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La conexión con el mar: las opciones del Paseo y el Mercado portuario

Cada vez son más los espacios y la actividades que la comunidad puede disfrutar en el complejo portuario.

Son varios los espacios que el Consorcio de Gestión puso a disposición de los vecinos para que puedan disfrutar del puerto, tal cual acontecía muchos años atrás y que, por razones de seguridad, se vieron entorpecidas.

Así surgió el Paseo Portuario, una opción recreativa que fue creciendo y ya se instaló en la agenda de actividades familiares para los fines de semana.

La intención fue dotarlo de actividades fijas. Para ello fueron necesarias obras y sumar ofertas gastronómicas, artísticas, deportivas y culturales, a lo que se sumó en el último tiempo el Mercado del Puerto.

En el lugar se colocaron mobiliarios, se habilitaron puestos gastronómicos y se adecuaron instalaciones para que el paseo sea inclusivo y amigable para las personas con discapacidad.
Jerarquizando el paseo se puede observar la imagen de “San Silverio”, patrono de los pescadores.

Además, para ganar más espacio de comodidad, se realizó un corrimiento del límite de la zona aduanera.

Precisamente, además de pasear y disfrutar la vista panorámica hacia la ría, la gente también tiene la opción de visitar un renovado mercado de productores locales, con una oferta muy amplia de artículos frescos y secos.

Ubicado en el galpón “C” del paseo portuario, el Mercado del Puerto está abierto al público todos los sábados y domingos de 10.30 a 18.30.

En él se encuentran puestos de pescados, pollos, carne de cerdo, frutas, verduras, regionales, entre otros.

Al ser parte del programa #MercadosBonaerenses, se pueden acceder a reintegros en todos sus stands con Cuenta DNI, una ventaja que lo hace aún más atractivo para las compras familiares.

Balcón al Mar

Una de las obras pioneras para lograr la apertura del puerto productivo al público en general se dio el 15 de diciembre de 2014, cuando se llevó a cabo la inauguración del Balcón al Mar, obra de significativa importancia tanto para el ámbito portuario como para la comunidad en general.

Ese proyecto permitió facilitar el contacto y acercamiento de los vecinos con la realidad operativa y el paisaje portuario, desde el acceso al ex Muelle de Hierro, un lugar que resulta emblemático para la historia de la estación marítima.

“En el tren de fomentar el acercamiento al mar del vecino de Bahía y de White, nos planteamos la necesidad de romper con ese esquema de una ciudad de espaldas al mar. La ciudad tenía que estar al lado del puerto y teníamos que invertir para que la gente pudiera disfrutarlo”, señaló en aquel momento el contador Hugo Antonio Borelli, presidente del CGBB.

El mirador portuario está ubicado donde se situaba anteriormente el ex Muelle de Hierro, entre los sitios de Cargill y Terminal Bahía Blanca.

La invitación está hecha: un paseo por el puerto, buena gastronomía para llevar a casa y la oportunidad de apoyar a productores de la región.

Volvió la fiesta

La 34ª Fiesta Nacional del Camarón y el Langostino se llevó a cabo del jueves 2 al domingo 5 de abril de 2026 en el Puerto. El tradicional evento libre y gratuito ofreció shows musicales con artistas nacionales y locales, un patio gastronómico con mariscos, ferias de emprendedores y actividades familiares

La Fiesta Nacional del Camarón y el Langostino de Ingeniero White tiene sus orígenes en 1989, cuando vecinos y trabajadores portuarios, impulsados por la necesidad de reconstruir el teatro local, organizaron una cazuela gigante en el puerto con el fin de recaudar fondos.

Este evento gastronómico-cultural se popularizó rápidamente y se convirtió en una tradición anual durante Semana Santa, rindiendo homenaje a los trabajadores del mar y afianzando la identidad y el trabajo mancomunado de la comunidad portuaria.

Malvinas nos unió

En una de las actividades destacadas de este año, el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca organizó un encuentro junto al Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas y el Municipio de Bahía Blanca, en el marco del Mercado del Puerto.

Bajo el lema "Malvinas nos une, como la celeste y blanca", vecinos y vecinas se acercaron con su camiseta, remera, buzo o cualquier prenda para estampar de manera gratuita la leyenda "Las Malvinas son argentinas", una propuesta que buscó mantener viva la memoria y reafirmar la soberanía argentina sobre las Islas.

Participaron de la actividad artística Pura Tinta Arte Colectivo y se desarrolló durante las jornadas del Mercado del Puerto.

Además, quienes se acercaron pudieron recorrer y realizar compras en los distintos puestos del Mercado del Puerto, que ofrecerá productos gastronómicos, regionales y propuestas de emprendedores locales, convirtiendo la jornada en una oportunidad para disfrutar en familia y apoyar el consumo local.

Un poco de historia

Los memoriosos recuerdan que Bahía supo tener al menos una docena de sitios de recreación a orillas del mar.

Algunos fueron proyectados y desarrollados como el balneario privado Colón (donde la avenida de ese nombre termina en el mar) o el municipal Maldonado, pero también hubo otros improvisados como el balneario La Usina o La Alcantarilla.

Un caso especial es el de la última playa bahiense, es decir, el sector costero entre Galván e Ingeniero White que los meses de verano supo congregar multitudes.

“La playita” como también fue conocido el balneario Galván, nació y murió por una obra de dragado, ya que surgió hacia fines de la década del ’20, en una zona dominada por cangrejales, gracias a la acumulación de arena y conchilla extraída durante al menos dos campañas de profundización realizadas en el canal principal.

A partir de 1929 la población empezó a hacer uso de la improvisada playa y con el paso del tiempo, como consecuencia de su éxito, los sucesivos gobiernos municipales comenzaron a dotarla de algunos servicios y comodidades. En algunas jornadas se llegaron a congregar más de 10 mil bañistas, la mayoría llegados en el famoso “Tren de la Marea”.

El final del balneario fue decidido a 700 kilómetros de distancia de Bahía Blanca, cuando se resolvió que los sedimentos obtenidos durante una nueva campaña de dragado, en febrero de 1976, fueran vertidos en ese sector.

El golpe de gracia se produjo en 1989 al completarse el dragado a 45 pies, obra que dio origen a Puerto Cangrejales y luego al asentamiento de formidables inversiones industriales.

Con el paso de los años la falta de zonas costeras atractivas, (apenas el balneario Maldonado y algunos clubes privados), más el avance de los medios de transporte, hizo que los bahienses miraran cada vez más a las playas de la región (Monte Hermoso y Pehuen Co) a la hora de buscar el mar.

Otro elemento de peso se produjo tras el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York, en 2001, cuando se dispuso, a raíz de imposiciones del comercio internacional, vedar el acceso del público a numerosos sectores portuarios.

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