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33 años del CGPBB: un puerto que busca dar el próximo salto

A más de tres décadas de la creación del Consorcio de Gestión, Santiago Mandolesi Burgos destaca la transformación del Puerto de Bahía Blanca, la llegada de inversiones por más de US$ 5.000 millones y la necesidad de acompañar ese crecimiento con infraestructura.

El 1 de septiembre de 1993 Bahía Blanca inauguraba una nueva etapa de su historia portuaria. Con la creación del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca (CGPBB), la administración del complejo pasaba a manos de un ente público no estatal, en el marco del proceso de descentralización del sistema portuario argentino.

A 33 años de aquel momento, el desafío ya no pasa solamente por sostener lo construido, sino por preparar al puerto para una transformación de escala. 

Esa es, al menos, la mirada que plantea su actual presidente, Santiago Mandolesi Burgos, quien en las últimas semanas puso el foco en el crecimiento de la actividad, la diversificación de las cargas y, especialmente, en las inversiones que comienzan a redefinir el perfil productivo de Bahía Blanca.

“El crecimiento que se ha tenido en el Puerto es muy importante en los últimos años, en todos sus aspectos se ha ido mejorando”, sostuvo recientemente. 

Y vinculó esa evolución con los 33 años de gestión autónoma: “Desde la creación del Consorcio  han permitido generar mejoras y crecimiento, que cuando las empresas quieren radicarse lo tienen en cuenta”. 

De los granos a Vaca Muerta

Para Mandolesi Burgos, una de las principales transformaciones del puerto bahiense fue dejar atrás el perfil exclusivamente cerealero para convertirse en una plataforma capaz de atender distintas cadenas productivas.

“Nuevas inversiones están llegando a la ciudad, y eso tiene que ver con que valoran la potencia que tiene el Puerto”, afirmó. 

En esa evolución incluyó la salida de productos vinculados con Vaca Muerta, el crecimiento del sector energético y la llegada del gas, además del movimiento tradicional de las cargas agroindustriales. 

El resultado de esa transformación empieza a verse también en las decisiones de las grandes empresas. Según señaló el presidente del CGPBB, Bahía Blanca atraviesa actualmente un ciclo de inversiones privadas superior a los US$ 5.000 millones, con proyectos vinculados, entre otras compañías, a TGS, Pampa Energía y Dreyfus.

“No es casualidad que se elija Bahía Blanca. El puerto y la ciudad están preparados para recibir inversiones de esta magnitud”, había señalado Mandolesi Burgos meses atrás, al remarcar que existe una planificación que se viene sosteniendo en el tiempo. 

Ahora, la apuesta consiste en transformar esos anuncios en actividad económica concreta y, sobre todo, lograr que una parte sustancial del impacto quede en la ciudad y la región.

“Generamos las condiciones para que inversiones de esta magnitud elijan Bahía Blanca. Hoy el mercado habla por sí solo”, sostuvo. 

Y planteó cuál considera que debe ser uno de los principales objetivos de la próxima etapa: “Queremos que el empleo y la contratación de empresas pymes sea local y regional, para que el mayor impacto quede aquí”. 

Infraestructura: el desafío que viene

El salto productivo también expone una de las principales dificultades del puerto: la infraestructura necesaria para acompañar un volumen creciente de cargas.

Mandolesi Burgos confirmó que el CGPBB destinará $13.000 millones a obras sobre la Ruta 252 y los accesos a Puerto Galván, aun cuando se trata de trazas que exceden la jurisdicción directa del Consorcio.

La decisión tiene una explicación sencilla: si las cargas crecen, también deben hacerlo las vías para transportarlas.

“No podíamos quedarnos quietos. El puerto necesita los accesos para seguir manteniendo el volumen de exportación, que además viene creciendo”, argumentó. 

La infraestructura vial no es, sin embargo, el único desafío. El CGPBB también avanza con el proceso licitatorio para el dragado de mantenimiento y profundización del canal de acceso al sistema portuario, una obra determinante para sostener y mejorar las condiciones de navegación. La licitación contempla además trabajos en los canales y zonas de maniobra de los puertos de Ingeniero White, Galván y Rosales. 

Un puerto dentro de un sistema

Otro de los cambios que se avecinan es una mayor articulación entre las terminales bonaerenses. Mandolesi Burgos fue designado recientemente como representante de Bahía Blanca en el nuevo Consejo Portuario Bonaerense, organismo que reúne a los principales actores del sistema y que tendrá entre sus funciones la planificación y formulación de políticas para el sector. 

Su mirada es que los puertos de la provincia no deben ser pensados como rivales.

“Los puertos bonaerenses no compiten entre sí, sino que son complementarios”, sostuvo, una definición que ubica al complejo bahiense dentro de una estrategia logística más amplia y no solamente como una terminal aislada. 

En ese esquema, Bahía Blanca busca defender el lugar que construyó durante las últimas tres décadas: un puerto de aguas profundas, con capacidad para atender cargas diversas y una fuerte vinculación con las cadenas agroindustriales, energéticas y petroquímicas.

El futuro, más allá de los muelles

A 33 años de la creación del Consorcio, la discusión sobre el futuro del puerto excede entonces la cantidad de toneladas movilizadas o los nuevos proyectos de infraestructura.

La pregunta pasa por cuánto de ese crecimiento será capaz de derramarse sobre Bahía Blanca: en empleo, proveedores, nuevas empresas, capacitación y desarrollo tecnológico.

En ese sentido, Mandolesi Burgos plantea que la actual ola de inversiones es también una oportunidad para consolidar una relación más estrecha entre puerto y ciudad.

El aniversario encuentra así a un puerto muy diferente del que nació en 1993. Aquel complejo cuya actividad estaba fuertemente asociada al movimiento de granos es hoy parte de una plataforma productiva mucho más amplia, atravesada por la energía, Vaca Muerta, la industria petroquímica y nuevos proyectos de gran escala.

El desafío de los próximos años será estar a la altura de esa transformación. O, como resume su actual presidente, aprovechar las condiciones que se generaron durante estas tres décadas para que el próximo salto no sea solamente portuario, sino también industrial, laboral y económico para toda la región.
 

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