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Avenida Alem al 2000: cuatro cuadras que se consolidan como un nuevo sector comercial

El crecimiento habitacional y el movimiento de la avenida impulsaron la llegada de negocios de distintos rubros, en una zona que cada vez ofrece más alternativas para los vecinos.

El nuevo núcleo comercial de la ciudad, Alem al 2000. Fotos: Rodrigo García-La Nueva.

Pasando el canal Maldonado y avanzando por la avenida Alem, se despliega un tramo de aproximadamente cuatro cuadras signado por la actividad comercial. Allí conviven negocios de distintos rubros que abastecen las necesidades cotidianas de los barrios que rodean la zona. 

El crecimiento sostenido que experimentó la ciudad hacia el sector que desemboca en la ruta 33 impulsó la apertura de nuevos comercios para atender la demanda de una población cada vez más extendida. A esto se suma el intenso movimiento vehicular de la avenida, que funciona como una de las principales arterias de acceso y circulación.

A la altura del 2000, una estación de servicio marca el inicio de este corredor comercial. Desde allí, y a lo largo de unas cuatro cuadras, los locales se suceden a ambos lados de la avenida, con una oferta que abarca desde productos de consumo diario e indumentaria hasta insumos de mayor duración y distintos servicios.

Talleres mecánicos, gimnasios y comercios especializados completan una propuesta diversa que refleja el crecimiento y las nuevas demandas de los barrios ubicados en las inmediaciones de la avenida Alem.

Crecimiento acelerado y perspectiva de futuro

Lucas tiene una dietética y reconoce que el negocio va consolidándose a medida que el lugar va generando nuevas opciones que acompañan su rubro. "Vimos que el sector está creciendo y nos queda cerca de donde vivimos, que era algo que estábamos buscando por una cuestión de traslados. Llevamos casi un año acá y estamos arrancando, todavía nos estamos acomodando", reconoció.

"Desde lo comercial,  el sector es muy bueno. Todavía hay cosas que se necesitan y que no están explotadas, pero está creciendo cada vez más y se nota. Creo que con el paso del tiempo va a seguir evolucionando y sumando cada vez más opciones", aseguró.

"El barrio es un sector tranquilo y bastante seguro. Los clientes son variados, de distintas edades. Están abriendo muchos gimnasios y para un rubro como el nuestro, que es una dietética, nos trae clientes", analizó.

Gimena es empleada de una tienda de blanquería y colchonería, que abrió recientemente en el lugar ocupando una esquina por completo. "El sector tiene mucho movimiento, la verdad que se ve mucha gente. Somos nuevos en el barrio, nos mudamos después de 13 años y desde que abrimos estamos teniendo ventas y la gente se acerca para averiguar precios y demás", indicó. 

Gimena atiende en un lugar de blanquería y colchones

La llegada del negocio es reciente y su proceso de instalación todavía está en marcha. Sin embargo, sorprende la dinámica comercial que caracteriza a estas calles del norte de la ciudad.

"Dentro del poco tiempo que llevamos en el lugar la verdad es que se mueve. Tratamos de que los vecinos nos conozcan sacando mercadería afuera para atraer a los potenciales clientes y de momento está yendo todo muy bien. Es un lugar de tránsito, por ahí nos damos cuenta que el frenar con los coches y demás es un poco complicado en horas pico, pero se ve que los locales tienen actividad", expresó.

"La realidad es que por lo que podemos ver en este tiempo hay muchos negocios de diferentes rubros, es una especie de centro más pequeño. Nosotros como venimos con clientela de toda la vida, la mantenemos. Sin embargo, estamos tratando de sumar a la gente del sector. Quizás ese es el siguiente paso", afirmó.

Dentro de los negocios de mayor escala, se encuentra una concesionaria multimarcas de motos que eligió abrir sus puertas en Alem al 2000 después de analizar el crecimiento y las perspectivas a futuro del núcleo comercial.

Evelyn es la encargada de una concesionaria de motos

Evelyn es encargada en el lugar y conoce la dinámica del barrio porque trabajó antiguamente en proximidades: "Abrimos hace tres meses, pero estamos en el rubro hace más de un año. La verdad es que la zona nos gustó mucho, es un sector de transición hacia varios barrios y creemos que hay mucho potencial de clientes. Lo analizamos bastante en la previa a la apertura y nos cerraba por muchos lados: hay lugar para estacionar, hay gente todo el tiempo, movimiento por la mañana, a la hora de la siesta y al atardecer. La verdad que viene siendo muy bueno", aseguró.

"Este es un rubro en el que generás mucho vinculo con el cliente y acá la gente se acerca y más allá de que el momento o el contexto a nivel general no es el mejor, le ponemos onda para que se sientan cómodos y puedan encontrar lo que están buscando", agregó.

Tanto los comerciantes de mayor trayectoria como quienes llegaron más recientemente coinciden en una misma caracterización del lugar. No se trata simplemente de una frase hecha: son los propios clientes quienes lo definen de esa manera. "Es un centro fuera del centro", repiten para describir la dinámica comercial que adquirió este sector de la ciudad.

"Este sector si hay que describirlo de alguna manera es como si fuese un centro, desde acá no necesitás ir hasta el microcentro para encontrar lo que necesitás: no hay parquímetro, podés dejar el auto y hacer las compras sin ningún problema y resolvés todo acá. Hay una estación de servicio, heladería, locales de ropa, verdulerías, carnicerías, hay de todo un poco y los clientes vienen a comprar acá y resuelven todo en el lugar", afirmó Evelyn.

Los negocios fueron apareciendo tanto en antiguas viviendas, rediseñadas y adaptadas para albergar locales comerciales, como en construcciones nuevas proyectadas desde el inicio con ese propósito. Entre estas últimas se encuentra un edificio que todavía no está habitado y que, en su planta baja, ya cuenta con cuatro comercios en funcionamiento. Uno de ellos es una casa de productos de limpieza.

Pablo es dueño de un negocio de venta de productos para la limpieza

Pablo no es del lugar, pero realizó una descripción detallada de cómo se mueven comercialmente estas cuatro cuadras: "Abrí el local en marzo de este año. Tomé la decisión porque tenemos un vínculo directo con el proveedor y vimos la oportunidad de tener un negocio de venta al público, salimos a buscar locales y conseguimos en este sector. No soy de esta zona, pero me gustó el movimiento que tiene, el crecimiento en el último tiempo. Es un buen lugar y le metimos para adelante", indicó.

"Este lugar tiene dos variables particulares: es una vía de acceso a la ciudad, con lo cual tenés un nivel de exposición bastante alto porque todos los barrios de la zona alta de la ciudad pasan por acá, con buenos picos de movimiento a la mañana al mediodía y a la tarde noche, con dificultades para estacionarse, y también como particularidad, es un sector comercial que viene creciendo de manera autónoma sobre todo los barrios aledaños, con mucha construcción de viviendas y locales comerciales", analizó.

Los clientes una vez más caracterizan la idea de un lugar donde se pueden resolver muchas cosas. "La gente claramente está eligiendo consumir acá y no trasladarse hasta el centro para hacer las compras. Es muy común el comentario de los clientes que te dicen, 'menos mal que están acá porque si no me tengo que ir hasta el centro' para hacer las compras", contó.

Hay negocios nuevos y comercios con algunos años de recorrido, pero también están aquellos que llegaron cuando en la zona prácticamente no había nada y que hoy se encuentran en el corazón de este movimiento comercial. Son los que crecieron al mismo ritmo que el barrio y acompañaron su transformación.

Joel es el encargado de un negocio familiar que comenzó con su abuelo, cuando abrió una pequeña ferretería. Con el paso de los años, el comercio también creció: hoy ocupa un local de grandes dimensiones y ofrece una amplia variedad de productos.

La ferretería es uno de los primeros negocios del barrio

"El negocio tiene 25 años y yo estoy trabajando hace 10 con mi hermano. Este sector ha crecido mucho los últimos seis años, son unas cuatro cuadras en las que podés encontrar de todo. Yo viví arriba del local unos ocho años y no necesitás ir al centro para conseguir lo que necesitas, es muy cómodo", aseguró.

"Este es un negocio familiar que fue pasando de generación en generación y se instaló acá cuando no había prácticamente nada. La ciudad se fue expandiendo para este lado y junto con ese crecimiento, nosotros como también fuimos haciéndolo", explicó.

“A Alem no la considero solamente una zona de tránsito. Acá la gente frena, sobre todo en estas cuatro cuadras, porque tiene varias alternativas comerciales. Se detiene porque es donde hace los mandados. Más allá de eso, la gran mayoría de los clientes son del barrio y, después, también están quienes viven en los barrios ubicados en la salida de la ciudad”, describió.

Necesidades y perspectivas a futuro

A la hora de pensar en el futuro, existe una coincidencia entre los comerciantes: la actividad comercial continuará expandiéndose, acompañada por las obras habitacionales que ya están en marcha y por las nuevas construcciones previstas para el corto y mediano plazo.

En ese crecimiento también aparecen algunas necesidades que, según los comerciantes, todavía quedan por cubrir para terminar de consolidar la zona como un polo comercial. "Creo que lo que le falta es un banco o algún lugar donde las personas puedan pagar servicios y hacer otros trámites. La verdad es que los demás rubros ya están casi todos cubiertos: hay locales de ropa, de comestibles, mercados de alimentos, forrajerías y ferreterías. Hay mucha variedad de comercios", indicó Lucas.

"La perspectiva para el lugar es buena. Venimos creciendo de a poco, sobre todo desde lo habitacional: hay mucha construcción y se ve que se seguirá expandiendo para este lado. Lo único que habría que mejorar sería el tema del estacionamiento y los desagotes de las calles porque cuando llueve se anega muy rápidamente. Después, está muy bien", agregó.

El análisis de lo que ocurre en este barrio permite identificar un fenómeno que atraviesa esta serie de notas: a medida que el casco urbano se expande, la actividad comercial también busca nuevos núcleos donde instalarse y acompañar el crecimiento de la ciudad.

"Da la sensación que cada barrio está creando su propio centro: la gente viene y te dice que está contenta porque no tiene que ir hasta el sector comercial del microcentro para hacer las compras", aseguró Gimena.

“El hecho de que este lugar vaya creciendo poco a poco fue una de las claves para traer el local hacia acá. El centro tradicional está perdiendo quizás esa dinámica que tenía, de que la gente fuera hasta allí para cubrir sus necesidades. Hoy ya puede encontrar lugares como este, en los que básicamente está todo. Acá tenés carnicería, verdulería, un mercado chino muy grande, ferreterías, nosotros, que somos blanquería y colchonería, hasta hay concesionarias de motos. De todo, la verdad. Esto es un minicentro”, cerró.

La posibilidad de contar con un lugar donde realizar pagos y trámites aparece como una de las principales necesidades pendientes y, para los comerciantes, como uno de los pocos aspectos que todavía diferencia a este nuevo núcleo comercial del tradicional centro bahiense.

"Veo mucho potencial en el lugar. Se están abriendo negocios continuamente y se están modificando muchas casas para reconvertirlas en locales comerciales. Yo hace dos años trabajaba acá, en la zona, para otra marca, y el crecimiento ha sido notable", dijo Evelyn.

"Antes vos llegabas a la altura de la estación y ya no había negocios. Ahora cada vez hay más y de diferentes rubros. Si a todo esto le agregaran algo que tenga la posibilidad de pagar servicios y hacer otros trámites, sería perfecto", sostuvo.

Pablo ve perspectivas positivas para el lugar

Pablo y Joel cerraron el análisis y coinciden en que la expansión poblacional indefectiblemente tendrá un impacto positivo en Alem al 2000. "Este es un barrio que tendrá unos 20 años de desarrollo, no mucho más. Muchos de los que están desde el inicio te dicen: 'Yo cuando llegué había dos almacenes y una verdulería y nada más'. Poco a poco fue creciendo hasta lo que vemos hoy, con todos los rubros del comercio del día a día. Hay mucho por crecer todavía, pero va teniendo un muy buen desarrollo", dijo Pablo.

Joel sigue el negocio familiar

"Considero que el sector comercial seguirá creciendo porque acá a dos cuadras hay un proyecto muy grande de fideicomiso, además se está viendo construcción y obras en las calles contiguas y eso obviamente va a sumar habitantes y potenciales clientes", reflexionó Joel.

Alem al 2000, un espacio comercial que ya dejó atrás la niñez y transita su adolescencia, mientras busca codearse con aquellos puntos tradicionales que disputan al centro bahiense su lugar como referencia comercial.

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