades que ofrecía el canal de acceso fueron entendidas como una de las principales ventajas competitivas del puerto.
La búsqueda de mayor eficiencia, nuevas cargas y mejores condiciones para competir en el mercado internacional atravesó buena parte de aquella etapa.
La mirada sobre el puerto comenzaba así a exceder los límites de los muelles. La competitividad dependía también de la infraestructura, las conexiones con las zonas productivas y la capacidad de ofrecer servicios adecuados a los grandes buques que ingresaban a la ría.
Scoccia permaneció en la presidencia hasta la llegada de Jorge Otharán.
Otharán y la continuidad de una estrategia
La gestión de Jorge Otharán continuó trabajando sobre una idea que atravesó prácticamente toda la historia del Consorcio: aprovechar las condiciones naturales de Bahía Blanca y, al mismo tiempo, generar las obras necesarias para sostenerlas como ventaja frente a otros puertos.
La profundidad de la ría, la posibilidad de recibir buques de gran calado y la ubicación estratégica respecto de los principales centros productivos fueron consolidándose como elementos centrales de la identidad portuaria bahiense.
Pero había una condición adicional: mantener y mejorar la conectividad terrestre y ferroviaria para que las ventajas del puerto pudieran traducirse efectivamente en mayor movimiento de cargas.
Borelli y la idea de Ciudad-Puerto
Luego llegó el contador Hugo Antonio Borelli, quien imprimió una mirada particular a la conducción del Consorcio: la necesidad de fortalecer el vínculo entre el puerto y la ciudad.
Durante su gestión cobró especial importancia el concepto de Ciudad-Puerto, entendido como una relación que debía superar la tradicional distancia entre la actividad portuaria y la comunidad bahiense.
El puerto no debía ser solamente una infraestructura destinada al comercio exterior. También debía ser parte de la vida económica y social de Bahía Blanca, generando oportunidades y fortaleciendo su vínculo con el entramado productivo local.
Aquella concepción adquiriría con el tiempo una importancia cada vez mayor y terminaría formando parte de la agenda de las gestiones posteriores.
Pussetto y una mirada hacia 2040
El ingeniero Pablo Pussetto tomó la conducción del Consorcio con una mirada puesta en el largo plazo.
Durante su gestión cobró fuerza un plan estratégico de crecimiento denominado “Visión Portuaria Bahía Blanca 2040”, que buscó pensar al puerto más allá de las necesidades inmediatas y proyectar su desarrollo para las décadas siguientes.
La planificación estratégica comenzó a ocupar así un lugar central. El desafío ya no consistía solamente en responder al crecimiento de las cargas existentes, sino en anticipar qué puerto necesitaría Bahía Blanca frente a los cambios en el comercio internacional, la energía y la producción.
La necesidad de mejorar la infraestructura, ampliar las capacidades operativas y sostener las ventajas naturales de la ría siguió siendo parte de esa agenda.
Donadío y la expansión
En noviembre de 2017 asumió el doctor Miguel Donadío, quien permaneció en la presidencia hasta febrero de 2020.
Su gestión profundizó el proceso de expansión del puerto y acompañó una etapa de crecimiento de las operaciones y de búsqueda de nuevas oportunidades para la estación marítima.
Donadío fue, además, uno de los protagonistas del encuentro que años después reunió a varios de los ex presidentes del Consorcio para repasar la historia de la institución y discutir sus desafíos futuros.
Susbielles, de la pandemia al salto de actividad
En febrero de 2020 asumió Federico Susbielles.
Su llegada coincidió prácticamente con el comienzo de una de las crisis más inesperadas de la historia reciente: la pandemia de coronavirus.
La actividad portuaria fue una de las consideradas esenciales, por lo que el desafío inicial consistió en garantizar el funcionamiento del complejo en un contexto de restricciones, incertidumbre sanitaria y fuertes dificultades logísticas.
Superada aquella etapa, la gestión de Susbielles estuvo marcada por un fuerte crecimiento del movimiento portuario y por un importante programa de obras de infraestructura, tanto dentro como fuera del complejo.
La expansión de la actividad terminó teniendo también consecuencias políticas para su protagonista: en 2023, Susbielles ganó las elecciones y se convirtió en intendente de Bahía Blanca.
Su sucesor al frente del Consorcio sería Santiago Mandolesi Burgos.
Mandolesi Burgos y una nueva etapa
En enero de 2024 asumió la presidencia Santiago Mandolesi Burgos, quien hasta entonces se desempeñaba como titular del Ente Zona Franca Bahía Blanca-Coronel Rosales.
Su llegada abrió una nueva etapa para el CGPBB, en un escenario en el que la transición energética, el desarrollo de nuevos proyectos industriales y la necesidad de ampliar la infraestructura portuaria volvieron a colocar a Bahía Blanca frente a oportunidades de escala internacional.
El puerto enfrenta ahora desafíos diferentes a los de 1993, pero algunas de las preguntas centrales continúan siendo las mismas: cómo mejorar la conectividad, cómo garantizar la profundidad necesaria para los grandes buques y cómo ampliar la infraestructura para acompañar el crecimiento de las cargas y las inversiones.
Una historia atravesada por una misma ventaja
Más allá de las diferencias entre las nueve gestiones, existe un hilo conductor que atraviesa los 33 años de autonomía.
Todos los presidentes trabajaron, con diferentes herramientas y prioridades, sobre la necesidad de aprovechar y mejorar las condiciones de navegación de la ría y del canal de acceso.
La posibilidad de recibir buques de gran calado constituye una ventaja decisiva frente a otros puertos argentinos. A eso se suma la ubicación de Bahía Blanca respecto de las principales zonas productivas y sus conexiones viales y ferroviarias.
La profundidad, sin embargo, nunca fue considerada una condición estática. La posibilidad de profundizar el canal de acceso y mejorar la navegabilidad aparece desde hace décadas entre las grandes discusiones estratégicas del puerto.
Es una de las razones por las cuales la historia de sus presidentes puede leerse también como la historia de una búsqueda permanente: conservar las ventajas existentes y generar las condiciones para que el puerto pueda competir en un escenario internacional cada vez más exigente.
Una foto que reunió tres décadas
Hace algunos años, el Consorcio propició un encuentro especialmente simbólico.
Jorge Scoccia, Jorge Otharán, Miguel Donadío, Hugo Borelli y Pablo Pussetto compartieron una jornada con Federico Susbielles para repasar experiencias, recordar momentos de sus respectivas gestiones y hablar sobre el futuro del puerto.
La reunión permitió poner en perspectiva una historia que, para entonces, ya acumulaba tres décadas.
Hubo coincidencias en reconocer especialmente los aportes de José Egidio Conte y Valentín Morán, protagonistas de los primeros años de la autonomía y de la construcción de las bases sobre las cuales se desarrolló el Consorcio.
La escena tenía, además, un fuerte contenido simbólico: hombres que habían conducido el mismo puerto en épocas diferentes, con desafíos diferentes, pero con una preocupación común.